Eliana
-¡Voy!- grite.
Aún es demasiado temprano para que el par de Adanes* llegué.
*Adán: Fig. Hombre desaliñado.*
Además esos ni tocan, sólo entran como si esta casa fuera suya.
La insistencia de quien quiera que estuviera tocando la puerta me desesperaba.
-¿Si?- abrí la puerta.
Mala idea.
-¿Donde esta Daniela?- entró sin pedir permiso.
Vaya para ser un príncipe es demasiado mal educado.
-Si, claro, pasa, esta en su casa majestad- y cerrando la puerta lo seguí para ver como inspecionaba mi casa.
-No estoy para juegos Eliana, ¿Donde esta?- eran pocas las veces que coincidiamos pero es el hermano de mi mejor amiga.
-Aquí no esta, y si, se que dijo que estaría aquí...- siempre ayudaba a mi amiga, ella lo catalogaba como "favores a la corona" y no me dejaba de otra.
-Genial- soltó derrotado dejándose caer en el sofá.
-¿Te vas a quedar ahi? Creo que deberías ir a buscarla- lo mire desde un cierta distancia.
-Si, me voy a quedar aquí, salí sin mi escolta y al parecer hay una camioneta de reporteros fuera esperandome- dijo frustrado.
-Bien, quédate ahi- comencé a caminar hacia la cocina donde tenía mil cosas que hacer. -¿Que hacías sin escolta?- pregunté cuando escuche sus pasos acercarse a la cocina.
-Aún no me vuelvo a acostumbrar a ella, pasé tres años sin esa preocupación que lo olvide...- se recargo en el marco de la puerta.
-Pues conté cómodo, que de ahí no se van hasta dentro de un par de horas - señale con el cuchillo fuera de la casa. -Y lo sé, porque siempre siguen a Daniela hasta aqui- y fue así como me puse a cortar mis vegetales.
O al menos intente porque ese príncipe iba a empezar a hablar.
Y sabrá Dios si en algún momento se callé.