Matrimonio.

1345 Words
Los días pasaban y hacía un mes que Taylor había detenido todo lo relacionado con el proyecto 'Project Cam'. El regalo venganza que Axel había enviado a su oficina no lo dejaba dormir o comer decentemente. Taylor se mantenía vigilando a Axel día y noche. Una noche lo siguió hasta el bar que Axel habitualmente se reunía con empresarios para hablar de negocios. El ambiente del bar 'Cold and Hot' era un lugar perfecto para las transacciones clandestinas y los acuerdos sellados bajo el influjo del alcohol y la ambición. Taylor, con su habitual aire de control absoluto, se movía entre las mesas con la gracia de un depredador, sus ojos escaneando el lugar en busca de su presa, Axel Cambrils, su némesis, su rival. Axel se encontraba en una mesa apartada, rodeado de un grupo de empresarios que buscaban asegurar sus propios tratos con el grupo Cambrils. Axel, a pesar de su legendaria frialdad, estaba relajado esta noche, el whisky abriendo grietas en su armadura habitual. Taylor se acercó a la barra, pidiendo una copa de lo que parecía ser el mismo whisky que Axel. Sin embargo, el suyo contenía un secreto. Un polvo blanco casi imperceptible, se disolvió en el líquido ámbar con un movimiento sutil de su mano, un truco muy bien aprendido. El polvo está diseñado para inducir una somnolencia profunda y una desinhibición temporal, era su arma secreta. Con su bebida en mano, Taylor se dirigió hacia la mesa de Axel, una sonrisa calculada en sus labios. —Axel, qué sorpresa encontrarte aquí—. dijo, su voz resonando con camaradería—. Pensé que estarías encerrado en tu villa, contando los billetes que te arrebaté. Axel levantó la vista, sus ojos, aunque algo nublados por el alcohol, aún conservaban una chispa de reconocimiento y desdén. —Taylor. Siempre tan oportuno. ¿Vienes a celebrar tu victoria con el perdedor?. —Algo así—. respondió Taylor, sentándose sin ser invitado. —Quería asegurarme de que estuvieras bien. Pareces un poco… tenso. Permíteme ofrecerte una copa de mi reserva. Dicen que es el mejor del bar—.Sin esperar respuesta, vertió un generoso chorro en el vaso de Axel, mezclándose con el whisky ya presente. Los empresarios, absortos en sus propias conversaciones, apenas notaron la interacción. Axel, por su parte, aceptó la copa con un gesto de resignación, un movimiento casi imperceptible de la cabeza. Bebió un sorbo, ajeno a lo que entraba en su sistema. La conversación continuó, superficial y cargada de dobles sentidos. Taylor observaba a Axel con una atención febril, esperando las primeras señales. Poco a poco, notó cómo la energía de Axel disminuía. Su mirada se volvía vidriosa, sus respuestas más lentas y confusas. —Parece que el whisky de 'Cold and Hot' te está afectando, Axel—. comentó Taylor, su voz ahora teñida de una urgencia contenida. —Quizás deberías retirarte por hoy. Axel intentó hablar, pero las palabras se enredaron en su lengua. Su cabeza cayó ligeramente hacia adelante. En ese momento, Taylor vio su oportunidad.. Era un potente sedante de acción rápida. En cuestión de minutos, Axel se desplomó en su silla, su respiración profunda y regular. El sedante había provocado sueño profundo e ininterrumpido. Los empresarios, al ver repentinamente a Axel dormir, se miraron entre sí con preocupación, pero Taylor intervino rápidamente. —Parece que nuestro amigo ha bebido demasiado.— dijo, con una sonrisa tranquilizadora. —Permítanme encargarme de él. Ustedes continúen con sus asuntos. Yo me encargaré de que llegue a casa sano y salvo. Con una mezcla de fuerza y sigilo, Taylor ayudó a Axel a levantarse, rodeándole un brazo por los hombros y arrastrándolo discretamente hacia la salida trasera del bar. Una vez en el callejón oscuro, lo subió a un coche n***o que lo esperaba. Dentro del vehículo, Taylor sacó una serie de documentos preimpresos y un bolígrafo. Despertar a Axel fue un proceso más complicado. Taylor tuvo que administrarle una pequeña dosis de un estimulante para que al menos pudiera mantener los ojos abiertos y una mínima coherencia. El mundo de Axel era un borrón confuso, pero la voz de Taylor resonaba con una claridad amenazante. —Axel, My iceberg—comenzó Taylor, su voz ahora llena de amabilidad y cortesía. —Hemos tenido una noche… interesante. Y para que las cosas sean más interesantes aún, he decidido que deberíamos formalizar nuestra relación. De una manera… permanente. ¿Quieres casarte conmigo?. Le colocó el bolígrafo en la mano y le presentó el primer documento. Era un certificado de matrimonio. —Solo necesitas firmar aquí, Axel. Una pequeña formalidad. Un matrimonio por conveniencia, por supuesto si te enamoras de mi... nuestro matrimonio sería real. Nada de qué preocuparse. Axel, con la mente nublada y la mano temblorosa, miró el documento. —¿Casarme contigo? ¿Estás loco?. —Piensa en ello como una alianza estratégica, cariño—insistió Taylor, empujando el documento más cerca de él. —Además, tengo algunas… garantías. Para asegurarme de que cumples tu parte. Con una presión sutil pero implacable, y ante la mirada vacía y resignada de Axel, el bolígrafo se movió sobre el papel. Axel firmó el certificado de matrimonio, su mano guiada por la de Taylor. Luego, vinieron otros documentos, la transferencia total del grupo Cambrils y las acciones de Axel, la cesión de patentes cruciales, y un acuerdo de no competencia que lo dejaría inhabilitado para operar en la industria tecnológica por un tiempo. Luego, de llevarlo a un hotel, Taylor despojó a Axel de su vestimenta. —Cariño, eso es tan grande que me asusta saber que estará dentro de mí algún día — Taylor le agarra el m*****o a Axel, el está sorprendido por su tamaño. Taylor sacó una cámara digital y, con una sonrisa maliciosa, comenzó a tomar fotografías de Axel, aprovechando su estado de vulnerabilidad. Lo obligó a posar en diferentes situaciones, algunas íntimas, otras absurdas, todas diseñadas para el deleite de Taylor. Axel estaba atrapado, no podía ver cómo su vida era desmantelada, pieza por pieza. —Y ahora, Axel— dijo Taylor, guardando la cámara con satisfacción —Tenemos un bonito paquete. Tú, mi esposo legal, y yo, poseedor de tus activos más valiosos. Y por si fuera poco, tengo estas pequeñas joyas— levantó la cámara — que podrían ser muy embarazosas si se hicieran públicas. Imagina la portada de los periódicos: 'Axel Cambrils, el magnate tecnológico, frío y despiadado, expuesto en su faceta más… privada'. Sería un escándalo que destruiría nuestra reputación para siempre. Taylor aprovecho y beso a Axel, era un beso anhelado, caliente y con deseo de algo más. Axel lo besó con confusión dando paso a Taylor para desear más de él. Taylor se puso encima de Axel, estrujando su cuerpo con el de Axel, bajo lentamente a su cuello dando mordiscos y dejando marcas de beso. Taylor se detuvo a regañadientes, no era un violador. Podía ser despiadado, pero no obligaría a nadie a estar con él. Taylor se levantó y acomodó su traje. Axel no sabía que había caído en una trampa de la que no había escapatoria. Taylor no solo le había arrebatado su empresa y su futuro, sino que ahora poseía el poder de destruir lo único que le quedaba: su orgullo. —No te saldrás con la tuya, Taylor— logró balbucear un dormido Axel, su voz apenas un susurro ronco. Taylor se rió, un sonido seco y carente de humor. —Querido esposo, ya lo he hecho. Ya lo he hecho, Axel. Hasta en sueño peleas conmigo — Taylor besó su frente —Ahora, si me disculpas, tu esposo tiene un imperio que proteger. Y tú tienes… bueno, tienes mucho tiempo para reflexionar sobre tus errores. Y sobre nuestro nuevo matrimonio, si lo aceptas por las buenas o por las malas. Con esas palabras, Taylor dejó a Axel en el hotel y se llevó con él los documentos firmados y las fotos comprometedoras en su poder. La noche en el bar 'Cold and Hot' había marcado el fin de una era.
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