CAPITULO 7

1551 Words
Camino desesperada por el pasillo. me encuentro a Jasper caminando de un lado a otro con el teléfono en la mano. —¿Donde esta?,¿Como está?,¿No te han dicho nada? Este me sujeta del brazo para que me calme. no sé cuál de los dos está más desesperado,tomamos asiento que solo dura unos segundos ya que el doctor aparece con dos enfermeras. nos levantamos enseguida. —la trajeron aquí debido a una picadura de araña negra. El veneno de la araña causo un choque anafiláctico que puso la vida en peligro de Sonia y la bebé. Tuvimos que actuar rápido para salvarlas a ambas. —¿Como pudo pasar algo así? El doctor sacude la cabeza —a veces estás cosas ocurren. Lo importante es que estamos haciendo todo lo posible para salvarlas. Jasper pregunta. —¿Y mi hija está bien? —tuvimos que hacerle una cesárea de emergencia para sacarle a la bebé. Está en la unidad de neonatología, pero… hay complicaciones. —¿Complicaciones?– pregunto asustada, el doctor suspira. —la bebé nació prematura y hay problemas en sus pulmones. Estamos haciendo todo lo posible para mantenerla estable, pero es una situación crítica . Miro a Jasper ambos con los ojos llorosos. La situación es grave y no sabemos que pasará con Sonia y la bebé. El doctor sonríe, marchándose, siento que un peso se me quito de encima. La enfermera nos indican cual es el debido procedimiento. Jasper está nervioso, sonrió de lado, Jasper y yo nos acercamos a la habitación de la bebé en la UCIN, nerviosos y emocionados. Antes de entrar, nos lavamos las manos y nos ponemos batas y guantes para evitar transmisión de infecciones. Al entrar a la habitación vemos a la bebé, observo como a Jasper se le llenan los ojos de lágrimas, al verla conectada a monitores y cable, la enfermera nos indica que podemos acercarnos, pero debemos ser cuidadosos y no tocar los equipos médicos. La enfermera nos explica que la bebé está siendo monitoreada de cerca y que necesita descansar para crecer y desarrollarse. Asentimos, entendemos la importancia de los cuidados medicos. el corazón se me comprime. escucho sollozar a Jasper, una lágrima se me escapa. —Eres tan... Tan pequeña –expreso— ahora tendré dos príncipes tiernos y dulces. Se ve tan frágil, le sonrió a Jasper que no deja de mirarla. Después de un rato la enfermera nos permite tocar a la bebé suavemente y hablar con ella. Al ver la felicidad de Jasper me siento aliviada. —hare todo lo que este a mi alcance para protegerte, te amo tanto. Dice Jasper mientras tocaba sus pies lo miro, la sonrisa se me va borrando gradualmente. Caminamos juntos por el pasillo. —deberias regresar a casa, yo me quedaré. Suspiro, Daylon debe estar furioso. deje a mi tutora en medio de una clase sin explicación. —vayamos a cenar algo. Gracias a Dios hay un restaurante cerca del hospital, Jasper no quería venir pero le pedí el favor a una enfermera que si algo llegara a suceder nos llamará de inmediato. Observo la copa de vino. —vas a dar tu buena reseña.—Dice, sonrió de lado. —¿llamaste a mi abuela? Corto un pedazo de carne llevándome lo a la boca. —si, tomara el primer vuelo mañana– asiento—¿Que pasa con el trabajo? Me dispongo a contarle a detalle todo lo que me paso, desde el primer día que lo conocí hasta el incidente de hoy. —lo más seguro, es que renuncie antes de que me despidan. así saldré con más dignidad.—Digo divertida, este enarca una ceja. —es mejor que expliques lo que está pasando, que tenga conocimiento de la situación y comprenda, si aún te quiere despedir, es un hijo de puta. Asiento, Jasper tiene razón, además no sufriría por desempleo. muchas empresas prestigiosas me han ofrecido trabajo, con mejor sueldo, incluso un mejor puesto. pero si Daylon aún así me despide, entonces la primera empresa que ofrezca la mejor propuesta me iré con ella. Jasper se ofreció a llevarme a mi apartamento, pero me negué tome un taxi. cuando llegó saludo a Alfred el portero, me despojo de todo. tomando una ducha, estoy sola, Caro esta de vacaciones en Colombia visitando a su hijo. Ella empezó trabajando como mi ayudante en casa. con el tiempo nos volvimos más cercanas, la ayude a estudiar en la universidad, de la Ciudad de new york (CUNY) y tiene un trabajo de medio de tiempo, ahora solo es mi acompañante. Busco podcasts en ruso para seguir entrenando mi oído, pero me quedo dormida, mañana será un día largo. Acomodo mi ropa, mientras espero llegar a mi piso. le explicaré todo a Daylon. no quiero perder mi trabajo, trato de caminar firme por el pasillo. llegó a dónde Madison, es nueva. —Buenas días– la saludo— Madison ¿Verdad? Asiente, las palmas de las manos me sudan al observar el pasillo queda a su oficina. —¿Puedes comunicarle al señor Campbell, si puedo pasar? Está me observa, me extiende una servilleta, sonrió de lado, se dió cuenta que estoy nerviosa. —Que puede pasar. Respiró hondo, durante el trayecto trato de mentalizarme. tener la calma, dudo antes de abrir la gran puerta de cedro n***o. jamas habia sentido nervios y miedo a la vez ni cuando fue la primera vez que ayude a cerrar un contrato, pero el es otra cosa, es como si tan solo su presencia, te pusiera los pelos de punta. en pocas palabras, es como si fuera el mismísimo diablo. Abro la puerta, encontrándome con Daylon sentado en su escritorio. la camisa arremangada, con lentes concentrado en su computadora. carraspeó para que note mi humilde existencia. —Buenos días señor. Pronunció, este me hace un gesto para que tome asiento. ignorando mi saludo, aburrido. Cierra la computadora, quitándose los lentes, dejándose caer en el espaldar de la silla. sus ojos me observan, muerdo mi labio inferior mirando hacia otro lado. —la escucho– interrumpe mis pensamientos— que excusa sacarás está vez. Ya estoy arrepentidome de estar aquí. Solo hubiera renunciado, evitando el sermón del año. con este hombre es imposible hablar. —lo siento señor, por mi incompetencia, puede hacerme responsable y castigarme. Frunzo el ceño, creo que lo último se escucho muy raro. Daylon apoya los codos sobre la mesa, entre lazando los dedos. su mirada me intimida, es como si ya me estuviera regañandome. —se hizo responsable de esos empleados, porque no podía despedirlos y accedí a no hacerlo. crees que es justo, dejar a ¡Tu tutora tirada y lárgarte sin ningún explicacion!– me ladra, cierro los ojos encogiendome. —si me permite se lo explico. —si no quieres que te despida –me señala furioso– más te vale que tengas una buena excusa– lo miro fijamente, enojado da miedo, creo que estoy paralizada, mejor no hubiera regresado. —yo... Me marché, porque tuve un problema familiar de emergencia– sujeto con fuerza el dobladillo de mi blazer– no sabía cómo reaccionar y me marché sin ninguna explicación. lo lamento, si aún quiere despedirme lo voy a entender. Cierra los ojos, respirando hondo, me mira fijamente. me siento diminuta, se levanta del escritorio, caminando hacia la ventana. —el hecho no es que te despida. es que no dices las malditas razones para marcharte. Me muerdo el labio, tiene razón. Pero ¿por que se toma esto, tan a pecho? que sea la mejor empleada no tengo el derecho de irme y hacer lo que quería. estoy consiente que e cometido un error. —tomaras las lecciones en la sala de juntas– posó mi vista en el – Alaina te está esperando. Mis ojos se iluminan, eso significa que no me va a despedir. Muerdo mi labio, para contener la emoción. me levanto de inmediato. —como ordene señor. —puede retirarse. Sonrió, dando media vuelta para irme. me dirijo a la sala de juntas. donde Alaina está tomando café mirando su tableta, tocó antes de entrar, tomando aire. —buenos días– saludo— quiero pedirte una disculpa, por hacerte perder el tiempo. Tuve un contratiempo y de la misma impresión me fui, sin decirle nada, lo lamento. La mujer me hace seña para que tome asiento, deja el café sobre la mesa apartándose el cabello de los hombros. —lo entiendo, tuvo que ser grave para que los nervios te hicieran pasar una mala jugada– toma mi mano entre las suyas— Natalia. no solo quiero que me veas cómo tu tutora, Quiero que te sientas cómoda. Es normal que cuando pasa algo y estamos enfrente de una persona desconocida, solamente nos marchamos –respira hondo– es bueno que te disculpes, eso demuestra que eres una persona honesta. Quisiera que ella fuera mi jefa, es más llevadero con ella, pero me hace sentir más culpable, aunque no sea su intención. —ahora ¿Te sientes lista de empezar?– pregunta. Aunque Sonia está en el hospital Jasper está con ella, mi abuela estará ya en camino y tengo que hacerme responsable de mis actos. Asiento. —por cierto, dime Alaina.
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