CAPITULO 37 DESAFORTUNADO ENCUENTRO Desperté con un terrible dolor de cabeza, las niñas estaban frente a la cama evidentemente aterradas, mientras su padre caminaba de un lado a otro por toda la habitación. —El doctor ya viene, no te muevas. —El bebé está bien amor —sentándome en la cama. —¿Cómo lo sabes? Te desmayaste sin razón aparente. —Las mujeres embarazadas sufren desmayos, es lo más común. —Es mejor que el Doctor te revise y nos de un diagnostico veraz sobre tu salud y la del niño. —¿Puedes dejar de caminar?, me estas mareando y asustando a tus hijas. —Apaga el cigarrillo papá, leí que las mujeres embarazadas les afecta el humo de cigarro —aseguró Nia. El corazón aún latía a gran velocidad, la presencia de Santi en la mansión me perturbó. Logro encontrarme y se había infi

