CAPITULO 35 MIEDOS Después de el anuncio de mi embarazo, Massimo se rehusaba a dejarme salir de casa, contrato una profesora de Yoga para que viniera a casa a darme las clases que exigía recibir, me era difícil seguir con la investigación de Susana y la carpeta que debía verificar si la información seguía en vigencia estando en casa, use la lista de invitados a la subasta para compararla con aquella lista de casi una década atrás, encontrándome que habían muchos de los clientes aun en la actualidad, Susana hablaba de todos ellos como los hombres de oro. Era sorprendente la cantidad de hombres importantes que tenían conocimiento de la trata de personas, presidentes, ministros, príncipes, jeques, artistas ¿Quien se supone que ayude a todas las desaparecidas?, todas estas personas usaban a

