Pero que, si tanto le molestaba que ella estuviera ahí, ¿por qué no trabajar juntos? Ella le ofrecía información y él dinero y protección, algo que desde mucho no nos dio.
La idea era descabellada en un principio, ella iba a poner su vida en peligro, pero quien más que ella podía avisarle sobre las cosas que sucedían adentro y mi padre aceptó, con tal de que se mantuviera alejado de las cosas extremas, solo debía ser sus ojos adentro.
Harantza con la emoción de conectar más con papá, quiso hacer más, ayudarlo con su trabajo, pues decía que, si lo ayudaba también a terminar con la red, que volviera a casa e hiciera las pases, que se alejara de esa vida de peligro y bueno, esta era su última misión.
A medida que quería ayudar más a papá, se le vinieron muchas ideas, y una de esa era conquistar al jefe, Vincenzo Moretti, y cuando logra adentrarse en la casa de él, llega un socio y lo llama por Halcón, su alias, Moretti la echó de su casa, tal vez porque necesitaba privacidad y le entregan la llave de su auto, pues, aunque pasarían una noche juntos, ella le pidió que se llevaran su auto para poder irse temprano sin molestar a nadie y como Vincenzo no quería compromiso con ella, aceptó. Pero, en fin, cuando Harantza se va, llama a papá para decirle lo acontecido y nota que la han seguido, luego escucha unos disparos y ya no supo más de ella.
Quedo impresionada, lo último que me cuenta mi padre suena igual a mi sueño, no puedo creerlo, ella y yo siempre tuvimos una conexión, pero nunca pasaron a ser lo que ella veía, ¿podría ser?
—Por eso creo que Moretti, la mató, ¿No crees que es sospechoso que la haya echado de la casa?
Miro al suelo y trato de pensar.
—No lo sé, ¿Cómo se explica que él llegó herido? Tal vez fue una emboscada y querían matar a todos los que estaban con él.
—¡No lo defiendas! ¡Es un criminal! —se enoja conmigo.
—No lo defiendo, solo que pienso que eso podría pasar, además, tú también eres un criminal —me quejo.
—Yo combato el crimen, soy policía.
—¿De qué te sirve ser policía para ayudar a tu ciudad? Cuando no pudiste salvar tu hogar, incluso mi hermana murió por ti, permitiste que fuera allá y lo aceptaste porque no hay más importante para ti que el trabajo —le digo con odio.
—¡Eso no es verdad! —se levanta enojado y yo lo veo desafiante.
Tal vez mi hermana lo perdono fácil, pero yo no.
—¿Entonces cómo fue? —arqueo una ceja y también lo veo con enojo.
Mi padre mantiene el contacto visual conmigo, mira a otro lado y se tumba al sofá, decepcionado conmigo.
—Se supone que tuvo que irse en cuento vio peligro.
—Las balas fueron más rápido. —bufo y él suspira.
—Valentina, ella pudo quedarse a escuchar la conversación que él tendría con su socio y cumplió, sabía que debía cumplir conmigo.
—¿Y ahora qué? Ya no tienes espía —estoy muy enojada con él.
No puedo aceptar esto, siento que es su culpa.
—No lo sé.
Ambos nos quedamos callados y eso me hace pensar en el hombre al que salvé.
—Ese hombre... creo que me confundió con mi hermana. —le digo y él me ve alarmado.
—Imposible, Harantza siempre tenía mascara, él en ningún momento le pidió verle la cara, como te dije, él no la quería para algo serio.
—Pero él me reconoció, de hecho, me dijo que no sabía que yo era enfermera...
—¿Y qué le respondiste?
—Le pregunté que, si tenía que saber otra cosa de mí y él me dijo que no, que apenas nos conocíamos. ¿Existe la posibilidad de que él la haya visto?
Le pregunto y él niega.
—Harantza me contaba todo.
—¿Y si la vio anoche? ¿Por accidente? Y no llegó a decirte porque... —me cuesta decirlo.
—Supongamos que así fue... —trata de seguirme sin mencionar nuestra perdida.
—Entonces estoy expuesta, ¿Qué es lo que sabe de ella y hace cuanto se conocen?
—Solo sabe que es bailarina, creo, el hombre no le ha preguntado nada, a menos que la haya investigado y la verdad es que decidí crearle un perfil bajo que no involucre a tu madre o a ti, en caso de que investiguen más, no quisiera sorpresas, de esa gente no se le puede confiar nada.
—Vale, supongamos que no sabe que tiene una hermana gemela, ¿Si? —le digo y él asiente—, ¿Qué puedo hacer yo si me confunde con ella? ¿Le aclaro que es mi hermana gemela?
Pregunto, pero él no me tiene respuestas al momento.
—¿Y si piensa que ha mandado a matar a la equivocada?
—Creo que, si hubiese mandado a matar a mi hermana, se hubiese sorprendido más por estar viva que de tener una profesión aparte de bailar.
Nuevamente se queda callado y pensativo, yo solo lo miro, intentando saber en qué piensas.
—¿Y si finges ser ella? —propone y me quedo callada, de repente suelto una risa.
—¿Estás loco? No voy a dejar mi vida por eso, déjame llorarle a mi hermana y seguir adelante.
—Por favor termina lo que hizo, alguno de ellos la mató, debemos meter presos a todos criminales.
—Dijiste que el tipo no veía a mi hermana como algo serio, ¿Qué podría cambiarlo ahora? Solo lograré terminar como ella por hacer tu trabajo —le digo—, a ese señor no le va importar su muerte, ni menos su familia, pasaré desapercibida.
—A menos que se sienta culpable y quiera adentrarse más a tu vida, descubriendo que yo soy policía y tal vez deshaciéndose de mí. —supone como si eso sería mi culpa y le aplaudo.
—Vete —me levanto y señalo la puerta—, solo piensas en ti y es una pena que mi hermana haya muerto por querer pasar tiempo contigo, definitivamente es fue una pérdida de tiempo y no pienso hacer lo mismo.
Él suspira y se levanta, se dirige a la puerta y abre esta.
—Piénsalo Valentina, lo harías por tu hermana y quien sabe, hasta reconectarías con ella, tengo entendido que no fuiste mucho a sus shows, y terminar lo que ella hizo, pues sé que estaría orgullosa, ¿Quién más que tú para hacer el trabajo?
Miro hacia otro lado, ignorándolo, a mí no me va a manipular, definitivamente quiero estar lejos de eso. Escucho la puerta cerrarse y me voy a la habitación para estar más sola, me quito la ropa y no tengo ánimos de nada, solo de estar acostada, pero también sé que, si pienso mucho en ello, no saldré del hueco.
Escucho mi móvil sonar y es Nicolás, ignoro su llamada, él era el único que sabía de mi hermana, hasta lo invité a uno de esos shows, si asistió, confiaba en él y me traiciono.
Mierda, Valentina, necesitas descansar, cierro mis ojos, pero solo me vienen recuerdos de ella, así que abro mis ojos y veo el techo, giro mi cabeza y ahora veo su cama, está vacía y ordenada por mí, ella es muy desordenada en esa parte.
Me siento y continúo viendo su cama, como quería que estuviera ahí, es tan reciente que no puedo creer que no está, sé que esto me pegará más en la noche, pues ella y yo coincidíamos a esas horas, ella llegaba del teatro de ensayar y yo llegaba del hospital, solo llegaba más tarde si le tocaba algún show y yo la acompañaba si no tenía turno, pero sí, cuando coincidíamos en las noches, no dormíamos hablando sobre lo grandioso que ha sido nuestro día, muy poco nos desvelábamos, pero son recuerdos que tengo además de su presencia mientras duerme junto a mí.
Cuando empezó a trabajar en el cabaret, coincidíamos de 6pm a 10pm, pues a las 6pm es que yo llegaba del hospital y ella le tocaba irse a las 10pm, entonces pasábamos tiempo juntas, o cuando llegaba en la madrugada y a mí me tocaba irme, también.
Y pocas veces por mis horarios rotativos, ella y yo coincidíamos en trabajar en la madrugada y estar juntas en el día, así que también fueron momentos increíbles, reconocemos que la vida de adulto te quita tiempo en muchos sentidos, a pesar de que vivan junto a alguien, pero ella y yo buscábamos el modo de estar siempre juntas, por eso, a pesar de ir por caminos diferentes, vivimos juntas para no separarnos de que lo fuimos para la otra cuando éramos más pequeñas.
Me levanto de la cama y camino a su cama, huele a ella, a ese perfume dulce, su favorito, me siento frente a la cama y ahora veo su closet, su ropa, sus zapatos, sus trajes... definitivamente no puedo con esto. Me levanto y salgo de la habitación, no puedo dormir ni mirar sus cosas para aceptarlo y que duela menos, así como negativo por negativo da positivo, pues en mi caso da más negativo.