Capitulo 18

3033 Words
A la mañana siguiente fuimos todos llamados al auditorio del internado, no era muchas las veces que los alumnos nos debíamos reunir todos juntos en este lugar. Era un lugar enorme, lleno de sillas y un gran escenario, no era algo del otro mundo, un auditorio como los de cualquier colegio pero con una especialidad, en los márgenes del escenario había unas estatuas, un hombre y una mujer que siempre tuve como muy obvios pero ahora me comencé a fijarme en ellos, el hombre era un hombre que vestía con un traje antiguo pero no griego sino algo así como los de la edad antigua pero medio moderna, sin hablar de que la mujer vestía con un gran vestido, era de pelo largo, los ojos de los dos eran piedras preciosas, esmeraldas y zafiros. —Por dios, dime que no has quemado nada—le dijo Laura a Matt sentándose detrás de este con J.T., Luis y Pat, los demás estaban en la fila de delante mientras que en mi fila estábamos Matt Isabella, Aiden, Gigante, Rosa y yo, pero en cambio Lisa estaba apartada con los deportistas y con John, el idiota que se había sentado con sus amigos y se la había llevado. —En todo caso, te quemaba a ti—dejo claro Matt tranquilo, miro al escenario mientras jugaba con los dedos de Isabella que estaba mirando al lugar en silencio, creo que pensando en que pasaba. —Sabes que me amas—dejo claro Laura y beso la mejilla de Matt haciendo que todos rieran, todos menos Isabella que estaba concentrada en otra cosa o eso esperaba porque no la había visto nuca celosa. Me acomode acercándome a Paula. —¿Tu hermana esta segura de sentarse con esos?—le pregunte haciendo que ella me mirara—A ver si se va quedar sin neuronas—le dije en plan broma haciendo que ella riera. —Lisa es inteligente, espero que siga con neuronas—me dijo haciendo que riera—Aunque a ti no se te ha pegado la amabilidad de Isabella—me dijo haciendo que me llevara una mano a mi pecho modo ofendida y me sentará bien. No estaba ofendida, para nada, no me molestaba que dijeran eso de mi, yo no es que necesitara que se me pegara nada, me encantaba mi personalidad, era una persona que tenía claro que mi personalidad estaba hecha por lo que había vivido y esta personalidad era increiblemente buena, a ver como todas teníamos cosas malas, todos teníamos especialidades, cosas que no gustaban a los demás pero eso no sigmifica que no fueramos mejores que los otros, Isabella era increible y no tenía la culpa de nada de lo que los demás quisieran que ella fuera o que yo fuera por ella. Nadie podía juzgar eso, ni mucho menos reirse por lo que hicieramos de una forma y otra, eramos amigas pero no una copia una de la otra aunque no niego que su gran organización se me esta contagiando un poco, no tan exagerado como para apuntar cuando cago pero por lo demás, bastante prdenado yo tambien. —¿Qué habrá pasado?—le pregunte a Isabella y ella me miro. Era delegada de nuestro curso, se llevaba bien con medio mundo, es más la perfecta de las chicas siempre estaba preguntandole cosas y preguntandole como se hacían las cosas, como debía organizarse o como rellenar un documento, estaba claro que Isabella era la persona perfecta para que el año que viene llevará todo esto, además que le encantaba la idea, sería la mejor encargada de esta zona del mundo, no tenía dudas, además que nos vendría bien ese papel en nuestras proximas maldades para saber que no hacer. —Las únicas personas alumnas que pueden saber son los dos prefectos, y el subperfecto, aunque sea delegada no me dicen nada, por encima de mi están ellos—me dejo claro y los busco con la mirada—No creo que podamos saber nada—comento y la mire. Cada vez que estaba con Laura me sentía muy culpable, para mi era una de las mejores amistades que había tenido, la mejor amiga que una persona podía desear, más de cinco años de amistad con ella era demasiado increíble, pero cada vez que pasaba más tiempo con Isabella, nuestra relación se hacía mejor, se hacía más fuerte, era como si de un momento a otro mi corazón dejara de querer a alguien por otra persona y me sentía demasiado mal, demasiado culpable, era como si de un momento a otro no le estuviera valorando, la quería demasiado a Laura, a todos mis amigos, a los que tenía el año pasado y a los de ahora, peor no podía evitar que mi atracción hacia Aiden se apagará, era como un imán y lo mismo me pasaba con Isabella, eran magnéticos y me hacía quererles más a cada día sin dejar de querer a los demás pero poniéndoles encima de otras amistades. —Buenos días alumnos—hablo el secretario del internado por el micrófono—Se que todos esperabais ver aquí al director Moreno peor por problemas familiares, ha tenido que dejar su puesto—comento, le mire demasiado molesta, sorprendida, me quede pensando en que el director no parecía un hombre de familia. —¿Ese señor tenía familia?—pregunte para mis adentros sorprendida. —Una ex mujer peor ningún hijo, era hijo único y sus padres murieron hace tiempo por lo que no se si tiene familia—comento Isabella y la mire, una de las cosas buenas de esta chica era que conocía a todo el mundo y sus arboles genealógicos, cosa que nos ayudaba a saber quien era quien. —¿Isabella?—le pregunte y me miro—¿Tienes información sobre quien es el señor que esta detrás del secretario?—le pregunte. Me di cuenta que detrás del secretario que hablaba, había un hombre, su pelo era castaño pero con algunas canas que destacan, tenía unos ojos intensos pero desde mi punto no podía diferenciar el color pero eran grandes, era bastante alto sin hablar de que era un hombre bastante delgado, daba miedo pero su apariencia no era mayor a cincuenta años por lo que su bastón me sorprendía. —Por eso, una persona muy especial en el mundo del internado, ha venido para ayudarnos en lo que queda de curso, no quiero que le deis mucho trabajo por lo que ser buenos, mejor de lo que ya sois—comento haciendo que varios alumnos se quejarán—Ben Ramos, nuestro nuevo directos—dijo. —Mierda—dijo Aiden atragantándose con el camero que estaba comiendo. El señor que ahora sabía que se llamaba Ben Ramos se acerco al micrófono caminando despacio con su bastón y lo mire sin entender nada, mientras Gigante daba unos golpes en la espalda de Aiden para ayudarle a respirar, mire a Isabella que tenía una cala de mil dudas y luego mire a Aiden que palidecía por momentos. —¿Qué pasa?—les pregunte. Ninguno de los dos hablo, todos se quedaron en silencio, todos se quedaron en silencio, me quede demasiado impresionada con Aiden e Isabella, creo que es la primera vez que les veía más pálidos de lo que ya eran. Les mire intentando buscar respuestas, mire a Matt intentando buscar ayuda pero estaba aún con más dudas que yo, negó sin saber que estaba pasando. —Buenos días, se que para muchos un cambió tan duro en casi el final del curso os va sentar mal peor nada cambiará, los cambios que se han hecho se van a mantener, revisaré todo con los responsables antes de aplicar cualquier cosa, y los tratamientos serán los mismos, cualquiera que quiera hablar podrá venir a mi despacho sin hablar de que adoraré que me comentéis sugerencias—comento el nuevo director—Me alegro de poder volver al lugar que pertenece a mi familia, al lugar que mis antepasados crearon para ayudar a los jovenes del mañana y aunque mis hijos no estudiaron aquí, adorare que mis nietos estudien aquí, ser jovenes y disfrutar pero sin que nadie muera—dejo claro para alegarse del micrófono y acercarse a los profesores. Era la señal para que todos nos fuéramos y es es lo que hicieron la mayoría de las personas pero nosotros nos quedamos aquí quietos esperando que Isabella o Aiden reaccionaran, la gente se comenzó a ir, Isabella sin dudarlo se levanto pero no para salir sino para ir directa al director, todos nos quedamos quietos y sin dudarlo Aiden la siguió lo más rápido que pude, Matt y yo nos levantamos para salir corriendo detrás de ellos, debíamos agarrarles y que no hicieran nada malo. —Vayan a dar sus clases—dejo claro el director dejando a los profesores que salieron y se acerco a Isabella que lo miraba impresionada —Buenos días—le saludo tranquilo. Isabella le miro sorprendida. —¿Desde cuando te apellidas Ramos?—le pregunto ella molesta. —¿De que le conocéis?—le pregunte a Aiden y me miro. —Es nuestro tío Ben—se quejo Aiden y lo miro—Bueno, era o no se—. —Vuestra abuela siempre fue una gran amiga mía por eso me ha dejado ser parte de vuestras vidas, pero es verdad que nunca deje claro ser de otra familia—dejo claro el director y se acerco a Isabella—No quería mentir o engañar, a veces es más facil no dar explicaciones, sigo siendo vuestro tío Ben aunque ahora sea el director—. Isabella se acerco a él y tomo su mano en forma de demostrar su apoyo. —Puede que me odies algo en estos meses por mi trabajo pero espero que en el verano, cuando vea a mi pequeña Isabella otra vez, seas esa luz que siempre me ilumina—dejo claro el director haciendo que Isabella asintiera, esta familia tiene más dramas que la familia real britanica y eso que ellos no salen de un escandalo para meterse en un funeral y así todo el tiempo. El director beso la cabeza de Isabella para irse en silencio ha hablar con el señor Miller. —No entiendo nada—se quejo Matt. Isabella nos miro. —Ni yo—se quejo ella casi llorando, Matt se acerco a ella para abrazarla con fuerza, mire a Aiden buscando respuesta pero él tambien estaba demasiado perdido, sin dudarlo me acerque a él y le abrace, estaba demasiado tenso, más duro que un palo de escoba, lo que supongo que era normal en esta situación aunque no sabía como ayudarlo, Aiden apoyo su cabeza en mi pelo y beso esta. —Me encanta como huele tu pelo—me susurro mientras con algo de fuerza, rodeaba mi cuerpo con sus brazos. Sentía su tensión y su miedo sin que tuviera que decir nada, su corazón iba demasiado deprisa, su mente no estaba para nada tranquila, podía escuchar desde mi posición el ruido de su cabeza funcionando a marchas forzadas, como si estuviera intentando concentrarse en algo que no podía ser, en intentar contemprar la idea de lo que estaba pasando. —A clase—susurro una voz que me hizo ponerme tensa, me separé de Aiden para ver al señor Miller, Matt no dejo de abrazar a Isabella mientras le decía una cosa en la oreja que no pude ni intentar leer. —Ahora vamos, hemos tenido un problema familiar y necesitabamos un segundo—comento Aiden ganandose la mirada del señor Miller. —Las familias siempre son complicadas, por lo que lo comprendo, solo no quiero que mis dos mejores alumnos se vean corrompidos por personas, no tan destacadas—comento el señor Miller ganandose mi mirada de enfado. —¿Disculpe?—le pregunte molesta. —Veo que ha comprendido bastante rápido que no la considero una de las mejores alumnas—comento el señor y le mire molesta—Claramente su nivel en literatura es bueno pero no excelente como el de sus compañeros por lo que espero que su habito de no estudiar, no sea contagioso—. Me dolieron sus palabras, estudiaba, estudiaba demasiado y mantenia una media bastante alto, no quizás la media deseada para los profesores que se creían que eramos maquinas y no personas, que creían que solo teníamos una asignatura a la que dedicarnos, por lo que obviamente mi rendimiento era el adecuado para tener que sacar buenas notas en todas las clases pero obviamente ellos no lo veían así, soy una estudiante promedio destinada a estar siempre en juicio por no dedicar las suficientes horas. —Creo que el rendimiento y la dedicación no van en este caso de la mano—comento Aiden y le miro—Hay personas con más facilidad de palabra que otras, mientras que otras son mejores en numeros, por lo que creo que si mi compañera tiene un rendimiento menor al diez en su clase no es por no estudiar, sino por no poder poner sus palabras en una forma adecuada—comento AIden y le mire sin saber si ofenderme o no—Que aunque no es de su incumbencia le dire, que es mi pareja en lo escolar y sentimental por lo que espero no le falte al respeto porque sería un ataque directo hacía mi—. Vale, estaba claro que me estaba defendiendo. Tenía bastante razón en que no se medaban bien las palabras, se mne daba genial hablar y debatir pero no, escribir lo que debía deicr, eso si que lo odiaba, no era la misma fluidez ni capacidad, hablar en alto era sencillo, escribir lo que iba a decir y ordenar mis ideas, era un caos. —Veo que Matt ha conseguido que mi alumna estrella le perdone—comento el señor Miller haciendo que Isabella lo mire separandose bruscamente de Matt—Espero que eso no perjudique su rendimiento—comento. —No lo hará, mi rendimiento no ha bajod nunca por ni una sola causa por lo que no debe preocuparse, pero le pediría que dejara de llamarme alumna estrella ya que eso probocara cierta incomodidad y tensión con mis compañeros que no deseo—dijo Isabella, creo que intentando ignorar que este señor se metiera en su vida. El señor Miller dio un paso hacia Isabella y la miro. —Puede que el titulo la este cegando pero es una pena que desaprobeche su belleza y talento con una persona que no conseguirá nada en la vida, he oido muchas cosas buenas de usted y se que todo su especiente puede ser perjudicado por compañias y no queremos que eso pase, cuando cualquier universidad del mundo se pelearía por tenerla en su lista de alumnos—comento el señor Miller haciendo que Isabella le mirara. —Mi expediente esta completamente limpio y segira así porque no causare problemas, y mis notas no bajaran—dejo claro Isabella y lo miro con algo de enfado—Soy delegada de mi clase y curso, el año que viene sere pefecta, actualmente soy la cordinadora de todos los clubes, la primera de la clase y capitana de los equipos de debate, y matematicas sin hablar que todo el periodico y la pagina del colegio estan a mi cargo, mis compañías no me separan de mis objetivos, los fomentan—dejo claro ella y me dieron ganas de aplaudirla. —Una corona siempre parece interesante pero debe tener cuidado, bajo ella siempre hay una serpiente—dejo claro el señor Miller mirando a Matt—Y la familia de su compañero, no es la más adecuada en las monarquias europeas para acompañarla—comento y miro a Isabella—Solo la aconsejo como una persona que se preocupa por usted, el director es muy buen amigo mio, podre pedirle sin problemas que la cambie de clase y habitación—. Isabella lo miro. —Aprecio su preocupación pero estoy bien en mis clases, y con mis compañias, no dudare en si tengo algún problema hablar con mi tutor o directamente con el director que se ha mostrado más que dispuesto a ayudar—dejo claro Isabella y lo miro seria. El señor Miller agarro su mano y beso su mano de forma demasiado asquerosa, Isabella se quedo en blanco y se acerco a Isabella para susurrarle algo para después irse, si Isabella era blanca de por si y tenía un rostro que se le notaba todo, esta vez su cara dejaba claro que ese señor un buen día no le ha deseado. —¿Que te ha dicho?—le pregunte a Isabella y ella me miro. —Me ha dicho que tenga cuidado, sabe demasiadas cosas que podrían destruirnos y que el director me puede querer todo lo que yo quiera pero que él tiene más poder—dejo claro Isabella, la mire sorprendida. —Ese señor tiene un problema mental—deje claro y la mire sorprendida—No nos hará nada—dejo claro. —Algo tiene en contra del director, una información que lo puede destruir por eso me pide perdón antes de hacer nada—dejo claro Isabella, la mire sorprendida porque no sabíamos que estaba pasando pero parecía que nada iba a tener sentido, que nada tenía sentido en esta locura que se estaba formando. El señor Miller estaba demasiado arrogante, tenía demasiaod poder, poder que no debía tener y estaba claro que nos iba a j***r todo lo que pudiera por su rivalidad con la familia de Matt, no comprendía que le pasaba, que era lo que tenía que decir o hacer para que esto parara pero ese señor estaba demasiado loco y nos iba a destruir, no solo a nosotros sino al colegio por lo que esperaba que pudieramos detenerlo, quizás las madres de Matt nos pidieran dar información de él para joderle pero ¿Como le ibamos a pedir eso a Matt? Creo que sus madres le cambiarían d einternado como sepan que ese señor esta aquí.
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