Sale caminando hacia afuera después de escribirse con su amiga, la abrazó—Cuentame como te fue—dice entusiasmada.
Deja de tomarle su mano y hace que caminen por la vereda—No sé por dónde empezar—dice nerviosa y jugando con sus manos sin parar.
—Empieza por el principio, no creo que sea tan malo —dice empujándola.
Hace que se detenga en el medio de una calle que no era tan transitada por las personas, se quedaron mirando—Carter D'Amico me invitó a salir está noche—dice mirándola.
Salta emocionada, la tomó de las manos y sonreía sin parar—Dios mío, no puedo creerlo— dice contenta por la noticia y se queda parada—Debemos pensar como vestirte y así te ve linda—aseguró.
Negó con su cabeza—Es una salida más y nada no haremos nada—dice molesta.
La abraza por encima de sus hombros—Está noche tendrás a Carter D'Amico en tus manos y verás lo que es bueno en esta vida, amiga—sostiene.
Pri tenía una idea de cómo hacer, la llevo a comer algo rápido y escucho todo lo que le contó. Sophie le fue diciendo cómo sobrevivió su primer día en esa empresa y lo cómoda que le hizo sentir Thelma. Aunque aún tenía la duda de si seguir con ese juego de seducción a su jefe porque temia que le suceda algo y los dichos sean reales.
Llegando a su casa—¿Vas a escribirme?— preguntó.
—Si, te contaré todo porque eres la culpable de esto—la señaló.
—No, tú mi amiga eres espectacular y te aseguro que será así—insistió con tantas ganas que no podía creer lo que sea así.
La despidió a su amiga, entró a su casa y se detuvo frente a la puerta para respirar hondo. Había tenido un día súper agitado, lleno de cosas nuevas y debía estar con su familia. Se encontró con su madre terminando de preparar una comida, su hermanita haciendo tarea y hablando mientras sonaba la música de fondo.
Le dio un abrazo por atrás—¿Cómo estás?— preguntó.
Se voltea, le da un beso en su mejilla—Estoy bien, me han pagado lo que me debían por el despido y pude llenar la heladera. Por estas semanas estamos salvadas—aseguró aliviada por poder hacer las cosas bien en la casa.
—Me alegro mamá, hoy tuve un día muy cansador—comentó..
Se acomoda en la silla para estar presente en la mesa donde siempre su madre le dijo que respetará las costumbres familiares. Se sirve un poco de jugo—¿Y qué tal en el trabajo?—preguntó.
Se limpió la boca con una servilleta—Es bastante lindo y no creí que la paga sea también buena—susurró.
—Sabes hija espero que pueda conseguir trabajo así puedes retomar tus estudios—le dice mirándola.
Estira su mano para tocar a su madre que la notó preocupada y llena de angustia—No te preocupes mamá, estos meses este trabajo hará que vivamos bien las tres y como lo merecemos—sostiene.
Sonríe—Dios te oiga, hija—dice continuando comiendo.
Se dedicaron a comer, ella se puso hablar con su hermanita para saber que habían hecho en la escuela y queriendo estar al día con los temas de la casa. Se dio cuenta la cantidad de deudas que tenían, no solamente el trabajo podría salvarla y la idea de Pri, para sacarla de esa angustia se le vino a la cabeza. Se dispuso a continuar con la decisión de tomar a Carter y lo haría de la mejor manera posible.
Esa noche fría, recorrió su habitación de un lado hacia el otro nerviosa por lo que se encontrará cuando llegue a ese lugar. No entendía bien como había hecho Carter D'Amico para conseguir su número, le había enviado un mensaje con la dirección y reviso su monedero. Algunos billetes le salvarían para llegar en taxi, y preparo su cartera.
Apareció su madre—¿Y ahora qué harás?—preguntó mientras la miraba de arriba hacía abajo.
Sophie no contaba con toda la ropa que le gustaría tener en su vida y estaba probándose los dos vestidos de gala que tenía. No siempre contó con el efectivo para pagarse las prendas que prefería, contaba con un par de zapatos y una sola cartera. El poco maquillaje que se guardo de las épocas dónde sus amigas le regalaban ese tipo de cosas.
Abre sus brazos—Estoy por salir con una amiga—dice molesta porque no le gustaba tener que dar explicaciones de todo.
—¿Necesitas dinero?—preguntó revolviendo sus bolsillos.
Se acercó a su madre, le frenó la mano—No te preocupes porque tengo el dinero—le informó.
Termino de ponerse el vestido que creía correcto, se miró al espejo y vio lo sencilla que se encontraba pero tampoco podía pedir mucho, ya que, su humildad se le reflejaba en su vida diaria. Escucho la bocina del taxi y corrió para la puerta—Te quiero, cuídate—la abrazó.
Se despide de su madre, sube aquel auto y le da la dirección. Ve su celular y su amiga le envía varios mensajes. A la hora llego al sitio donde la citó, pensó en el dinero que llevaba y observó el lugar. No le alcanzaría para nada y sus nervios aumentaron. Se le pasó pensar en la falta de dinero y la diferencia que había entre ellos.
Él la espero afuera, apagó el cigarrillo con su zapato y camino hacia Sophie—Hola—la saluda con dos besos en sus mejillas—Estás hermosa—susurró.
Se sobresaltó al sentir la mano de él en su espalda, la empuja suave para que caminé hacia adentro y eso hace. Sus ojos podían estar soñando porque nadie la llevó a un lugar tan fino y delicado como ese. Carter le aleja su silla, le acomoda su lugar—¿Por qué no vamos a otro restaurante? —preguntó nerviosa.
Hizo que le dieran la carta del menú a cada uno y lo hace un lado—¿Por qué? ¿No te gusta?—preguntó.
—No es eso, quiero decir. Mira los precios y la comida—hace un gesto con su cara de asco.
Se ríe a carcajadas—Pensé que eras una mujer de estos lugares y que prefería comer menús sin carnes—le consultó mirándola.
Negó con su cabeza—¿Puedo contarte la verdad?— pregunto mirándolo, ya era hora de poder decirle todo lo que sentía y más si era su jefe.
—Siempre puedes hablar sin problemas conmigo y no pasa nada si apenas nos conocemos, Sophie—le aseguró.
Movió su cabeza asistiendo—No me alcanza ni para pagar el plato de la entrada—susurró avergonzada.
Largó una carcajada, acercó su rostro con ella levantándose de su asiento—¿Y porqué crees que dejaría que tú pagues cuando te invite?—preguntó mirándola.
—Porque siempre se hace mitad y mitad de los gastos, señor— dice alejándose y mirando hacia el plato.
Él mueve su mano para que le sirvan la comida a cada uno. La observó como ella se ponía toda nerviosa, colorada de cara y no lo miraba a los ojos—Está vez pagó todo y si tenemos otra salida, puedes invitarme a dónde quieras. ¿Estás bien?— preguntó sonriendo.
—Está bien, señor. No debió invitarme a comer porque todos hablarán y no sé si usted—se queda en silencio para no mezclar las cosas y ser una tonta delante de él.
Suspiró y dejo de comer, bebió un poco de vino. Hizo que el mozo que tenía a su lado se marche para que los puedan dejar solos y tener un poco de privacidad—Hace tiempo que no me interesa lo que piensen de mí, cuando una mujer me gusta no tardó de poder conquistarla, Sophie. Puede suceder cualquier cosa mientras sea de mutuo acuerdo—dice cómodamente como si fuera algo natural y que todo el tiempo tenga citas así.
Esa forma de ver al mundo hacía que ella se encuentre bien pérdida, ese hombre la tenía en un mar lleno de dudas y cada vez sentía que no lo conocía para nada. Primero pensó que le atraía y ahora todo cambio, presentía más que eran amigos que estaban pasando el rato y que nada sucedería.
—No hace falta tener que hacer estas cosas para conquistarme si a eso se refiere, señor— soltó de repente.
Frunce su ceño—¿Qué puedo hacer para que no me mires así? —preguntó señalándola.
Sintió unos nervios de tan solo mirarlo directo a sus ojos y llenarse de emociones en su pecho —¿Cómo lo miro, señor?— preguntó susurrando.
—Con ese respeto como si fuera una persona mayor, Sophie— le dice mirándola—¿Podrás olvidarte por esta noche que soy tu jefe?— preguntó.
Esa noche cualquier cosa podía suceder entre ellos, habían mucha tensión y atracción que lentamente se estaba consumiendo cada vez que se acercaban. Carter D'Amico quería a esa mujer y como sea la tendría entre sus brazos.