Sofía
moví mi pezón a sus labios, apenas abrió la boca sentí una corriente eléctrica recorrer mi espalda, él no pudo aguantar más, chupó mi pezón casi con desesperación, con sed, me terminó de bajar el sujetador del traje de baño, yo lo desaté y quedaron mis pechos al aire, el los miraba, los besaba, los chupaba, los mordisqueaba, creo que tuve un orgasmo en ese momento, empecé a frotar mi v****a en su rodilla, no podía más, yo hacía ruidos de placer, ya gritaba de excitación y mi abuelo estaba muy emocionado, ya tenía una erección pero debido a su operación no debía hacer gran esfuerzo, yo que me quite la parte de abajo del traje de baño y frotaba mi v****a contra su pierna enjabonada, sentía un placer que nunca antes había sentido, yo quería a ese hombre, siempre lo había admirado y ahora él estaba tocándome, entregado a mis pechos, besándolos, amasándolos, mientras yo frotaba con desesperación mi v****a en su pierna, y tuve otro orgasmo, dejé que mi abuelito disfrutara hasta que se cansó de mis pechos, pasaba su boca de uno a otro como con ansias, como si se los quisiera terminar, cuando de repente paró, parecía que quería darse cuenta de lo que estaba sucediendo, decidí que no lo dejaría pensar, lo besé en la boca, mientras con la regadera de mano enjuague su cabello sin dejar de besarlo, el ya respondía ello, le froté la espalda mientras le decía “abuelito te amo, abuelito me gustas tanto”, él ya había cedido otra vez, antes de darse cuenta, enjuagué su pene y empecé a masajearlo, me lo metí a la boca y lo chupé con tanto amor, debido a su recuperación no debía hacer mucho esfuerzo abdominal, aun así había logrado alcanzar una erección suficiente para que me penetrara, pero no quise forzar mucho más a mi abuelito así que decidí que lo dejaría terminar en mi boca, froté sus testículos mientras lo chupaba y por fin tuvo una pequeña eyaculación, mi abuelito estaba que no cabía de placer, me levante y lo abrace, dejé su rostro recargado en mi pecho y le dije, abuelito desde ahora cuando estemos solos quiero ser tu mujer, quiero que me digas si me deseas y que pidas que te haga lo que quieras, el no daba crédito a lo que estaba sucediendo, lo terminé de enjuagar y delante de él me bañe, el no dejaba de verme, no decía nada, le pedí que me enjabonara la espalda, lo hizo tan tiernamente, yo seguía excitada, le pedí que me lavara la v****a, levanté mi pierna en frente de él, empezó muy tímidamente, después con su dedo pulgar me frotaba el clítoris mientras con su dedo medio penetraba ligeramente en mi v****a, con la otra mano acariciaba mis nalgas, “abuelito apachúrrame las nalgas -le decía-, abuelito más fuerte, abuelito méteme todo el dedo, abuelito muérdeme, abuelito te amo…. Terminamos, lo volví a secar, le daba pequeños besos en su cuerpo, lo seque y se la chupé una vez más, en esta ocasión ya no logró una gran erección, aun así gemía de placer, me sequé y salimos del baño, lo ayudé a vestirse, fui a mi habitación a poner mi pijama, baje a preparar un cereal para que cenáramos, él estaba muy apenado, yo también un poco pero estaba muy emocionada por esta nueva etapa de nuestra relación, mientras comíamos nuestro cereal le dije, abuelito por favor no te culpes, ya soy adulto y quiero seguir así contigo, por favor no me alejes de ti, él me dijo que nunca se hubiera imaginado que sucedería algún día que estuviera con su nieta, pero ya había sucedido, que no sabía de qué manera iba a enfrentar a su hija y que no permitiría que volvería a suceder, no quise presionarlo más dejé que estuviera tranquilo, ya lo había cansado demasiado, le lleve a su habitación le pedí que me dejara dormir con el me reprendió y me mando a mi habitación, me fui un poco desilusionada pero a la vez contenta de lo que había pasado, llegando a mi habitación me tendí en la cama, recordé lo que había sucedido, me empecé a excitar otra vez, saqué un succionador de clítoris que tengo en mi cajón, le puse tantito lubricante, lo pasé por mis pezones primero, los disfrutaba recordando a mi abuelito mordiendo mis pezones masajeando mi chichis, bajé a mi clítoris, me acordaba como frotaba mi v****a en su pierna como gemía de placer, decidí hacer ruido para que mi abuelito me escuchara, disfrutaba pensar que mi abuelo pudiera escucharme e imaginarme, recordarme y desearme, yo bajaba la velocidad, cambiaba succionador de lugar, quería prolongar más y más esta sensación, el placer de recordar a mi abuelito tomándome, hasta que no aguanté más presioné mi clítoris con intensidad, me retorcí de placer, abrace mi almohada pensando que era él y quedé profundamente dormida.