Eliana
-¿Que preparas?- preguntó.
Genial, si algo tenían en común Daniela y su hermano Oliver es que nunca se quedaban callados más de dos segundos.
-La cena- dije obvia por la hora que era.
-Eso lo sé, pero ¿No crees que es mucha comida- pregunto acercándose más.
-Definitivamente nunca es demasiado con ese par de trogloditas que viene- recordé a ese par.
-¿Trogloditas?- parecía confuso.
-Si, Edmond y Alfonso- de sólo recordarlos esta riendo como loca.
-¿Que te causa tanta gracia?- preguntó borde.
-Recordar a ese par- fui sincera.
-¿Como son?- se atrevió a preguntar, hace más de cinco años que no cruzaba otras palabras con Oliver que no fueran "Hola" "Adios" "¿Donde esta Daniela"
-Son un par de locos- contesté simplemente. -Son mis mejores amigos- me encogi de hombros.
-Vaya, la última vez que te vi eras la chica solitaria con una amiga en la realeza, creí que nunca le hablarías a nadie que no fuera Daniela- y es por eso que no cruzamos más palabras, el era tan directo que dolían sus palabras.
-Pues ya ves, la gente cambia- tomé un vaso de la repisa y serví algo de jugo de naranja. -¿Gustas?- pregunté, él negó.
-¿Que más ha cambiado?- preguntó como si fuera mi mejor amigo.
-Muchas cosas- es todo lo que te puedo decir.
Y antes de que preguntará algo más la puerta se abrió dejando a la vista a mis mejores amigos, un par de solteros problemáticos pero de buen corazón.
-¡Ahí estas Eli!- gritaron eufóricos acercándose y abrazandome.
-Hola Ed, Alfonso- les salude a ambos.
-¡Vaya si es el príncipe! ¿Que hace aquí su majestad?- preguntó Ed, el era el mas, como decirlo. ¿Relajado?
-Sólo estoy de paso- dijo cortante.
-Bueno, quizás quieras quedarte a comer las delicias de Eli- y sin dudar por un segundo respondió.
-Claro que me quedare- y de esa manera los tres desaparecieron de la cocina dejándome sola y algo confusa.
¿Que le sucede a Oliver?