Máximo llevaba apretada la mano de Rose con mucha fuerza, sus pasos eran grandes zancadas, y su respiración estaba alterada. Quería salir pronto de la escena, porque tenía que miedo que Rose se fuera a arrepentir. -Detente Máximo, estoy casada- oyó decir a Rose con voz jadeante, miró para todos lados y descubrió que había camino 3 cuadras sin detenerse, y se percató que ya estaban lo suficientemente lejos del hospital como para temer. -Lo siento- se disculpó él- ¿Estás bien?- le dijo y la miró de arriba abajo Ella estaba roja de tanto correr, pero además sus ojos seguían cristalinos, al borde de seguir derramando más lágrimas. Rose asintió tímidamente y miró hacia el suelo. Máximo se acercó con cuidado y le beso la frente. -Vamos a estar bien, te lo prometo- le susurró al oído. Le t

