Después que Theo terminó su bebida, no pudo evitar pensar que esa pequeña conversación con aquel bar tender le mejoró el ánimo, principalmente, porque aquel no tenia idea quien era él, y por esa razón, su trato hacia él fue espontaneo, es decir, no lo sintió forzado, ni tampoco falso, y eso de cierta forma le agradó, ya que, aunque él estaba rodeado de personas todo el tiempo, al igual que Luka, Theo siempre se sentía solo, y prácticamente nunca hablaba con nadie, a menos que fueran temas de estudio con sus profesores privados, o para pedir algo a sus sirvientes. —Ya debo irme… me iré a emborrachar a mi casa—Dice Theo, levantándose del taburete, mientras Evan lo observa con una expresión llena de escepticismo. —Claro… —Murmura con ironía, viéndolo de reojos—Que tengas buenas no

