Alice. Mi cabeza y mi cuerpo se encontraban en un pequeño estado de shock al no tener idea de que creía mejor para mí. Desde que había tocado el departamento de Julián supe que las cosas entre nosotros se iban a empezar a distorsionar y que poco a poco el deseo empezaría a dar frutos y no me equivocaba ya que eso era lo que había ocurrido entre ambos y no podía negar que me encanto sentir sus dedos dentro de mí, sus labios sobre los míos y su cuerpo sobre el mío, pero no, no podía caer y dejarlo todo en bandeja de plata ya que esto era solo culpa de mi cuerpo y tenía que ser fuerte y hacer que mi cerebro tomara las medidas necesarias de mis decisiones de hoy en adelante. Habían pasado tres semanas desde mi encuentro sin sexo con Julián, tres semanas en dónde nos veíamos y no nos dirigíam

