Suposiciones

1445 Words
Estoy en el sofá mirando la tele, he pasado todo el día en eso, sin ánimos de nada, ni siquiera he comido, tampoco he tenido el valor de contarle a mi madre, espero que mi padre por lo menos de la cara por eso. Alguien toca el timbre y veo la puerta, pero me muevo de mi lugar, quien quiera que sea, quiero estar sola, el timbre vuelve a sonar con insistencia y hace que levante mi trasero con fastidio y pereza, al menos tengo ánimos de correr a quien sea que esté interrumpiendo mis ganas de no existir. Llego a la puerta y la abro con pesadez, encontrándome con Nicolás. —Vine en cuanto acabó mi turno —me da media sonrisa—, no respondías mis llamadas y la verdad es que estoy muy preocupado. Mierda, lo amo, como quisiera abrazarlo y besarlo, pero es un hombre prohibido. —¿No tienes una familia que atender? —Le hago una mueca. Si me pongo a la defensiva siempre, se cansará y se alejará, así me ayudará por lo menos a no querer comérmelo. —Ella sabe que eres buena amiga y te lo mereces —me responde. —¿Buena amiga o buena amante? —arqueo una ceja. —No lo sabe. —Obviamente no, no pensaría que soy tu amiga, ¿no? —respondo con ironía. —Valentina, quiero estar aquí para ti. —Pero yo no, Nicolás, no te veo como un amigo, ¿no lo entiendes? Estás casado y me lo ocultaste, no puedes ser mi amigo, no ahora, mientras te siga amando, no podemos ser amigos —se lo dejo muy claro y él agacha su rostro. —Lo entiendo. —Solo tengo una duda, ¿Por qué me mentiste? —No lo hice, yo... —se interrumpe a sí mismo y suspira— solo evité decirlo porque estamos en proceso de divorciarnos. Eso es lo que dice y me hace reír, no puedo ser compresiva, ya me mintió, no confío en él. —La vieja confiable —digo, sarcástica. —En serio —levanta la mirada para verme—, ella y yo estábamos mal, solo que nos gusta aparentar que estamos bien delante de los demás, y bueno, en mis frustraciones con mi matrimonio, te conocí y sentí que eras mi luz, me enamoré de ti Valentina y también te amo. —No me amas, crees amarme porque soy la distracción cuando tienes problemas en tu hogar —le corrijo y él niega. —No, no lo sé, puede que sí —parece confundido. —Si estás en proceso de divorcio, pudiste haberme avisado. Él vuelve a negar con la cabeza. —Tenía miedo de que te alejarás, porque cuando empezamos a salir también descubrimos que ella está embarazada, quiero estar contigo, te amo de verdad, pero a la vez siento que no es correcto seguir con el divorcio, no fui criado de esa forma, además también pensé en nuestros hijos y cómo afectaría nuestra separación. —Entonces lo más correcto fue tener una amante —me cruzo de brazos. —Perdóname Valentina, es que la idea de perderte me aterra. —Pues busca la forma de superarlo, porque ya me perdiste... no esperar, ¿Qué vas a perder si nunca me tuviste? Con quién realmente estás es con tu esposa, así que no la preocupe más y llegue a casa temprano. Intento cerrar la puerta y él trata de evitarlo. —Valentina, por favor —me pide. —No pienso seguir siendo tu amante y se nota que no valoras tu matrimonio al engañarla, así que no tienes nada que ofrecer, y si quieres recuperar tu matrimonio, hazlo, pero si sigues insistiendo, me tocará decirle la verdad a ella —lo amenazo—, y hazme caso, porque no mereces que se lo oculte. Nicolás finalmente se rinde y se va, cierro la puerta y me doy la vuelta, recuesto mi espalda en esta y me arrastro hasta que mis pompas toquen el suelo, que agotador. Sé que aquella mujer no merece que le oculten que la persona con quien se casó le ha sido infiel, pero siento que es mi arma para que él se aleje de mí, no quiero verlo más. Vincenzo Moretti. Despierto repentinamente de una pesadilla, desconfío de cualquiera en este momento, pero estaba cansado y no pude evitarlo, a pesar de que Eduardo ha dejado a alguien de su confianza a cargo de mí. —¿Se encuentra bien? —me pregunta una enfermera a mi lado chequeando mi bolsa de solución. —Una pesadilla nomás —doy media sonrisa. —¿Por lo que me dijo? —arquea una ceja y asiento—. Bueno, por ahí se encuentra un policía, por si quiere denunciar, su preocupación no se irá hasta que la persona que le hizo esto esté preso. O muerto... —Gracias, ya pronto lo haré... ¿Y la enfermera Castillo? —le pregunto, interesado. —Tiene días libres. —Entiendo, pues se lo merece, es una heroína. —No, de hecho, es porque se le ha muerto un familiar, su hermana, no sabía que tenía una hermana y menos una gemela —me confiesa. Quedo impresionado y estoy interesado. —Qué mal, ¿Cómo murió? —En un choque automovilístico... Apenas lo escucho, me desconcentro, y se me ocurre algo. —¿En dónde fue el accidente? —Ni idea, pero por eso ha venido el policía. —¿Sabe cuándo es el funeral? —No, pero podría avisarle con gusto. —Gracias. La enfermera me da media sonrisa y antes de que salga, le pido que, si Eduardo está afuera, que por favor entre, ella asiente y cuando sale, entra Eduardo minutos más tarde. —Eduardo, necesito que me hagas un favor. —Enseguida señor, pero primero debo contarle algo, es sobre la enfermera. Dejo que él hable primero y me cuenta que, cuando llego para contarme estaba dormido y que no quiso molestarme, sabe que necesito descansar, pero el punto es que cuando Eduardo salió a hacer lo que le pedí, noto que la señorita Castillo hablaba con un policía, lo identificó por su placa y me deja pensativo. —¿Cree que le contó sobre...? —insinúa él y niego. —La enfermera que me acaba de atender me dijo que habló con ella por el accidente de su hermana gemela, y la verdad es que estoy pensando que tal vez, con quién me estuve acostando es con la muerta, eso explica porque la enfermera no me reconoce. —Bueno, cuando fui a hacer el encargo, vi que estaban sacando un auto del bosque, un auto chocado, fueron dos realmente y uno de ellos era la misma marca, pero no era la misma placa —me informa. Y mi cabeza da vueltas con esto que sé, así que cubro mi rostro, frustrado, ¿Es o no es la chica con quién me acosté? Y si no es, ¿La quiero como mujer? Ella me salvó y en esta vida dónde me persigue el peligro, realmente lo aprecio mucho, así que si no era con quién me acosté, no importa, igual el vínculo emocional se creó cuando me salvó, no por haber tenido sexo, sin embargo, tengo curiosidad, más sobre ella y de cómo murió la chica. Porque tal vez digan que fue un choque automovilístico, pero yo soy alguien que deduce mucho en forma de protegerme, y si Kennan está involucrado solo para afirmar la guerra, pues ahora con más gusto me voy a vengar, por su culpa la persona que me ha salvado está sufriendo por la muerte de su inocente hermana. Kennan sabía que la chica era mi favorita y si fue él, lo hace más personal, es un mensaje, quiere acabarme, el poder lo volvió loco, pero ya le voy a poner su correa. ¿Cambiaría algo si su hermana no me hubiese salvado la vida? Pues si no me hubiese disparado y la hubiese matado solo a ella, Kennan primero me tenía que dar razones para matar a una de mis empleadas, así que no, no hubiese cambiado algo, pero así sucedieron las cosas, intentaron matarme a mí y a ella también. Pero como dije son suposiciones, ya que, ¿cómo explica que las placas no coinciden? —¿Quiere que la investigue, señor? —ofrece Eduardo y me lo pienso. —Déjame eso a mí, pero encargarte de que en el funeral no les falte nada, estoy muy agradecido de que me haya salvado la vida y es una pena que haya perdido a su hermana... —Sí, señor.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD