15. Inquilino permanente

2622 Words

Después de haber recibido aquella nota, Jacob no dudó en irse a su espacio seguro: La hacienda de Alicia, como si aquel lugar estuviera blindado contra cualquier amenaza exterior y la anciana poseyera un poder divino. Sabía que no era así, pero al menos la ansiedad no lo consumía ante la realidad de que Leopold Thomas, su padre, lo había encontrado. El sello de lacre dorado no le dejaba dudas de que se trataba de él, tenía gustos extravagantes que podrían asemejarse a los de algún noble chapado muy a la antigua y su caligrafía, no se podía negar que era exquisita y perfecta. Le gustaba escribir con plumas estilográficas. Jacob se mecía ligeramente en la hamaca colgada en el pórtico trasero de la casa de Alicia. El ligero balanceo, junto con el sonido distante de los animales de la haciend

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