CAPÍTULO 7
EL CLIENTE
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El fin de semana había llegado y junto a él toda la pesadilla que estaba a punto de vivir, desde que había llegado a este lugar con el objetivo de encontrar a mi hermana desaparecida 10 años atrás nunca me había detenido a pensar como sería lo asqueroso de vivir en carne propia mi primer cliente , estuve consciente de que esto pasaría en algún momento pero no dejo de sentir asco por estar a punto de entregar mi cuerpo a un desconocido. De alguna forma las primeras experiencias reales de lo que viven cada una de estas mujeres las empezaba a vivir en carne propia para plasmarla en mi libro, pero aún así no tenía ni una pista sobre mi hermana y su destino después de esta vida de mierda.
Aquella mañana me fue entregado los trajes de baño y ropa de playa que debía usar durante el fin de semana con mi cliente.
Monik pidió que fuera llevada hasta su oficina para evaluar personalmente como Lucía aquella costosa ropa en mi cuerpo, me hizo usar y modelar frente a ella cada prenda mientras en silencio me observaba detenidamente.
—Eres muy bonita 250, me recuerdas a una amiga , una hermosa mujer que conocí años atrás.
Sus palabras encendieron en mi muchas luces de alerta ¿acaso Monik había conocido a mi hermana?, no era descabellado pues debe tener más o menos la edad de Sofía en la actualidad, aun de espalda respire profundo para no levantar sospechas.
—¿En que me parezco a tu amiga? Acaso era tan tonta que hizo que el jefe desconfiara de ella por ser un ser humano frío y poco empático —dije en busca de una conversación.
—Tampoco causabas confianza en mi cuando te vi por primera vez. Cuando llevas años en este negocio y tienes chicas nuevas cada tres meses aprendes a descodificar las personalidades raras.
—No creo que nadie quiera llevar esta vida de mierda a mi edad.
—El jefe es un hombre desconfiado por naturaleza, te voy a dar un consejo niña, mantente alejada de su foco, es un hombre peligroso pero ustedes son solo su negocio si no llamas su atención dejaras de existir para él. Créeme es lo mejor.
—¿Qué paso con esa amiga?
—Ella era una mujer inteligente y muy positiva, pero era demasiado hermosa y llamó la atención de uno de los jefes, se la llevó y nunca más supe de ella. Ahora termina de arreglarte pasarán por ti en 20 minutos.
Quede petrificada ante ella rogando que aquella mujer a quien Monik llamaba amiga no fuera Sofía porque entonces estaría perdida junto a su recuerdo en un mundo del cual difícilmente pueda salir. Tome la ropa y salí de la oficina muy triste, no podía negar que era la primera vez que sentía ganas de llorar en aquel lugar porque me sentía perdida sin respuestas y cada día más lejos de la verdad, hundiéndome en este mundo.
Mis amigas me esperaban para darme un abrazo de consolación pues ellas también habían vivido ese pesado y asqueroso momento de ir con el primer cliente, el cual aun era desconocido para mi porque había pedido la confidencialidad del club, ni siquiera después de nuestro primer encuentro podría repetir su nombre porque eso podría costarme mi estancia en FUEGO.
—Trata de poner tu mente en un lugar o momento hermoso que hayas vivido. Créeme ayuda mucho mientras ellos toman tu cuerpo —repetía con voz entre cortada la venezolana.
—Trata de estar calmada , si ese cliente se queja podrías terminar en sub-cero —Dijo 125.
—No se preocupen, prometo hacer todo bien —dándonos un abrazo fraternal, donde se me escaparon par de lágrimas.
Uno de los guardaespaldas me acompaño hasta la lujosa camioneta negra que había venido por mi, había solo un chófer mientras mi cuerpo inmóvil y pensativo miraba desde lejos la belleza de Italia, quizás sea la única vez que tenga la oportunidad de conocer estas calles, según mis amigas jamás habían salido del club, sus encuentros habían sido en las habitaciones de lujo que se encontraban dentro del local.
El chófer manejo hasta un puerto donde había lujosos yates, la puerta se abrió y un hombre vestido de traje mostaza tomó mi brazo haciéndome bajar de la camioneta y dirigiéndome hasta uno de los yates más grandes y lujosos allí estacionados.
—Puedes cambiarte en la parte de abajo están las recamarás —ordenó —. El señor no tarda en llegar.
Asentí con la cabeza. Monik me había pedido ser amable.
El hombre que tenía aspecto latino, de tés morena, ojos cafés y cabellos a la altura de los hombros se retiro dejándome sola en aquel monstruoso yate, jamás imagine estar en un lugar tan excéntrico, baje las escaleras de madera fina y entre a una de las habitaciones para ponerme el traje de baño blanco con kimono rosa y algunos accesorios dorados, mientras terminaba de vestirme note que el yate estaba andando, subí encontrándome sentado en el lujoso mueble de cuero blanco a Massimo Santoro.
—¿Quiso venir personalmente a verificar que no intentará asesinar a su cliente?
—Es tu cliente no el mío, lindo traje de baño supongo que tiene buen gusto ¿ No te parece?
—Odio el color blanco —dije buscando alrededor la presencia de alguien más.
—¿Esperas encontrar a alguien más en el yate?
—Esperaba encontrar al cliente.
—Eres más ingenua de lo que pensé —Dijo, tomando su trago.
—Pensé que no usaba su mercancía para beneficio propio.
—Es cierto, pero hay algo en ti que me es llamativo y quiero averiguar que es.
—¿Llamativo o desconfiado?
—Acércate —ordenó.
Me acerque hasta reposar mi cuerpo a su lado, con su mano acerco una copa de vino blanco.
—¿Qué te hace tan interesante? —pregunto mirándome.
—Quizás no había conocido una mujer con mis atributos raros.
—¿A que te refieres? Sorpréndeme con tu inteligencia. ¿ No es eso lo que dices siempre? Que podría sorprenderme con tu intelecto.
Tome un sorbo de la copa, mientras sonreía.
—Los hombres como usted están acostumbrados a conocer mujeres débiles que su fragilidad estén a flor de piel, que demuestren su miedo con lágrimas. Es raro ver que de repente aparezca una chica fuerte porque la vida le ha dado tan duro que cada golpe que recibe es solo un reto más que superar, le parezco sospechosa pero diferente, le parezco joven pero atractiva ¿Me equivoco?
Me observaba en silencio sin responder a mis argumentos.
—El s*x*o es placentero, pero no debes hablar sobre lo que suceda en este encuentro ¿lo entiendes? No querrás que 125 y 189 desaparezcan, según escuche son tus amigas.
—No tengo porque hablar con ellas sobre mi cliente. El echo que sea usted con quien vaya a tener s*x*o no lo hace una mejor experiencia.
El sonrió mientras recorría su mano por mi muslo desnudo.
—Eres la culpable de que rompa mi pacto de no usar mi mercancía.
—No somos mercancía, somos mujeres —mirándolo a los ojos. Porque detrás de aquel hombre estaba todo lo que yo buscaba.
—Creo que no acertaste en tu respuesta inteligente, acariciando mis labios con su dedo indicé —. Lo que me atrae de ti es esa osadía que tienes para hablarle al jefe, sin miedos, sin tapujos, sin dudas. Eso es lo que me atrae de una mujer.
—¿Qué tipo de mujer le gusta? Según sus propias palabras no soy su tipo.
—Bueno me case una sola vez por compromiso, necesitaba una familia. Ella era hermosa y tenía un propósito en la vida complacerme, darme hijos a cambio de una vida de princesa —comentaba mientras besaba mis hombros y rozaba mi abdomen con la palma de su mano.
—¿Ama a su esposa?
—Ex esposa, me divorcie hace tres años y desde entonces créeme he tenido buenas mujeres en mi vida pero terminan aburriéndome.
—Espero después de hoy termine aburriéndose de mi —conteste inmediatamente.
El soltó una carcajada mordiendo mis labios.
—Te dedicas hacer y decir todo lo contrario —besando de forma apasionada mis labios mientras recorría mi zona íntima con su mano.
Solté un gemido mientras mordía mi labio inferior.
—No mentí cuando dije que me gustan los hombres jóvenes y apuesto.
—Las mujeres piensan que soy apuesto ¿Por qué tu no? —frotando con rapidez.
—Ellas te dicen lo que deseas escuchar. Yo te digo lo que pienso y siento.
—Entonces te probare porque soy mucho mejor que esos jóvenes aburridos y sin dinero que conocías —besando mis labios.
Probablemente Monik tenga razón cuando dice que es peligroso llamar la atención de un jefe, pero todos desconocen mis razones para estar en este lugar, mi hermana era mi prioridad y estaba dispuesta hacer cualquier cosa con el fin de encontrar respuestas de su paradero, incluso convertirme en la prepago personal del jefe.