Miren observó su reloj de pulsera mientras se sentaba en una de las mesas de la cafetería acordada. -Parece que aún es temprano- susurró incómoda -No es temprano, llegaste justo a tiempo- dijo Ethan parado atrás de la silla de Miren. Miren dio un salto en su lugar y se tensó. Ethan la rodeó y con una dulce sonrisa la saludó, se agachó y rozó su mejilla con la de ella, ese leve contacto hizo erizar la piel de Miren. Respiró profundo y trato de calmar sus pulsaciones. -Te ves hermosa- dijo Ethan y se sentó -No mientas, por favor Ethan la miró confundido -¿Mentir?, creo que te equivocas Miren… -No Ethan, se perfectamente como luzco, no necesito que sientas lástima por mí. Sólo desayunemos y ya. -No entiendo, ¿acaso estas ciega? -Por favor Ethan no sigas…-dijo cansada Miren- no vin

