Tenía unos perfectos y hermosos ojos claros, su respiración me ponía tensa, olía delicioso aun cuando era tan joven el olor del cigarrillo con menta no le quedaba mal y esa colonia que la había olido en algún lado. Mis piernas temblaron y mis labios titubearon al querer besarlo. Un leve empujón contra un árbol me separo del sueño que estaba llevando, mi cuerpo quedo entre su cuerpo y el duro roble que se encontraba detrás de mí. —¿Tienes miedo? —pregunto con interés. —No… Solo estoy… Nerviosa Ladeo la sonrisa que apareció en su rostro mientras delicadamente subía una de sus manos hacia mis pechos. Para ser tan joven era realmente muy atrevido y obsceno. —Lo noto, tu cuerpo reacciona a mi tacto. Sentí como comenzaba a enojarme y, antes de acabar mal, decidí separarme pues sus labios y

