Para Milena ver a Alexander en esas condiciones, fue un verdadero choque emocional, ella recordaba a Alexander como un adonis, “Parece un príncipe árabe” le había dicho a Sara, su amiga, y verlo así, tan vulnerable, si bien no había perdido su porte y elegancia, verlo apoyado en esas muletas para poder caminar, era bastante lamentable. — ¡Hola Milena! ¡Qué sorpresa! ¿Acostumbras surfear aquí? — dijo él señalando la tabla que llevaba ella bajo el brazo — Yo camino en esta playa todos los días y nunca te había visto. — ¡Oh no, Alex! Yo tengo una casa en Baja California, en México y regularmente viajo allá cada vez que tengo vacaciones y es cuando aprovecho para surfear, es la primera vez que vengo aquí, estoy con una amiga — dijo señalando a Sara, que se deslizaba hábilmente sobre

