1. Conociendo a Carter D'Amico.

2027 Words
Todo comenzó por un puesto de trabajo. No tenía nada fácil, recordó que cada paso que daba era dinero y no lograba encontrar la paz en su cabeza. Vivía en un hogar humilde, su madre intentaba mantenerse a flote y darle una buena vida junto a su hermana. La señaló con su mano —Ya sabes que las cuentas no se pagan solas, te estuvimos bancando 4 años y no podemos más—le comentó. Su madre había sido despedida, su hermana pequeña necesitaba comida y seguir yendo al colegio. Nada le salía bien, estaba a un paso de conseguir la meta más importante en su vida y por la cuál luchó mucho. Se tocó el pecho —Debo terminar, mamá. Se lo prometí a papá antes de morir—dice con la voz entrecortada. Le arrojó varios papeles, observa que eran facturas de la casa y todas debían pagarse cuánto antes—Y a mi las cuentas me tapan, nos correrán a la calle, Sophie. Te estoy pidiendo un poco de ayuda— dice mirándola porque no entendía completamente la crisis que estaban pasando. Los vencimientos de las cuentas llovían como agua y pronto alguien aparecería en su puerta para desalojarlas. —Está bien. Ese día debía entregar uno de sus últimos trabajos en la Universidad pero no se presentó. Antes que nada tenía que ayudar a mantener su casa, buscó el contacto de su única amiga —No me voy a presentar porque me surgió un problema— le dice llorando, sube su mano en su cara para limpiar rápido las lágrimas que recorrían sus mejillas y respiro para poder seguir conversando. Del otro lado del celular en esa llamada —¿Qué pasa? ¿Te ocurrió algo? — preguntó desesperada. Se limpia las lágrimas porque se había ido a caminar por la calle, le llevo mucho tiempo pensar en una idea de cómo sobrellevar la universidad y el empleo que tenía que conseguir pero se encontraba desorientada por la angustia en su pecho y porque nunca había pedido empleo a nadie y no sabía por dónde empezar. Suspiró profundamente—Necesito urgente un empleo porque mi madre fue despedida— le comentó. —Pues — se queda callada —Deja que lo consulte con mi hermana y te digo — le dice. —Gracias Pri— le dice rogando por dentro que algo salga pronto y así eso le quitaría un peso de encima. Su mejor amiga Pri, cómo solía llamarla podía resolverle sus problemas en pocos minutos y haría lo que sea para que ella consiga un empleo. Se conocían desde pequeña y no dudaba en contarle todo. A veces eran cosas geniales y otras no tanto, ya que como iban a Universidades diferentes se confiaban muchas cosas y la pasaban bien. Se mantuvo media hora caminando sin rumbo, logró conseguir un asiento en una plaza enorme que tenía a dos cuadras de su casa y su celular comenzó a sonar — ¿Si? — preguntó. —Escucha—le pidió — No es lo mejor pero conseguí que mi hermana te hiciera entrar sin entrevista— le comentó. Saltó de la emoción—Eres la mejor— dice feliz. —Voltéate— le pidió.. Salió corriendo al verla también a su amiga en la misma plaza y la abrazo —Me salvaste la vida— susurró. Hace que se separen —Debes adaptarte a Carter D’Amico y conseguirás lo que quieras—le aconsejo. ‘adaptarme’, pensó. Frunce su ceño—¿Y porque lo haría? — preguntó. Se acercó a ella —Porque ese hombre es tu mejor salida de esta vida de pobre— dice riéndose. No podía entender el punto de su amiga, siempre tenía en su cabeza un plan nuevo y la conocía desde ese punto—¿Quién es Carter D’Amico? — preguntó mirándola. La abraza por los hombros —Es el hombre que te sacará de este barrio y te mostrará el paraíso. Mi hermana comentó que está soltero, algo insoportable pero lo podrás manejar — dice despreocupada. La observa y se queda sorprendida por su cuota de confianza—No me interesa si está o no soltero, quiero el trabajo y así puedo a mitad de año presentar mi tesis porque mi madre no me dejará en paz — le informó. Larga una carcajada y la señaló —Insisto que ese hombre es tu salida y en tres mes conseguirás recibirte, escúchame a mi — dice levantando su cara bien alto. —¿Y porque un hombre millonario se enamoraría de mí? — preguntó. Su amiga le agarró su mano, hace que se siente de nuevo en ese banco que dejó y la miró fijamente—Mirá no sé enamorará de ti a primera vista, entonces debemos pensar — la interrumpe. Levantó su mano —¿Pensar?— preguntó riéndose. Creía que todo lo que le proponía era una broma de mal gusto y mueve su cabeza dándole la razón en todo—Bueno retomando, al verte no se va a enamorar pero sí lo seduces lo tendrás a tus pies— le aseguró. Se pone de pie y niega —Es la cosa más loca que haz dicho desde que conozco, Pri. ¿Cómo voy a seducir a un millonario?—pregunto. —Es fácil amiga, voy a conseguir todo lo que le gusta y lo que no con mi hermana. Te vas aprender toda su rutina y cuando vayas a la empresa, serás la empleada del año. Te amara Carter D’Amico— dice mirándola. Se ríe —¡Estas completamente loca!— exclamó. —Loca pero tengo razón—aseguro mostrándole su celular. Lo toma entre sus manos, miró la fotografía—¿Y yo qué tengo que ver con este sujeto? —pregunto. Lo señala, sonríe—Ese es Carter D’Amico, este será tu nuevo entretenimiento—dice empujándola suave. Sophie se quedó mirando la fotografía, mantuvo la vista puesta en todo y recorrió varias páginas de internet. Tan sólo de verlo por pantalla sintió la frialdad recorriendo su cuerpo, respiro hondo y le entregó el celular a su amiga—Este hombre tiene el mundo a sus pies y debe tener a todas las mujeres, no sé fijará en mi—le aseguró. —Si, lo hará. Mañana nos veremos acá y te daré la lista de cosas—dice mirándola. Su amiga se marcha, Sophie decidió regresar caminando a su casa. Su madre se mantenía sentada tomándose la cabeza—Ya conseguí empleo—le informó. Se levantó de su asiento y la abraza—Sabes que no te pediría ayuda sino lo necesitará, lo siento por hacerte dejar la carrera—le susurró abrazándola. La abraza a su madre—No pasa nada, mamá. Somos una familia—le dice. Se había pasado la noche sin cenar, consiguió algunas cosas en la heladera y con eso pudo prepararle un sándwich a su pequeña hermana—¿Cuándo podremos comer bien?—pregunta mirándola. Sonríe y le acarició su cabeza—Ya verás que lo haremos y después me pedirás no tener que ver más comida—dice riéndose. Sophie había tenido una infancia dura que no se la deseaba a su hermanita y haría lo que estuviera a su alcance para darle lo mejor. Pensó varias veces el juego que le había propuesto su amiga y se ponía nerviosa de tan solo imaginarse atrapar a un millonario así. Estando en su cama recordó el nombre de su nuevo jefe, volvió a buscarlo en su celular y comenzó a recorrer varias noticias. Mucha farándula de mujeres que él llevaba a su cama y luego las rechazaba de una forma porque no quería comprometerse con nadie. Vivía en una mansión de millones de dólares, varios autos de alta gama y una calidad de vida envidiable. Sophie apenas llegaba a pagar la factura de su celular, nunca supo lo que era tener un auto para ella y menos que el dinero en su casa sobre, ya que, siempre faltaba. “Carter D’Amico el rey de la arquitectura con un futuro brillante pero sin poder encontrar el amor de su vida”, se titulaba una revista mostrando fotos de él en una gala con varias mujeres y sonriendo. Ella cada vez que veía esas cosas parecía que estaba en una película de Disney, nada le salía en ese instante y apaga la pantalla de su celular. Al día siguiente, su madre la despierta temprano. Recorre la cocina—¿No hay nada para comer?— preguntó. Deja de remarcar los clasificados del periódico—No, todavía no me han pagado lo que me deben. Lo siento, hija—le dice volviendo su mirada a ese papel. —Está bien, debes llevar a Fefe al colegio porque se me hace tarde—le dice apurada. No podía ser quién a su edad sobrecargue a su madre con tantas responsabilidades, sin embargo, siempre le pedía a dios una mano y que todo estuviera bien, que ya no querían pasar más necesidad. Sophie rezaba por las noches para tener una sola oportunidad de sacar a la familia de la pobreza y de repente regresó a su cabeza Carter D’Amico. Toma su bolso—Suerte hija—le da un beso en su mejilla. —Gracias mamá. Debía estar justo a horario en la empresa, recordó que le había enviado la ubicación su amiga. Por lo tanto debió tomarse dos autobuses para llegar a tiempo y corrió por las veredas. —¡Fíjate por dónde vas!—le gritan. Sonríe avergonzada—Lo siento, señora. Llego tarde a mi primer día de trabajo—le dice agitada. Mientras corre sigue observando su gps que suena haciendo que se detenga. Frente a sus ojos ve que era un imperio como salido de películas, gente entrando, hablando, saliendo y llevando cosas en sus manos. Agitada del cansancio, se pone perfume y respiró hondo—Cálmate que solo debes mostrar cara linda—se susurró así misma. Ya su ropa se arruinó de tanta transpiración, olvidó el calor que hacía afuera y de que todos los días no se podía presentar tan desprolija. Con la ayuda de sus manos acomoda su mechones de cabello y respira hondo. Lentamente ingresa a la empresa, camina derecho y se encuentra con una mujer—Buenos días, ¿Qué necesitaba?—pregunto. Sonriendo—Vengo porque tengo mi primer día de trabajo con el señor Carter D’Amico—le informó. Frunce su ceño—¿Tú eres la amiga de Pri?, digo de mi hermana—dice señalándola. Abrió sus brazos—La misma—dice nerviosa. Esquivó el escritorio y se pone a su lado, le entregó varias carpetas. Le hizo una seña para que camine—Entonces, el señor D’Amico está en su oficina. Empieza llevándole esos documentos que debe firmar y después él mismo te pedirá que debes hacer—le explicó mientras se detiene en una puerta y golpea. Se acercó a ella—¿Nada más que eso debo hacer?—pregunto nerviosa. La tarea que le estaban dando parecía ser fácil, en realidad, eso creía ella pero todo cambio cuando esa puerta frente a sus ojos se abrió —Si, pero bien hazlo y no me dejes mal con el señor D’Amico —le dice empujándola para que ingrese a la oficina. Dejó de mirar su computadora—¿Qué necesitas?—pregunto serio. Ella se voltea para ver si le preguntaba a la otra mujer pero se dio cuenta que estaba completamente sola. Hace dos pasos con mucha inseguridad, estira sus manos y le pone las carpetas encima de su escritorio. Él la mira y ella agachó su mirada—Buenos días, señor D’Amico soy su nueva secretaria. Un placer—dice tartamudeando. Suspiró y arrojó las carpetas al suelo—Es tu primer día y ya traes mal los documentos—dice quejándose. —No, eso me dio—la interrumpe poniendo su mano hacia arriba para que no responda nada. —¡Vete de mi oficina y regresa cuando sepas leer!—le gritó.
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