—Mis disculpas son sinceras— Respondió enojada por la actitud de Yassir.
—Es mi manera de disculparme, si no le agrada puedes rechazarla, no estás obligado de perdonarme—
—Sus ojos reflejan que ahora dice la verdad. En ese caso, tomaré sus disculpas— Coloco su mano en el pecho.
Los sirvientes se acercaron para servirles la comida después de dictar esas palabras.
—Comamos— Espeto Kevin, cortando a Yassir.
—Esta comida está deliciosa señor Mckenzie— Amir estaba disfrutando de su plato de pasta.
—Gracias, tenemos a unos de los mejores chefs de comida occidentale en nuestra cocina. Está pasta es totalmente casera—
—Cuando vengan a nuestro palacio la haremos probar de nuestras comida señorita Mckenzie— Amir miraba a Katherine con simpatía, ya que está sería su próxima socia.
—Oh, está bien, gracias— Lo miro al príncipe con ojos cristalinos y luego a Yassir al sentir su mirada penetrante.
—¿Cuántos años tienes?— Pregunto Yassir al mirar su rostro angelical.
—Cumplirá dieciocho este sábado. Haremos una gran fiesta, están invitados—
—Oh, ya es toda una mujer— Espeto Yassir alegre.
—En nuestra cultura es una adolescente Yassir, no una mujer, todavía le falta mucho para eso— Su padre se estaba dudando por la forma en que la miraba.
—¿Usted cuántos años tiene? Parece tener más de veinte—
—Tengo veintiuno, también estoy por cumplir años señor Mckenzie. Los cumpliré este viernes—
—Eso es grandioso, podremos festejar si desean quedarse para la fiesta de este sábado. Tengo una gran noticia para todos, y me gustaría que estén mis socios y amigos ¿Qué les parece?—
—Me parece genial, nos quedaremos y prepararemos un regalo especial para Katy— Yassir nombraba a Katherine como si fueran íntimos y esto también lo percibió su padre, Amir.
—¿No es así cómo te llaman tus amigos?—
Katherine asintió con la cabeza y ya estaba poniéndose incómoda.
—Entonces los acomodare en la misma mesa que nosotros, sería descortés que los deje en otro lugar. Mi hija los acompañará esa noche—
Katherine miro a su padre con incredulidad y con los ojos bien abiertos.
Yassir no podia quitar sus ojos de ella.
—Tienes ojos muy bonitos Katy, las occidentales son muy diferentes a la orientales, especialmente por su mirada— Dijo Yassir insinuando sus intenciones.
—Señorita Mckenzie para usted, no Katy, es un seudónimo intimo que comparto con mis amigos y familiares— Lo corto en seco y el frunció el ceño.
Amir soltó una carcajada y batió la espalda de su hijo.
—Mi hija no está en venta Yassir, no es negociable— Su padre se sentó de forma recta y golpeó la copa sobre la mesa.
Katherine quería desaparecer en ese preciso momento.
—Solo fue un cumplido de mi parte señor Mckenzie, no lo tome a pecho. No es mi intención comprar a su hija, nosotros no compramos mujeres, solo ofrecemos dotés a sus familias—
—Ya dije que no es negociable... Si usted la quiere, la debe cortejar a la manera occidental y conquistar su corazón— Dijo eso y la miro soltando una risa por lo bajo.
—Es solo una broma de mi hijo, tampoco estaría de acuerdo con algo así— Su padre sonrió forzadamente y lo miro fijo.
—¡Papa! Que inoportuno. Además, jamás estaría con un hombre como el— Exclamó enojada por lo que dijo su padre.
Yassir en ese momento la miro de reojo y su mirada se torno sombria.
—Señor Mckenzie ¿Nos disculparía un momento? Necesito hablar con mi hijo—
—Adelante— Dijo haciendo señas.
—¿Papá qué dices? Ellos tienen una cultura muy diferente a la nuestra, jamás estaría con un hombre así— Le dijo muy enojada.
—Tranquila hija, fue una broma, jamás aceptarían una relación al estilo occidental— Pellizco su cachete.
Amir llevo a su hijo lejos para hablar en privado y en su idioma natal.
—¿Qué piensas que haces? Es la hija de nuestro socio, no arruines nuestro negocio. Hay muchas mujeres occidentales que se casarían contigo. Olvídate de ella, será nuestra futura socia y sabes que es la más importante—
—Me gusta ella, la quiero. Además si me caso con ella en el futuro administrare la refinería. Una mujer sola como ella le será muy difícil manejar ese negocio sin que la engañen— Dijo firmemente.
—No puedes casarte con ella, tampoco lo aceptaría. Ya tienes una prometida y puedes encontrar otra mujer que te guste, excepto Katherine—
—Si ella me acepta ¿Qué harán ustedes dos? ¿Intentarán evitar que nos casemos?—
—Siquiera sabes si es virgen. No me subestimes, no permitiré que se efectúe ese matrimonio— Palmeo su cara
—Ahora volvamos a la mesa, así no sospechan—
Ambos volvieron a la mesa y se sentaron con una sonrisa en su rostro. Yassir estaba desafiando a su padre y miraba con detenimiento a Katherine, mientras ella comía elegantemente su pasta y bebía agua de una copa de cristal. Nunca había sentido esa atracción y mucho menos hacía su prometida, que el mismo la escogió. Había una fuerza mayor que no podía dejar de mirarla.
Había pan sobre la mesa en una canasta y Katherine se aproximó para tomar uno, en ese momento el intencionalmente acercó la mano y rozaron sus pieles. La textura de la piel de Katherine era sedosa, en ese momento sintió una electricidad corriendo por su cuerpo y ella retiró la mano Inmediatamente.
—¿Le gustan las joyas Katy?¿El oro talvez?— Pregunto Yassir ignorando que le pidió que la llamara señorita Mckenzie.
—Si... Nuevamente me dijo Katy, por favor dígame señorita Mckenzie— Respondió incómoda por la pregunta. Sin embargo ella nunca supo que ellos regalaran oro a sus esposas o prometidas.
Sobre Katherine había un candelabro que la iluminaba desde arriba, el diamante del collar de su madre combinaba con su piel blanca rosada, ver esa imagen de ella lo hacía sentir aún más atraído.
—Entonces buscaré la joya más hermosa de oro, que combine con usted, Katy— Dijo con un tono de voz magnánimo.
Su padre lo pateó por debajo de la mesa para que se detenga.
Sin embargo Kevin tampoco entendió la indirecta. El no conocía por completo su cultura y no sabía nada respecto al oro.
—Una joya de oro no estaría mal como regalo, puede regalar lo que guste, no somos pretenciosos ¿No Katherine?—
—No padre...— Seguía la corriente para salirse con la suya. Estaba molesta con Yassir y no podía ofender al hombre en ese momento.
—Comamos postre. Pedí que preparen un Saint Honoré para agasajar su primer día en mi casa—
La sirvienta retiró los platos y acomodo todo para traer el postre.
—¿Primer día?— Pregunto asustada.
—Si, se quedarán hasta el día de tu fiesta, son mis invitados de honor hija, así que debes ser cortes, talvez puedas aprender hablar el idioma con el príncipe y su hijo— Los miro a ellos.
—¿Qué les parece?—
—Bueno, yo tengo asuntos pendientes con usted, cosas de negocios...—
—Yo le enseño, será un honor. Después de todo debemos ser amigos, ya que seremos socios en el futuro— Se ofreció completamente feliz Yassir, ya que sería una excelente oportunidad para acercarse a ella.
—Eso sería estupendo Yassir, puede enseñarle su idioma ni bien llegué del colegio. Es mejor aprender un idioma con alguien que lo hable de forma nativa así corrige tu pronunciación y caligrafía— Su padre pensaba que si su religión no fuera tan rigurosa, el sería el candidato perfecto para su hija y estaría completamente de acuerdo. Pero no permitiría que se case con el.
A los cinco minutos llegaron los sirvientes con el postre.
Después de ponerlos sobre la mesa Kevin miro la hora y coloco el teléfono prendido con la hora. Katherine la vio, y ya eran las diez y media. en ese momento comenzó a sentirse inquieta.
—Debo maquillarme para ir a la fiesta y cambiar el vestido que traigo puesto... ¿Qué hago? Ya se, fingir que estoy enferma del estómago— Resolvió de manera desesperada.
—Ay mi estómago. Papi, no puedo comer esto, es muy pesado me siento mal. Quiero ir a descansar— Se abrazo el estómago y fingió estar enferma.
—Está bien hija, sube a tu habitación, y si te sientes mal mañana puedes faltar a clases— Pensó que de verdad se sentía mal, ya que su actuación era perfecta está vez.