Tadeo

1012 Words
Por fin es el último día de Martha en la empresa, los demás empleados han organizado una despedida para ella, no deseo participar, pero hasta el jefe esta invitado así que haré acto de presencia. Recojo a Tadeo de la escuela y vamos directo a la empresa, en el camino me cuenta lo que hizo y todo lo que se divirtió jugando, agradezco que no sea introvertido como yo, a diferencia de mí, él es sociable y con mucho carisma. -¿No iremos a comer primero? - pregunta mi hijo al darse cuenta de que vamos hacia la oficina. -No, hoy es el último día de Martha y habrá una fiesta para ella, ahí comeremos - respondo. -Qué bueno que ya se va, se nota que no me quiere trabajando ahí - contesta mi hijo y yo solo rio ante sus palabras, le encanta pensar que es parte de la empresa y que también trabaja ahí. Entramos al edificio y todos sonríen y saludan a mi hijo, en cuanto nos sentamos en una de las mesas, se acerca Sonia, mi única amiga en el lugar, estudió conmigo en la universidad y sabe todo sobre mi vida y la de Tadeo. -Tadeo, ven acá - saluda cargando al niño. -Hola tía, estamos celebrando qué Martha se va - contesta mi hijo en tono bajo para que solo nosotras escuchemos. -Lo sé, todos estamos aquí por lo mismo - responde Sonia. -Tadeo, ven conmigo - habla otra de las empleadas y Tadeo le da los brazos gustoso. Mi hijo se ha convertido en el centro de atención de la empresa, todos lo buscan y lo quieren, aunque yo no sea nada popular aquí, mi hijo si lo es y eso me tranquiliza de alguna manera. -Al fin ocuparas el puesto, ya no tendrás que ver las malas caras de Martha. -Si, es un alivio, también Tadeo estará más cómodo sin ella vigilando - respondo con cara de alivio. -Tu hijo se ha ganado a todos aquí, miralo, va de brazo en brazo, platica con todos, tu deberías intentar hacer lo mismo - sugiere Sonia. -Tu sabes que no es fácil para mi socializar, mis padres y Pedro me dejaron traumada - confieso, aunque mi amiga sabe todo. -Se que has pasado por mucho, pero deberís darte la oportunidad de tener más amigos y hasta una pareja - aconseja. -No sabria ni como hacerlo y en cuanto a lo de una pareja, es imposible, tengo a mi hijo y si su padre no lo quiere, menos otro hombre, prefiero ser mamá soltera qué imponerle un padrastro qué tampoco lo quiera - respondo. -En eso tienes un poco de razón, pero en lo de ser más social podrías al menos pensarlo, eres tan seria que algunos aquí ya piensan que eres muy extraña- contesta haciendo una mueca apenada -No los culpo, se que parezco muy uruña, pero no importa mientras pueda encargarme sola de mi hijo - respondo divertida por su confesión. -Estoy segura que superaras todo lo que has vivido y cambiaras de idea - contesta y yo solo levanto los hombros. Martha da un pequeño discurso para despedirse de la empresa y de sus compañeros, antes de retirarse se acerca a Tadeo que está platicando con otras secretarías. -Adiós Tadeo, portate bien - le dice a mi hijo y yo observó esperando un comentario desagradable. -Adios señora Martha, disfruta tu vida - responde Tadeo. -Eres un niño bastante inteligente y maduro. -Lo sé, mi mamá siempre lo dice, no te preocupes, cuando no estés le ayudaré al jefe en el trabajo. -Se que lo harás - contesta Martha y abraza al niño para después retirarse de la cafetería. Tadeo se acerca a mi y sube a mis piernas. -Pensé que Martha no me quería, creo que me equivoqué, talvez no era tan mala. -No te quería, pero la gente puede cambiar, ella no te conocía por eso era un poco grosera, lograste agradarle y hacerla cambiar - le respondo al niño. -Espero que mi papá nunca me quiera, no me gustaría que regresará. -No debes preocuparte por eso, somos solo tu y yo. -Ya son las seis, ¿nos vamos? - me dice viendo el gran reloj digital en la pared. -Veo que ya te aprendiste los números - respondo dándole un gran beso en la mejilla. -Solo hasta el diez - contesta él mientras nos ponemos de pie para salir del edificio y como es costumbre, todos se despiden de mi hijo moviéndola la mano e incluso algunas le avientan besos. Al salir de la empresa mi hijo me interroga. -¿Por qué casi no hablas con las personas del trabajo? -Soy tímida, no soy como tú - respondo. -A mi me parece que te pones nerviosa como cuando Pedro nos gritaba - contesta mi hijo atinadamente, ha dejado de llamar papá a Pedro y dejo que lo haga, por que se que nunca se comportó como un verdadero padre para él. -Si, tienes razón, me pongo nerviosa, solo hablo lo necesario - le confieso mientras caminamos de la mano hacia la casa. -Yo ya me olvidé de él, no lo necesitamos, estamos mejor sin Pedro - contesta él y siento un cubo de queso en la garganta, como él dice cuando tiene ganas de llorar. -Eres mucho más inteligente y fuerte qué yo - respondo intentando disimular qué quiero llorar. -Lo que pasa es que no he sufrido tanto como tú, por eso te ayudaré a ser feliz - asegura mi hijo y entonces no puedo evitar soltar lágrimas, no son de tristeza sino de emoción al ver lo valiente e inteligente que es Tadeo, soy afortunada de tenerlo, sin él estaría sola en el mundo. Es una bendición tenerlo como hijo, doy gracias a Dios todos los días por haberlo enviado conmigo, lamento que haya sufrido, por que se que así fue, mi hijo también sufrió por culpa de Pedro, pero ahora todo es distinto, de ahora en adelante seremos una pequeña familia de dos. Nadie opacará nuestra felicidad.
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