Julián. No sé como se le podría llamar a las cosas que estaba empezando a sentir y el como me afecto que Alice compartiera una mirada y sonrisas con Issac. No podía negar que me habían calado muy hondo ya que conmigo no se reía así o inclusive no me mirada de esa manera por lo cual eso fueron los detonantes para que me volviera loco e invitara a una de mis tantas conquistas a pasarla bien, pero no, no pude pasarla bien sin dejar de pensar en lo que sea que estuviera pasando tras la puerta de la habitación de Alice. ─El único que puede follar en este departamento soy yo, queda claro ─solté en dirección a todos. Pude sentir los ojos de Dulce María sobre mí, pero ni si quiera la volteé a mirar ya que era más que obvio que mi regla era para Alice aunque no estuviera presente en esta sala.

