—Lo intentaré pero no puede pedirme más nada—dice nerviosa. Habían comido juntos, ella no podía más de los nervios y apenas lo conocía. Empezar el trabajo de esa forma no era lo mejor que podía hacer—¿Estás casada, separada o de novia?—preguntó bebiendo vino. Tose rápido y no se podía controlar—Estoy soltera, señor—le dice. Esa respuesta hizo que se alegrará de una manera impresionante, se quedaron mirándose unos segundos hasta que reaccionó—Entonces me parece bien que te haya contratado—aseguró levantando su mano para que un mozo se acercará a ellos. —¿Qué necesita, señor D'Amico? — preguntó. Otra seña le hace para que se aproxime a su rostro—Quiero que traigan el postre de siempre y otro vino—le dice mirándolo. Mueve su cabeza—Está bien, señor. Ahora se lo hago llegar, con permiso

