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Sin embargo las cosas con Anne no funcionaron como esperaba. Antes de salir de aquel país le confesé que era un Príncipe, lo cual no tomó de la mejor manera. Ella sólo dijo algo como "odio la monarquía" y tras intentar convencerla de que no era como ella pensaba terminamos. Ella se fue a su ciudad natal y yo volví a mi país hace como veinte minutos. Y justo ahora espero el auto que mis padres iban a enviar. -¿No subes al auto?- esa voz, esa voz que me ha fastidiado por más de años de los que recordaba. -Hola a ti también hermanita- si, era una insoportable, no nos llevábamos tan bien. -Sube al auto Oliver- volvió a colocar sus gafas de sol y ver en su espejo que su maquillaje siguiera perfecto, toda ella era una vanidosa. Y sólo tenía diecinueve años Antes de que pudiera tomar las maletas, el chofer bajo y las subió al maletero. -gracias- dije antes de subir junto a mi hermana. Lo cual se volvió algo imposible justo cuando los paparazzi aparecieron con sus cámaras y preguntas sin sentido. ¡Debí haber aceptado el jet privado de la familia! Pero no, yo quería vivir toda la experiencia. Con toda la cortesía que me permití, porque si algo yo no era es descortes, ni maleducado, ni un egocéntrico ni nada parecido. -¿Por que no sali?- se lamentaba mi hermana justo cuando logre subir. -¿Crees que eso es fácil de soportar?- me deje caer en el asiento. -Si, sólo posas para la cámara y contestas- se ve que poco ha tenido que lidiar con ellos. -Lo que digas- murmure Comienzo a extrañar mi vida de estos tres años. -Oliver...- comenzó a decir mi hermana. Aunque después de lo que ha dicho mi hermana quizás no tenga mucho tiempo para otras cosas... ¡Esperen! ¡¿Acaba de decir qué...?!
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