Los espectadores gritaban de forma escandalosa, animando al peleador por quien habían apostado importantes sumas de dinero, como si sus vidas dependiera de ello. El lugar donde se efectuaban las peleas, era en el sótano de un bar popular de la zona, estaba medianamente oscuro, solamente tenía luz el cuadrilátero dividido por unas rejas, muy parecido a una jaula, ahí dentro ocurrían todos los encuentros, mientras que afuera del cuadrilátero, muchos se encargaban de vender drogas y estupefacientes que, por supuesto, eran ilegales. Al ser un sótano, era un lugar diminuto y sofocante, pero aun así los apostadores y espectadores, entre bullicio, y la algarabía del entorno, se las arreglaba para mantenerse allí por largos periodos de tiempo. En ese mismo instante, Zacary se encontraba

