Después de su larga sesión de aseo personal, Misha se encontraba frente al espejo de su extenso tocador, peinándose su largo y lacio cabello rubio. El jovencito lo hacía lentamente, sabiendo que su cabello era lo único que no le desagradaba de su ser, y hasta incluso consideraba que solamente eso era lo más lindo que tenía, ya que, en secreto de todos, Misha no se consideraba una persona hermosa, y mucho menos atrayente a nadie más que no fuese Isaac, esto debido que, a causa de sus innumerables alergias y padecimientos, trajo como resultado que Misha odiara cada rincón de su cuerpo, débil y estúpido que, no le permitía llevar una vida normal, tanto que ni siquiera podía estar con la persona que amaba, por temor a que este fuera infeliz. —Cuando Isaac se enamore nuevamente, se dará c
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