Sin encontrar ningún apoyo y ahora tan roja como su vestido, Madeline huyó entre la multitud, pero Lucas no le prestó atención. Su mirada siguió a Sarah como una polilla atraída por la luz. Su expresión y compostura durante la confrontación lo sorprendieron. ¿Desde cuándo Sarah tenía esa actitud? ¿Y desde cuándo conoció a Silas lo suficiente como para llamarlo por su apodo? Lucas podría contar con una mano el número de personas lo suficientemente cercanas a Silas como para haberse ganado ese derecho. No estaba solo en su sorpresa, los murmullos que se escuchaban en la multitud eran indicio de algo. ¿Cómo? ¿Cuándo? El pequeño grupo se alejó y Lucas luchó por seguir el ritmo evitando llamar la atención. Se sentaron en una mesa donde pudieron relajarse y ponerse al día. Thomas y Silas

