El gesto del mafioso

1496 Words
Hacerme saber que él está para mí y se adelanta a todo, como siempre quise que fuera. Nicolás abre la puerta y lo abrazo. —Gracias, gracias, gracias por lo que has hecho por mí —le digo a él. —De nada hermosa... pero específicamente ¿qué? —lo escucho confundido. —Ya tu amigo llegó y dijo que está pago todo, que tú mismo lo cubriste —me separo de él y veo su rostro, aún más confundido. —Pero ni siquiera lo he llamado —me responde y me incómodo. ¿No fue él? ¿Entonces fue papá? Mejor voy a seguir hablando con aquel hombre y a disculparme por haberlo interrumpido, escucho que Nicolás me pide que me espere, pero no le hago caso y vuelvo a recepción. —Discúlpeme, es que esa noticia me ha aliviado un poco y creo que le agradecí a la persona equivocada —le digo al señor. —No sé preocupe —me da media sonrisa. —¿Puedo saber quién ha sido tan generoso conmigo? —le pregunto. —Él se ha querido mantener en anónimo, no quiere el crédito, solo su comodidad. —Por favor —junto mis manos—, necesito agradecerle, sea quien sea. Le suplico y él se lo piensa. —Bueno, él me pidió que hiciera todo lo que usted pidiera, así que creo no irá en contra de sus órdenes —me sonríe—, él se llama Vincenzo Moretti y supongo que ya sabe dónde encontrarlo para agradecerle —me guiña el ojo—, pero no me meta en problemas, mientras lo hace, ¿podría decirme dónde se encuentra el médico que atendió a su hermana? —De hecho, mi madre ya se encuentra en eso, pero si desea esperarla para los otros trámites, con gusto le digo su nombre y le cuenta la noticia. Le respondo y a la vez le doy indicaciones sobre dónde está ella y él solo se fue para poder encontrársela, mientras que yo me quedo impresionada y esbozo una sonrisa, ¿por qué esbozo una sonrisa? Él fue una de las razones por el cual mi hermana murió, su mundo peligroso acabó con ella, ¿Por qué carajos me pagaría todo? Eso significa que ya lo sabe, sabe que tengo una hermana, ¿pero sabrá que es mi hermana gemela? ¿la misma que estuvo con él? No lo sé, pero si lo ha pagado es por culpa, ¿no? Entonces debe saber que es ella. La sonrisa se me borra y me enojo, camino por los pasillos y me dirijo a su habitación, había dos guardaespaldas ahí y eso me enfurece tanto, ¿Cómo es que él sigue vivo? Él lleva una vida peligrosa, debió morir él, no mi hermana, y si tiene guardaespaldas, ¿Por qué carajos no protegió a mi hermana? Si tiene una vida peligrosa, pues debió protegerla, a menos que no le hubiese importado tanto porque solo la vio como algo casual, me da asco la idea de que mi hermana se haya acostado con un tipo como él. Camino hasta ellos y los guardaespaldas obstaculizan mi paso. —Déjenme pasar, necesito hablar con el paciente —reclamo, no puedo controlar mi ira. —En este momento se encuentra descansando —me responde uno de ellos. —Pero yo no tengo tiempo para esperar que despierte, así que déjenme entrar —autorizo. Ese imbécil no se merece descansar, ni el descanso eterno, debe ir a prisión. —No. —responde firmemente y me frustro. —¡Señor Moretti! —grito para que me oiga sin importar el escándalo que hago. A su vez trato de entrar, pero me sostienen para evitarlo. —¡Eduardo! ¡¿Qué sucede allá afuera?! —lo escucho reclamar desde adentro. —Es la enfermera Castillo, señor, pero... —es interrumpido. —¿Y qué estás esperando para dejarla entrar? También espero que me la esté tratando como una princesa, se lo merece. El guardaespaldas, Eduardo me fulmina con la mirada y me suelta, yo también lo veo enojada, luego me abre la puerta y extiende su mano para que, entre primero, eso hago y luego entra él. —Es que como estaba dormido, quería que descansara —se explica él. —Si se trata de ella, puede interrumpirme siempre —le aclara—, ahora déjenos solos. —le ordena y Eduardo agacha su rostro y se retira sin darle la espalda. —Perdón por mi escándalo y haberlo despertado, creí que me estaba mintiendo para no dejarme entrar —me excuso. —¿Y por qué haría eso? —queda extrañado. —Para protegerlo... —respondo y se lo piensa. —Tiene sentido, ¿En qué puedo ayudarle? —Quiero saber, ¿Por qué está cubriendo los gastos de la funeraria? —le pregunto. —Que buen amigo, me delató muy rápido —rueda sus ojos, pero ignoro su comentario e insisto con la mirada para saber y él lo nota—, Por agradecimiento, usted me ha salvado la vida y apenas me entere quise ofrecer mis servicios, entiendo que las enfermeras no ganan mucho en los públicos... —No tenía que agradecerme de esa forma, lo que hago es mi trabajo —le digo. —También es porque estoy interesado en usted como algo serio y considero hacerme cargos de muchos gastos de mi futuro esposa —me confiesa y me hace reír. —¿Futura esposa? Ni nos conocemos bien, ¿Y que lo hace tan seguro? —Cuando quiero algo, lo obtengo, esa es mi seguridad... además que yo no necesito unos meses para saber quién será mi esposa, soy un hombre poderoso, con un chasquido puedo obtener toda la información y elegir a la indicada, pero me he enamorado de usted y lo correcto será tener una cita para conocernos, obviamente cuando pase lo de su hermana. —¿Escucha lo que dice? —pregunto y él asiente— pues si es así, no quiero su ayuda, no quiero sentirme comprometida a esta locura, que estoy segura que está enamorado por salvarle la vida, no porque realmente me conozca, podría conocerme y caerle mal después. Él se encoge de hombros como si eso no fuera problema. —Te voy a aceptar tal cual, y como eres, no creo que pueda ganarme en cosas malas, además soy muy decidido cuando quiero algo, así que, si piensas que algo no me va a gustar de ti, tenlo por seguro que voy a amarlo. Y te sugiero que aceptes lo que te dé sin sentirte comprometida. —¿Usted me sugiere a mí? —digo en risas. —No voy a rendirme y pues es como un consejo tal vez, cuanto más lo aceptes, será más fácil para ambos. —No voy a aceptar algo que ha comenzado así, usted asegurando que podrá hacerme su esposa. —Pues solo quería avisar, entiendo que a veces soy invasivo y no pido permiso, es para que esté prevenida, nomas. —Entonces debió comenzar avisando que me pagó la funeraria —digo como última palabra y me voy de ahí. No quiero seguir manteniendo la conversación con alguien así, además de que, al mencionar la funeraria, necesito hablar con mi madre antes de que acepte todo. En busca de mi madre, la hallo en recepción, terminando de hablar con aquel señor, me acerco a ella y me ve con una sonrisa. —No es un buen momento, pero ese señor ya me contó lo que han hecho por nosotras, ese novio doctor tuyo debe estar muy enamorado como para cubrir el gasto —insinúa—, fue muy amable y generoso de su parte, necesito agradecerle. Claro que mi madre sabía sobre él, pero no le he contado las nuevas noticias, claramente porque el centro se lo ha llevado la muerte de mi hermana. Sujeto a mi madre del brazo y vamos saliendo juntas mientras niego con la cabeza, cuando salimos del hospital y llegamos a su auto, estaba indecisa en contarle, pero hablaba tanto sobre conocer a Nicolás que no lo soporté más al subir del auto. —Mamá, Nicolás no pago eso, no tenía lo suficiente y además, ya no es mi novio, terminé con él, resulta que tenía otra vida y yo era la amante —le aclaro y se queda callada—, quién realmente pagó todo, fue el hombre que salvé, al que papá está investigando, lo hizo por agradecimiento de haberle salvado la vida. Mi madre deja de mirarme y ve al frente. —Y no pienso aceptar su ayuda, siento en el fondo que realmente lo hace por culpa y por ayudarnos por causarle la muerte a mi hermana, no se ganó el cielo —le digo. —¿Y quién realmente se lo gana? ¿Valentina? —me mira y la veo con impresión. —¿Vas a aceptar que lo pague?
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