Pasó el tiempo y con él muchas de las heridas comenzaron a sanar pero la desconfianza y visión distorsionada de las relaciones se hicieron parte de la personalidad de Andrew, siendo uno de los mejores abogados de divorcios y poder ver de cerca cómo las parejas que algún día se prometieron amor eterno ahora se destruyen cual enemigos eternos que venían del propio infierno eran suficiente vivencias como para no pensar que la vida es un cuento de hadas, pero como un buen escoces criado con valores tradicionales creía también en lo místico, en el destino, albergaba una pequeña esperanza que en algún lugar se encontraba su destino así él no le hubiese encontrado. Y así debía ser.
Estaba cerca su cumpleaños, usualmente para estas fechas regresaba a casa para pasarla con familiares pero durante un divorcio había conocido una modelo que le atrajo muchísimo, ella y sus amigas querían salir en grupo para celebrar su divorcio millonario, lo que prometia ser un fin de semana lleno de derroche y sexo desenfrenado, estaban dispuestas a todo, por eso le avisó a Michael el cambio de planes, era un fin de semana para volverse loco, tener sexo sin sentido y beber hasta desmayarse, su amigo como solía suceder lo apoyo en los planes, siempre eran equipo hasta para los desmadres, asi que desde el sabado comenzaría la fiesta y luego irian de paseo el domingo para la Calzada del Gigante un lugar turistico que le fascinaba a pesar de estar abarratodado muchas veses por turistas.
El viernes en la noche llegó Michael de Escocia y pasaron una noche tranquila, viendo partidos de fútbol de la Eurocopa, y comentando las anécdotas de sus trabajos en siempre por supuesto tenia muchas mas pues a veces detras de los divorcios sucedian locuras inexplicables como la pareja que despues de casi asesinarse, ante el juzgado se habían pegado como imanes en un beso que casi los llevaba a tener sexo delante de todos para de manera muy romántica volver a estar juntos, la conclusión la vida y la gente era una locura.
Al día siguiente cerca del mediodía fueron por las chicas a un club, eran tres y ya que su amigo se quedo prendado de una, le dejo el canpo abierto para volverse creatibo con las otras dos se hospedarin en un hotel y allí disfrutaron de una orgía donde Andrew era el centro, complacer a dos mujeres era un compromiso al cual el estaba a la altura, mientras a una la complacia com su virilidad a la otra lo hacia con sus manos y su boca, a través de los años había compartido muchísimas experiencias sexuales de todo tipo, eso le había dejado claro que le gustaba y que no, asi como complacer el cuerpo de una mujer, porque la mente y sentimiento todavia eran un misterio para él, las mujeres era lo más fascinante y divino que existía, pero aún no tenia ni puta idea de como funcionaban sus mentes y la verdad no estaba seguro de querer saberlo tampoco, por ahora lo que queria era disfrutar lo que la vida le ponían enfrente, como aquel par de mujeres un poco plasticas pero muy hermosas y deseosas de sexo que tenía en la cama junto a él.
Asi que en algun momento de la noche se reunió el grupo nuevamente para cenar y luego de nuevo todos se retiraron para tener una noche plagada de sexo y lujuria, al amanecer el grupo se preparo despues de un buen cafe a turistiar, toman la carretera que bordea la playa, disfrutan del paisaje se detienen en el puente colgante, las ruinas del castillo de Dunseverick, la calsada del gigante y deciden continuar el camino hasta el Castillo Dunluce alli coinciden con un grupo de turistas, que habian rebasado anteriormente.
Andrew ve entre el grupo una mujer pelinegra, que inevitablemente llama si su atención, se le hace exótica y atractiva, es curvilínea y por las facciones ha de ser extranjera, pero una vez que lo piensa sería un equívoco acercarse y llamar su atención pues amor de lejos felices los cuatro, así que desiste de abordarla de cualquier manera, cuando llaman a los de su grupo solo la observa cómo se aleja en la distancia, mientras el continua con su particular celebración hasta el final de esa tarde cuando junto a Michael dejó a las chicas en su residencia.
—Wow, amigo, si que pasaste un cumpleaños diferente.
—Pues si creo que mi cuerpo necesitará unos días para recuperarse, me dejaron seco, jajaja.
—Yo deberé regresar mañana a casa, sabes como es tengo a mamá, los abuelos y la empresa bajo mi responsabilidad y eso no me da mucho tiempo para nada, desde que mi papá murió no he tomado unas verdaderas vacaciones, pero no me quejo, eso es lo que hubiese deseado.
—Tu papá siempre se sintió orgulloso de ti pero te aseguro que ahora lo estaría mucho más.
—¿Sabes que tu familia te quiere de verdad?
—Si, pero de alguna manera los decepcioné cuando me fui a otro país detrás de una mujer en vez de quedarme con ellos apoyándolos, pero bueno no pensemos en cosas que nos entristecen la vida está llena de decisiones unas nos salen bien otras no tanto.
—Eso es verdad y lo de este fin de semana definitivamente fue una buena decisión.
—Jajaja, así es amigo.
Al día siguiente Andrew retomó su trabajo y actividades normales, siempre con casos hasta altas horas de la noches con el objetivo de llegar lo suficientemente tarde y cansado como para solo dedicarse a dormir y asearse al llegar a casa, llevaba años en esa rutina y aún más cuando lo hicieron socio de la firma a quien le había entregado tanto, pero a casi un mes de su cumpleaños su madre, padre, hermana y sus dos sobrinos más pequeños habían decidido darle una sorpresa e ir a visitarlo.
Es asi cuando Andrew que anda de paso por esa area de la ciudad entra a un supermercado sencillo solo para comprar algunas cosas para picar y beber, pero recibe la sorpresa de su vida cuando al acercarse a la caja para pagar, ve de espaldas a una chica delgada y curvilinea, con cabello n***o largo que llama su atención, tiene la piel bronceada lo que le parece sexi, lo que nunca pudo imaginar fue que al voltear aquella chica se tratara de la misma que vio en el paseo con su amigo.
No podía ser que el destino volviera a encontrarles así, comenzo a dudar si debía hablarle, pero en ese momento le llamó su hermana apurandole, pues a su sobrino le había comenzado de nuevo la fiebre y debían irse, lamento internamente tener que irse pero al estar allí, quería decir que vivía en Belfast al igual que él y seguramente cerca de allí, de todas maneras para asegurarse, le preguntó al cajero si la conocía y este le indico que con frecuencia compraba allí, lo que corroboraba su teoría.
Lo primero que hizo al llegar a casa fue llamar a Michael, no lo podía creer, le contó sobre su encuentro, pero no noto mucha emoción en el, lo que le extraño pues el primer dia que la vio le comento que le llamaba la atención, quizá su amigo tenía un mal día, pero su instinto le decía que el amor, el verdadero estaba por llegar a su vida después de esperar tanto tiempo.
Andrew se mantuvo pasando durante semanas por aquel pequeño supermercado cuando el tiempo se lo permitía, pero no había rastro de ella por un momento temió nunca volverla a ver, hasta que finalmente llegó un festival al que solían asistir con Michael él Escocia y no lograba comunicarse con él, su amigo llevaba más de un mes sin tener una conversación real con él, por un momento temió haberle ofendido en algo pues desde que había llegado a Inverness no había logrado coincidir con él, hasta que recibió una llamada para encontrarse esa noche en un bar cercano.
Andrew llegó primero y lo espero en el lugar que acostumbraban sentado en una mesa sin saber qué pensar pero su amistad para él estaba por encima de todo, él había estado en sus momentos más oscuros así como en los de alegría y trataría de arreglar las cosas, al llegar la extendió la mano y le saludo.
—Hermano, si no te llamo con insistencia no nos vemos, llegué la semana pasada para el festival y me extrañó no encontrarte allí, que estuvieras de viaje y de paso no me contestaras las llamadas—.
—Creo que lo mejor es contártelo de plano, pero mejor pedimos una botella de whisky para la hora de las confidencias—.
—Ya me tienes preocupado con el misterio—,mientras sirve la bebida en el vaso de cada uno.
—Te acuerdas aquella chica que vimos en el paseo y luego me llamaste para decirme que la habías visto en Irlanda?—.
—Claro la que me gusta—.
—Pues, después que me llamaste me la conseguí en la calle, en ese momento pensé que era cosa destino y simplemente me deje llevar y estamos saliendo desde ese momento—.
—Es decir que tienes casi dos meses ocultandome tu relación, ¿por qué?—, sintiéndose engañado, ¿cómo era posible que su amigo le hiciera eso?.
—Porque no tenemos una relación, no estamos conociendo, estamos saliendo—.
—No se que me ofende más que no me lo dijeras o que no te pasara por la mente que quizá ese destino era conmigo no contigo—.
—De verdad lo siento no quería arriesgar nuestra amistad, para mi eres mi hermano, pero me cautivó y ella me corresponde al menos por ahora—.
—No te voy a mentir me siento dolido, no debes dudar para contarme las cosas, ya hemos pasado por esto antes, que nos ha gustado la misma mujer y lo hablamos abiertamente—.
—Tienes razón, no volverá a ocurrir—.
—Y ¿cuándo me vas a presentar al amor de mi vida?, jajaja, estoy jugando si es tu novia, amante o amiga la respetaré mientras estén juntos luego no te prometo nada, jajajajaja—.
—Te estoy mandando mensajes mañana vamos donde la abuela así que quizá podamos encontrarnos en la noche—.
—Entonces hagámoslo así ahora dediquémonos a beber como los viejos tiempos—.
Esa noche Andrew llegó a su apartamento además de borracho, triste, decepción, como siempre era un equivocado en el amor, definitivamente se dedicaría a trabajar le iba mejor en ese campo.