Abrió los ojos y se encontraba en la oscuridad de su habitación, estaba bañada en sudor, “Alex te amo” se repitió a sí misma y comenzó a llorar, lloraba tan fuerte como una niña pequeña. Lucía Y Shayla, entraron en su habitación asustadas, nunca la habían visto así, ni siquiera la noche que regresó de Aspen pensando que Alex la había dejado para irse con la contratista había llorado tanto. El llanto de Yannin, era porque justo con esa pesadilla, se dio cuenta de que sí, podría estar con otro hombre, con el que ella decidiera, pero su corazón, siempre le pertenecería a Alexander Durand, y no porque fuera su única opción, o el único hombre con el que había tenido relaciones sexuales, sino porque era el hombre al que su corazón había elegido para amar y ella, era un albatros, podría volar mu

