Adolfo
yo estaba sentado en una silla dentro de la bañera, de pronto ella comenzó a cabalgar en mi pierna, frotaba su sexo en toda la pierna, gemía y se retorcía, todo esto estaba más allá de mi imaginación, yo trataba de reaccionar de parar esta locura que estaba sucediendo pero sin darme cuenta ella estaba frotando mi pene estaba duro no lo podría creer y se lo llevó a la boca, que visión tan extraordinaria tenía yo, una joven y hermosa mujer de 19 años chupándome la polla mostrando su hermosa espalda y un gran culo enfrente de mí, yo ya estoy muy viejo para estas cosas “ que está pasando, me está frotando las bolas?? No lo puedo creer es lo más excitante que he vivido no puedo más, me vengo!!!” no sé cómo fue posible pero logre venirme en la boca de mi nieta ahh Sofy, en que momento llegamos a esto, se levantó y me abrazó, en la posición en la que estábamos su pecho estaba en mi rostro, me dijo que quería ser mi mujer, que le pidiera lo que quisiera, yo no sabía qué hacer, solo la abrazaba, estaba en shock, me lavó el cabello y enjuagó mi cuerpo y empezó a bañarse, ahhh nooo otra vez!!! Pensé que ya había terminado todo, y no… me pidió que le lavara la espalda, yo ya no podía negarme a nada, le lave la espalda, froté sus hermosas nalgas y la enjuagué, ella se volteó y me pidió que le lavara el sexo, en ese momento yo otra vez estaba al cien, llené mis manos de jabón, con una mano tomé su nalga y con la otra froté su sexo, ella gemía una vez más, creo que yo estaba mareado de tantas emociones, entonces sentí su clítoris y ella reaccionó a mis manos con el dedo pulgar masajeaba el clítoris mientras que con los dedos sobaba la v****a, la sentía tan tierna, tan suave, no podía dejar de mirarla y ella hacia tanto ruido que estoy seguro que toda la casa inundaba con ese celestial sonido, frotaba el clítoris en forma circular mientras el agua corría en su cuerpo y mi otra mano apachurraba sus nalgas ella gritó parecía que tenía un orgasmo, ¿cómo un abuelo como yo puede provocar esas emociones es una niña como ella?, terminando me ayudo a vestir y me quedé en mi recamara un rato pensé en el error que había cometido, era una niña y yo había ultrajado su cuerpo, su inocencia, esto no podía volver a pasar, después escuche su voz “abuelito baja a merendar”, bajé ella quería parecer calmada, pero yo sabía que había cometido un gran error y se lo hice saber, le dije tajantemente que esto que había pasado no volvería a suceder, que es mi nieta y que me sentía muy mal por el daño que le había hecho, me acompañó a mi recamara y me pidió dormir conmigo a lo que le respondí que no, me quedé solo, pensando en todo lo que había sucedido, los recuerdos eran tan claros que creí escucharla otra vez gemir de placer y mi m*****o reaccionó un poco, trate de calmarme, habíamos traspasado todos los límites de lo permisible, moría de ganas por que volviera a pasar, pero a pesar de eso no podría permitirlo, la niña a la que he querido tanto, no puedo causarle ese daño, tanta actividad me dejó muy cansado y quedé dormido muy pronto, muy profundo, hace tiempo que no dormía de esa manera.