Es mi hijo, no tengo con quien dejarlo, por eso lo traje, hablaré con el licen ... - no puedo terminar por que ella interrumpe.
-Aquí no es guardería, tendrás que sacarlo de aquí - responde.
-Pero no tengo a nadie que pueda cuidarlo por mí - respondo desesperada, nunca pensé que ella se opusiera.
-No es problema mio, este es un lugar de trabajo, no un parque - contesta enojada.
-¿Que pasa? - pregunta el jefe al salir de la oficina, estaba tan nerviosa por la actitud de Martha qué nisiquiera noté cuando el apareció.
-La nueva trajo a ese niño - responde Martha y a mi me dan ganas de sacarle los ojos por señalarlo de manera despectiva.
-Disculpe licenciado, estaba por hablar con usted, él es... -
-Entren a mi oficina - responde sin dejarme presentar a Tadeo, en este momento me siento perdida, me despedirá, lo sigo con mi hijo de la mano y entramos a la lujosa oficina.
-Buenas tardes, mi nombre es Tadeo, su oficina es increíble - se presenta mi hijo en cuanto mi jefe se sienta detrás de su escritorio. El niño es adorable pero no creo que a mi jefe le cause gracia qué un niño pequeño le hable.
-Yo mismo la diseñé y elegí los muebles - responde mi jefe y yo trago saliva pesadamente.
-Es un hombre muy elegante, combina bien con el lugar - añade Tadeo y siento que mis manos tiemblan.
-Eres listo - responde el licenciado con una pequeña sonrisa que nunca había visto y me perece aun más atractivo.
-Disculpe, él es mi hijo, solía quedarse en la guardería pero ahora que entró al kinder, no tengo con quien dejarlo, por eso lo traje - explico a mi guapo jefe.
-Prometí portarme bien, no les causare problemas - habla mi hijo entrometiendose.
-Hijo, permiteme, es conversación de adultos - respondo apenada.
-Espero me permita seguir trayendo al niño, de lo contrario no sabría que hacer - explico intentando no sonar a súplica, pero mi mente está a punto de empezar a suplicar.
-Asegúrate de supervisarlo y que no perturbe a Martha, ella no es paciente con los niños.
-Gracias - respondo con un suspiro de alivio.
-Gracias jefe, no daré problemas y puedo ayudarle si me necesita - contesta mi hijo y yo me ruborizo por sus comentarios.
-Con permiso - intervengo para jalar a Tadeo y que deje de hablar antes de hacer enojar al licenciado, pero observo qué sonríe ante las ocurrencias de Tadeo y me siento aliviada cuando por fin salimos de ahí.
-Hijo no debes intervenir en las pláticas de adulto - le explico al niño.
-¿Por qué?, ¿dije algo malo? - me pregunta con su carta triste.
-Por supuesto que no, solo que a algunos adultos no les agrada platicar con niños - contesto sentandolo en mi pierna.
-Nuestro jefe parece amable, no creo que se moleste si le hablo - responde.
-No es tu jefe, es solo mío, tu no puedes trabajar, ahora siéntate en ese sillón y has tu tarea - le indico para terminar la conversación y seguir trabajando.
-Supongo que es tu último día en la empresa - indaga Martha con una ceja levantada.
-No, el licenciado estuvo de acuerdo - contesto sin dar detalles.
-No lo creo, a él no le gustan los niños.
-Eso no lo se, pero me permitió quedarme y traer a mi hijo a la oficina - respondo tajante para que entienda que el tema de mi hijo no está a discusión con ella. Normalmente soy muy tímida y me he comportado a pesar del mal carácter de ella, pero cuando se trata de mi hijo, no permito que nadie opine ni que lo juzgue.
-Ya veremos cuanto duran así, en cuanto haga alguna travesura los echará, hay muchas queriendo tu puesto.
-Ya lo veremos- respondo a la defensiva, apretando los puños para no terminar jalandola del feo cabello.
Me doy la vuelta y continuó trabajando desde el escritorio, me concentro en lo que hago mientras volteo de vez en cuando a ver que hace Tadeo, esta sentado con su cuaderno en las piernas y pinta un carro, es tierno como intenta no salirse de la raya.
Después de un rato, guarda sus útiles en la mochila y recarga su cabeza en el reposabrazos, a los pocos minutos se queda dormido.
Me apresuró a terminar lo que estaba haciendo para no dejar nada pendiente, dadas las seis de la tarde, guardo mis cosas, me cuelgo la mochila de Tadeo y lo cargo para salir con él en brazos.
Paso junto al escritorio de Martha y me despido adecuadamente.
-Hasta mañana señora Martha.
-Hasta mañana - responde sin siquiera mirarme.
Sigo caminando y mi jefe sale de su oficina, al verlo solo asiento con la cabeza y vuelvo a agradecer sinceramente.
-Gracias - susurro para no despertar a niño, él no responde con palabras sino asintiendo con la cabeza.
Afortunadamente, el departamento que rento esta muy cerca de la oficina, así que puedo caminar sin gastar dinero en transporte, aunque cargando a mi hijo se vuelve un poco más complicado, pero estoy feliz de que seamos solo él y yo.
En cuanto entramos a la casa, Tadeo despierta.
-Vamos a bañarte para que cenes - le indico al bajarlo de mis brazos.
-Si mamá - contesta obedientemente como siempre.
Por fin termino todo y lo acuesto en su cama para después ir a la mía, descanso un poco viendo televisión y pienso en lo que haré ahora que Pedro al fin se fue.
-Ahora que no debo mantener al parásito, compraré un carro - razono en voz alta.
-Si, así podré llevar a Tadeo a muchos lugares - sigo enumerando las ventajas de ser madre soltera y tener un trabajo estable.
Después de tanto pensar en todo lo que puedo hacer, me siento feliz y plena por primera vez.
-De ahora en adelante, nuestra vida será mejor - aseguro antes de quedarme dormida.