Punto de vista de Addison El silencio que quedó después del beso era tan intenso que podía escuchar el latido desesperado de mi corazón retumbando dentro de mi pecho. Aún sentía el calor de Arturo sobre mis labios, la forma en que su respiración se mezclaba con la mía, como si ambos hubiéramos estado conteniendo ese instante durante años. Por un segundo tuve miedo de abrir los ojos. Miedo de descubrir que todo había sido producto de mi imaginación. Que él volvería a alejarse. Que esa ternura desaparecería y dejaría en su lugar el dolor, el resentimiento y las heridas que aún seguían abiertas entre nosotros. Pero cuando levanté la mirada y lo encontré frente a mí, tan cerca, tan real, comprendí que algo había cambiado. Ya no había vuelta atrás. Sus dedos acariciaron lentamente mi meji

