Episodio 0 : Primera parte

4484 Words
2 meses después —¿Por qué tienes que llevarnos a la escuela, Zac? Jas y yo podemos irnos solos — Pregunta Sebastien, tomado de la mano con Zacary. —Porque es peligroso que crucemos la calle solos ¿Cierto, Zac? — Asume Jason, viendo al de ojos azules asentir con su cabeza. —Aunque quieran fingir ser niños grandes, y Jason sepa cocinar sin quemarse, todavía son prácticamente unos bebés. Por eso los llevaré a la escuela hasta el último año, ya después de eso podrán tomar el bus ustedes solos — Explica Zacary, caminando tranquilamente con cada niño en sus manos. Jason no dice nada más, mientras mira a Sebastien atentamente. — ¿Hoy te irás de viaje, cierto? Espero no te tardes mucho, la señora Anna está loca y además cocina feo — Dice Jason con el ceño levemente fruncido. —Regresaré mañana en la mañana... posiblemente venga con... alguien más — Murmura Zacary, mostrándose aparentemente nervioso. —¿Con tu novio Isaías? — Indaga Sebastien con una leve sonrisa, mientras juega con la tira de su morral. Los niños sabían acerca de Isaías, porque Zacary siempre les hablaba sobre él, con toda la intensión para que los chiquillos se sintieran familiarizados con el gemelo. Por otra parte, el muchacho luego de escuchar las palabras de Sebastien, se sonroja al instante. — ¡Zac te pusiste colorado! ¡Si, él es tu novio! — Exclama el niño en medio de un saltito, por saber que estaba en lo correcto. —No somos novios todavía, pero... Ehm. El punto es que mañana vendrá conmigo, sean buenos con él— Advierte Zacary, notando que Jason se encontraba muy callado. —No me agrada ese Isaías... ¿Y si después hace que te olvides de nosotros? Si son novios, harán cosas cochinas de novios. Yo sé porque veía a mi mamá hacerlo con sus muchos novios... ella siempre se olvidaba de mi cuando venían esos hombres — Susurra Jason, mostrándose molesto por esa expresión de rabia que tenía en su carita. —No me olvidaré de ti, ni de Sebas. Recuerden que somos familia, y además... yo los quiero mucho... ustedes... — Se detiene por un instante — Ustedes me ayudaron a sanar más rápido de lo que imaginé — Confiesa Zacary, volviéndose a ruborizar. Es en ese instante que el par de niños detienen el paso, haciendo que Zac también frene en seco. —Yo también te quiero mucho, Zac — Confiesa Jason abrazando una pierna de Zacary. —Y yo igual, Zac — Dice en esta ocasión Sebastien, abrazando la otra pierna del muchacho que suspira con una sonrisa, utilizando sus dos manos, para alborotar la cabellera rubia de Jason, y la negra de Sebastien, en una muestra de cariño. *** Para ese momento, Zacary ya se encontraba en Paris. Hubiese sido más fácil contactar a Isaías, decirle donde estaba y asunto resuelto, pero no, él deseaba hacerlo justamente como se lo había prometido, teniendo la ilusa posibilidad que Isaías estuviese ahí esperándole. Sin embargo, las probabilidades eran casi nulas, puesto que nadie en su sano juicio cumpliría una promesa por tanto tiempo, pero él joven sabía que el amor que ambos se decían tener no era para nada corriente. ¿Cómo se encontraría el pelinegro? ¿Qué le diría al verle? ¿Le reclamaría por haberse tardado meses en aparecer? Pensaba Zacary, sabiendo que Isaías le haría muchas preguntas que él con mucho gusto respondería. Aparte de sus inquietudes puntuales, también le confesaría parte de su pasado, acerca de sus hermanos fallecidos, y sobre su nueva familia. Le pediría esa misma noche que le acompañara para que conociera a Jason y a Sebastien, y en el mejor de los resultados, ambos podían comenzar a tener una relación sin secretos, mentiras y mucho menos falsedades. En pocas palabras, él iba a comenzar desde cero con su amor. Eran aproximadamente las 21 horas, y como Zacary se lo esperaba, Isaías todavía no aparecía. Tenía quizás unas 4 horas esperando, un tiempo que para él no significaban nada, hasta que en ese momento escucha los pasos de alguien. El muchacho no pudo evitar sonreír, y para hacer mejor la sorpresa caminó sigilosamente hacia otra dirección para sorprender a la persona que él esperaba fuera Isaías. Aprovechando que el lugar estaba oscuro, el antiguo esclavo se escondió entre parte de una estructura de metal de la torre, observando desde su escondite, a su lindo pelinegro de ojos cafés. Zacary no pudo evitar sonreír, por observar a Isaías de espaldas viendo hacia la ciudad parisina, ya que él pensaba que le parecía increíble admitir que el gemelo hubiese cumplido con su irracional promesa. En el momento justo que Zacary pretendía salir para darle la enorme sorpresa, siente su celular vibrar dentro del bolsillo de su pantalón. Solo vibró una vez, lo que significaba que había recibido un mensaje de texto. Algo extrañado, el muchacho saca su teléfono volviéndose a esconder en el lugar donde estaba, para poder leer el mensaje que decía: "No debiste dejar solos a tus hermanitos." El rostro de Zacary se desencajó en una expresión de sorpresa ligada con odio. —No puede ser posible...— Piensa Zacary, mientras observa a Isaías de espaldas a él. El joven lo piensa quizás por unos segundos, cuando decide marcharse. Necesitaba saber cómo se encontraban sus hermanitos. —Lo siento...— Murmura Zacary poco después de lanzarse del lugar donde estaba, sabiendo que unos metros más abajo había una zona de la torre, donde él podía aterrizar. El leve susurro de ese "lo siento", ligado al impacto de Zacary cuando aterrizó un piso abajo, logró captar la atención de Isaías al instante. — ¿Quién está ahí? — Pregunta el muchacho volteándose, mientras mira hacia ambos lados, asumiendo que uno de los vigilantes finalmente le había encontrado. Pero luego de un par de minutos, precede el silencio total. —Me estoy volviendo loco... — Murmura Isaías pensando que lo mejor que podía hacer era irse a casa. *** En el camino, Zacary corría a toda prisa llamando a la señora Anna, la cual después de 25 llamadas nunca respondió. Algo estaba mal, y él lo presentía. El joven mientras corría pensaba en todo lo que hizo durante los dos días que estuvo en España con el tipo de las identificaciones falsas, él nunca dejó rastros, ni una huella, los condones después del sexo los quemaba, se percataba de no dejar ni una pestaña, todo el tiempo se fijaba en los más mínimos detalles, incluso cuando mató a las personas lo hizo rápido, sin dejar sangre. Borró absolutamente todo de las computadoras entonces ¿Quién demonios fue la persona que le envió ese extraño mensaje? ¿O quizás estaba siendo demasiado paranoico? Pensaba Zacary, cuando observó a lo lejos un sujeto que estaba a punto de montarse en su auto. El antiguo esclavo, no esperó demasiado tiempo para interceptar al hombre, le arrancó las llaves con mucha facilidad, lo empujó para que se hiciera a un lado y así de esa manera, pudo entrar al auto para llegar lo antes posible a su destino. A la velocidad más rápida de ese auto tenía Zacary conducía. Cuando por fin salió de la ciudad no dejaba de pensar en Jason, Sebastien, Isaías, las tres personas que más le importaban en su nueva vida. Solo deseaba que los niños se encontraran bien, eso era lo único que pedía. —Por favor, por favor, por favor... — Susurra el joven una y otra vez, mientras apretaba el volante con tanta fuerza, que logró magullarlo un poco. *** Tres tortuosas horas después, Zacary llega a la pequeña hacienda donde vivía. Aparcó mal el auto robado, y después se lanzó a correr rumbo a la casa de Anna. Su desesperación fue tal, que de una patada rompió la puerta principal de la señora Anna, viendo a los niños en el suelo jugando monopolio, mientras que la mujer completamente anonadada por ver su puerta hecha trizas, dejó caer la bandeja con galletas que tenía en sus manos. —¡¿Marc, que te sucede?! ¡Mi puerta, la destruiste! — Exclama Anna mientras Zacary traga saliva. —Yo... l-lo siento, juro que se la repararé, lo lamento... — Promete el muchacho tratando de levantar la madera agrietada, para colocarla en su lugar. Jason y Sebastien, omiten por completo el desastre que hizo Zacary y se lanzan sobre él para saludarle. — ¡Llegaste temprano! Pensé que vendrías mañana — Exclama Sebastien, entre tanto el joven suspira aliviado por ver a sus hermanitos a salvo. *** Esa misma noche, Zacary le reparó como pudo la puerta a la señora Anna, diciéndole que en su primera paga mensual, le compraría una nueva. Luego de eso, la mujer confesó haberle enviado un mensaje de texto desde el teléfono de su esposo, exponiéndole que no dejara a sus hermanitos solos, alegando que la razón de dicho escrito, fue producto de un momento de melancolía por ver a los niños decaídos por su ausencia, ella quiso recordarle con ese espontáneo mensaje, que él no debía alejarse demasiado por el bien de los niños. Luego de oír esa sencilla confesión, Zacary comprendió que él no tenía el número telefónico del esposo de esa mujer, sin poderlo evitar suspiró aliviado, yéndose con los niños hasta la casa. Al entrar, esos le preguntaban dónde estaba Isaías, y Zacary simplemente les respondía diciendo que otro día vendría con él, para que finalmente todos se conocieran. Cuando los niños ya estaban dormidos, era casi de madrugada. Zacary salió de la casa para fumarse un cigarrillo, necesitaba calmarse, ya que todo ese asunto le alteró bastante, y quizás ya estaba viendo situaciones donde no existían, él era muy cuidadoso, por eso nadie podía encontrarle. Minutos más tarde con su mente más serena, observó a lo lejos el auto que había robado, no era buena idea tenerlo ahí, es por eso que se acercó al vehículo, se montó en él y condujo para alejarlo de ahí. Cuando pasó por un lago, se le ocurrió la idea de lanzarlo, no fue lo más inteligente del mundo, pero él quería deshacerse del vehículo rápido, sin mencionar que ese lago estaba bastante lejos de la hacienda donde vivía, y en ese camino solitario prácticamente no transitaban demasiadas personas. Zacary aprovechó para suspirar y quedarse viendo el lago, recordando que había perdido su oportunidad de ver a Isaías. En otra próxima ocasión no iría solo, ya que pensaba llevarse a los niños con él, para que conocieran al gemelo y así él se sentiría más tranquilo, porque no los dejaría solos. Con esos nuevos pensamientos, el joven se levantó del suelo para caminar a paso apresurado el largo trecho que le separaba de su nuevo hogar, sabiendo que dentro de dos horas, los niños debían ir a la escuela. Él no tenía que despertarlos, porque Jason y Sebastien eran muy responsables, pero aun así le gustaba prepararles el desayuno. —Niños, ya lle... — Sus palabras son calladas, cuando Zacary observa a un ensangrentado Sebastien en el suelo, y a Jason en manos de una persona que le dispara al niño en su boca, haciendo que sus sesos salgan disparados por un prominente orificio, que se formó en su cabeza a causa del disparo. Litros de sangre brotan del c*****r de Jason, mientras el asesino se voltea, siendo nada más y nada menos que la señora Anna, la cual no había reconocido desde un principio, porque su atuendo en esta ocasión era completamente distinto. — Te dije que no dejaras a tus "hermanitos" solos, Za-ca-ry — Dice la mujer, enfatizando con cada silaba el nombre del sorprendido muchacho que, solo veía atentamente los cuerpos de los niños. —Ellos... no querían morir... — Murmura Zacary sin dejar de ver a los chiquillos — Ya se habían vestido... con su uniforme, para ir a la escuela — Continúa murmurando el joven que parecía ido en sus pensamientos. La "señora" Anna sonríe acercándose al muchacho. —Esos niños no eran humanos. Al igual que tú, ellos tan solo eran esclavos fenómenos del loco de tu amo. En fin solo eran basura, tú eres el más buscado, por eso tu cabeza vale más y la quiero para mi ¿No me reconoces? Yo fui parte de La Corte, no era de las favoritas de Frederick pero... me divertía con él y sus "niños" — Se detiene para reírse — Este lugar solo es una fachada para hacer mis... jueguitos. Cuando me provoca vengo a aquí y contrato a inquilinos, después de un tiempo termino asesinándolos. Nadie se entera porque solo le doy alojamiento a chicos o a parejas solas... y luego cuando viniste tú. Fue como ganar la lotería — Explica la mujer. —Tú me... — Pretende continuar, pero Zacary la interrumpe. —No me importa... tu explicación —Dice el joven, en esta ocasión desviando su atención de los c*******s de Jason y Sebastien, para verla directo a los ojos — Le quitaste la vida a mis hermanitos... — Murmura Zacary, sintiendo como su visión comenzaba a nublarse, por las lágrimas que ya estaban agolpadas en ellos. Anna sonríe. —Sí, fue divertido, el que más se resistió fue Jason. Pero de nada le sirvió —Confiesa la mujer recordando como el niño había luchado para sobrevivir. Luego de esa confesión, las lágrimas que tenía Zacary en sus ojos comenzaron a descender a sus mejillas. —Te dije que, no me interesaba oír tus explicaciones...— Susurra Zacary dándole una bofetada tan fuerte a la mujer, que esta cayó varios metros de distancia, impactando en el momento de su caída, sobre una mesa. En el instante que Anna cayó, su arma salió disparada en la dirección contraria. Dirección que Zacary siguió, se puso de cuclillas para coger el arma, verificó que esta estuviese cargada y a paso lento, se encaminó hacia la mujer descargando el resto de las balas en su boca. Cuando terminó de matarla, Zacary se sentó en el suelo viendo como su nueva familia también había muerto de una manera horrible. En esta ocasión Zacary gritó y lloró como nunca antes en su vida. Permaneció horas en ese lugar, hasta que se hizo de noche. A causa de la sangre, las moscas comenzaban a llegar y estas zumbaban en sus oídos, mientras observaba en las sombras los rostros de los c*******s de Sebastien y Jason. —Ellos dos se querían... ellos querían vivir... — Susurra Zacary sintiendo como una vez más, su yo volvió a esconderse dentro de su mente para dejar de sentir. El muchacho se levantó del suelo, encendió las luces y casi de manera robótica se dispuso a limpiar la escena del crimen. Como se obligó a no sentir, cogió sin nada de sentimientos los cuerpos de los niños, junto con el de la mujer para desaparecerlos de la manera más sencilla: quemándolos. Zacary después que limpió absolutamente todo, fue al patio, hizo una fogata, y quemó los tres cuerpos hasta que estos se hicieron cenizas. Después de hacer aquello, entró a la casa de Anna, rebuscó en el garaje, hasta que encontró dos latas de pintura negra. El joven las llevó consigo hasta la antigua fogata, vertiendo las cenizas de todos ahí, luego las entremezcló con la pintura regresándolas al mismo lugar donde las encontró. Una vez que dejó todo perfectamente ordenado, como si nada hubiese ocurrido, Zacary entró al baño y comenzó a ducharse con la ropa puesta, viendo en esta ocasión, como la sangre de sus hermanitos y la de aquella mujer, se escurría entre su vestimenta. —¿Soy el más buscado? Entonces mataré a todo aquel que logre encontrarme — Murmura el joven viendo un punto ciego en alguna parte del baño. *** Después que terminó de asearse, Zacary buscó su morral y volvió a empacar sus pocas pertenencias, dispuesto a marcharse a quien sabe qué lugar. Mientras guardaba y doblaba con sumo cuidado su ropa, veía de soslayo la escasa vestimenta que él le había comprado a Jason y Sebastien. Sin poderlo evitar, cogió una prenda al azar y se cubrió el rostro con ella, sintiendo como poco a poco sus ojos se llenaban en lágrimas, por recordar a los niños que para ese instante ya no existían, y por pensar que en cuestión de horas, todos sus sueños de tener una familia, y tratar de llevar una vida normal, se habían ido por un despeñadero. Zacary estaba cansado, harto que siempre le arrebataran de maneras aberrantes a sus seres queridos, estaba hastiado de tener que guardar en su memoria recuerdos espantosos. Primero degollaron a su hermana a Lily, después su hermano Jim muere por flagelaciones, le obligaron a matar a sus padres, explotan en mil pedazos a Katherine, y ahora también asesinan de una forma horrible a Sebastien junto con Jason ¿Cuál seguía en la lista mortal, Isaías? Pensaba el joven, sabiendo que en esta ocasión no iba a permitir que le quitaran a la única persona que le quedaba. En esta ocasión si iba a tomar represarías, ya tenía suficiente que todos en su vida de infierno, hicieran lo que se les viniera en gana. — Ahora soy libre... no soy más un esclavo —Piensa Zacary, dispuesto más que nunca en proteger e incluso vengarse de todos lo que fueron responsables de una manera u otra, de todo su sufrimiento. Asimismo cuando el joven se encontraba completamente repuesto, luego de su pequeño quiebre emocional a la hora de empacar, decidió entrar por última vez a la casa de Anna (si es que realmente ese era su verdadero nombre) para buscar alguna laptop o desktop. Con suma tranquilidad y sin desordenar nada, Zacary buscaba el aparato, hasta que después de un par de minutos, logró encontrarlo dentro de una gaveta. El joven de ojos azulados colocó la laptop en una mesa, la abrió percatándose que esta no tenía contraseña para ingresar, un detalle que resultó ser muy conveniente, porque él no estaba de ánimos para dedicarse a decodificar la contraseña. De esa manera, el antiguo esclavo no perdió tiempo y encendió la cámara, listo para grabar un video que se encargaría de difundir a todas esas personas, que se encontraban muy ansiosos por encontrarle. Es por esa razón, que Zacary simplemente aceleraría el proceso ahorrándoles el tiempo de búsqueda, para así poderlos matar a todos más temprano que tarde. —Mi nombre es Sujeto Nro. 189 — Dice Zacary tranquilamente dando inicio a su grabación — Iré directo al grano: yo asesiné a Edward Carter, también maté a mi antiguo amo Frederick Rossembert, y a otras decenas de porquerías más. Sé que todos quieren mi cabeza, es una lástima porque, yo terminaré arrancándoles las suyas. Vamos, vengan por mí para matarlos como moscas, porque a partir de este momento, comenzaré a llenar el infierno con sus asquerosas almas. Les dejaré mi número de teléfono, así se podrán comunicar conmigo, y yo con mucho gusto les daré su boleto sin escala al infierno — Concluye Zacary dando por terminado el video. El muchacho asume que Anna debió ser una usuaria activa en la web profunda, es por eso que no le sorprende en lo absoluto, cuando encontró el acceso para entrar a dicho lado oscuro del internet. Por consiguiente, Zacary deja el video en las paginas donde él sabe que su "aviso", será visto por el público al cual él quería llegar, es por eso que simplemente deja que el tiempo se haga cargo del resto, marchándose a la ciudad a la espera de consumar todas las amenazas, que les dijo a sus perseguidores. 5 meses más tarde El video que Zacary hizo en aquella ocasión, se extendió más rápido que una pandemia. Absolutamente todas las personas que deseaban verlo muerto, ya se estaban encargando de enviar a los mejores asesinos en su búsqueda para matarle, y el muchacho justamente como prometió, les daba su dirección la cual siempre era cambiante. Para Zacary, matar a una persona era tan sencillo como beberse un vaso con agua, porque como ya todos sabían, él no era como una persona común y corriente, razón por la cual él hacía quedar a esos supuestos asesinos profesionales, como unos pobres novatos condenados a una muerte segura. Pero a pesar de todo lo expuesto anteriormente, la realidad era que a Zacary no le agradaba en lo absoluto asesinar. A él no le gustaba ser un "fenómeno", un asesino, mostrarse todo el tiempo como una persona de sangre fría y sin sentimientos, puesto que Zacary lo único que más deseaba desde que tenía memoria, era tener paz. Sin embargo, eso era lo menos que había logrado tener. Muy en el fondo de su ser, su desmejorado yo, lloraba en silencio por su nuevo estilo de vida, el cual se resumía en matar, matar y matar. Ya se sentía cansado, pero él sabía que solo era el comienzo. La mafia Hoong no se quedó a atrás, y estos constantemente enviaban a sus hombres para intentar acabar con él, siendo aquello un caso perdido, puesto que lo único que obtenía la mafia era pérdidas humanas que al jefe Kim, parecía no importarle. Por otra parte, la reserva monetaria que tenía Zacary había terminado dejándole prácticamente en la calle, es por eso que cuando quedó sin un centavo, se vio en la necesidad de robarle a los mismos hombres que iban por él a matarle. Cada vez que asesinaba a sus atacantes, que en su mayoría eran más de 6 o 7, dejaba a uno con vida diciéndole que no le mataría, a cambio de dinero en efectivo, y los hombres que por supuesto querían vivir, accedían yendo acompañados por Zacary hasta un cajero automático, sacaban lo máximo que podía darles el aparato, y luego cuando el tipo sentía que ya se había salvado, Zacary lo mataba de forma rápida, como él siempre prefería hacerlo. Ese método resultó tan efectivo, que en poco tiempo, el joven asesino ya no sabía dónde guardar tantos billetes. Zacary prefería no tener cuentas bancarias, r************* , ni cualquier otro método que fuera de fácil rastreo, porque él asumía que ese simple acto podía ponerlo en riesgo de ser encontrado fácilmente, en un momento donde él no lo quisiera. Puesto que hasta el momento, la única forma que cualquier persona podía encontrarle, era cuando él mismo lo permitía. *** Era medianoche y Zacary que prácticamente nunca dormía, se encontraba acostado viendo el techo de su habitación en un hotel de mala muerte. Había acabado de llegar luego de haber matado a unos tipos que Luka Carter había contratado ¿Cuándo se iban a rendir? Pensaba Zacary, mientras sus pensamientos se dirigieron una vez más a Isaías. —Isaías... — Murmura el muchacho, mientras se cubre el rostro con sus manos. En ese momento, Zacary decide ver las palmas de sus manos, estaban limpias pero él sabía que constantemente se encontraban manchadas con la sangre de otros. Ahora que lo pensaba con mayor detenimiento, él asumía que estuvo mal el haberse mostrado ante ese horrible mundo que lo quería ver muerto. Si bien al principio deseó venganza, principalmente por la muerte de Sebastien y Jason, ahora se daba cuenta que lo mejor que hubiese hecho, era seguir escondido, llorando sus pérdidas en silencio. Sonaba cobarde, pero para ese punto Zacary llegó a la conclusión que hubiese sido lo más sensato. Porque ahora él se encontraba en el fondo abismo, herido como nunca antes, puesto que todo lo que sanó en los pocos meses que duró con los niños, había desaparecido por completo. Una vez más, por la mente de Zacary comenzó a pasar la idea que así iba a ser el resto de su vida, que aunque terminara asesinando a todas las mafias con sus jefes actuales, junto con todos sus perseguidores, siempre vendrían más, y más y más. Alejándole de su amor con cada día que transcurría. Un amor que, nuevamente comenzaba a verlo como solo una ilusión. Él nunca sanaría, nunca se repondría, nunca iba a poder ser feliz, porque si en algún momento por cosas extrañas de la vida, él pudiera consumar su sueño de tener una relación normal y amorosa con Isaías, iba a ser cuestión de tiempo cuando viniera alguien para arrebatárselo de una manera espantosa, como al resto de sus seres queridos, cumpliendo así una de las muchas pesadillas que tenía, en esos escasos momentos de descanso. Por supuesto que Zacary no quería ver esas pesadillas convertirse en una realidad, es por eso que, prefería mantenerse lo más alejado que podía del gemelo, con la única intención de protegerle, mientras poco a poco todo lo que representaba el pelinegro, ya pasaba al plano de esos sueños imposibles de cumplirse. —Iré a ver mi amor... — Piensa Zacary refiriéndose a Isaías, porque aunque no podía dormir, en ese instante le apetecía soñar despierto. *** Le tomó quizás una hora o dos llegar a la Torre Eiffel, eran aproximadamente las 2 de la madrugada, cuando Zacary veía a Isaías en el mismo lugar de siempre. El gemelo al parecer iba todas las noches a la Torre para esperarle, un acto que al de ojos azules le dolía en demasía. Él pensaba que ya Isaías debía rendirse, para ese momento él era un fantasma que prácticamente solo vivía para enviar a personas al infierno. Él ya no podía estar junto al pelinegro, sin mencionar que era evidente para cualquiera, que su estúpida promesa ya se encontraba caducada, entonces a todas estas ¿Por qué Isaías continuaba yendo a la Torre, quedándose en el mismo lugar donde tuvieron aquella cita? —¿Por qué... me ama? — Pensaba Zacary con cierta tristeza, porque el saber que Isaías le amaba, se había convertido en una sensación agridulce. En más de una ocasión, Zacary quiso salir, mostrarse ante su amor, mandar todo al demonio y pedirle a Isaías que huyera con él al fin del mundo, a un lugar donde nadie jamás pudieran encontrarles, sin embargo él sabía que no podía pedirle aquello a Isaías. A diferencia de su persona, el gemelo tenía familia, amigos, y una vida que él por culpa de su miseria no se la podía arrebatar. Aparte de que, lo menos que deseaba Zacary, era poner en peligro una vez más a todos ellos, es por eso que si tan solo se atrevía a mostrarse ante el gemelo, sabía que era el inicio de muchos problemas que, lo más seguro, era que terminarán en muerte. En pocas palabras, lo máximo que podía conformarse el joven de ojos azules, era verlo a escondidas en el mismo lugar donde él mismo le pidió que le esperara, viendo desde las sombras el sufrimiento que él mismo le provocaba a su amor, el cual era más doloroso que cualquier otra cosa.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD