—Estamos en una situación difícil, si lo hace por culpa o no, voy a aceptarla, es lo menos que puede hacer, y si ya sabe que la que se murió es con la que estuvo, me hace creer que es un hombre bueno con un trabajo malo, si fuera malo, ni se molestaría en cubrir los gastos Valentina, tu hermana estuvo en un mundo que no es compatible al suyo, quién debería pagar todo, es tu padre, así que dejemos el orgullo de lado y sepultemos a tu hermana. —Concluye y enciende el auto.
Y no sé porque eso no me convence de mirarlo con otros ojos. Aunque a mi mamá le duele la muerte de su hija, no es alguien que se ciega o así parece, bueno, la culpa la centró en mi padre, por lo que será difícil que la centre en alguien más.
***
El padre termina de dar la oración en el velorio, lo hicimos en el cementerio para sepultarla de una vez. En el funeral, no había muchas personas la verdad, ninguno del que mi hermana conociera, solo nuestros amigos y papá... bueno, vi que llegó, pero no está muy cerca, Nicolás vino con su esposa y dos hijos, mi madre lo invitó por ser mi colega y parece que esto no podía ser peor.
Ella ya sabe lo que él me hizo, sin embargo, me repitió que no era momento de ser orgullosa, que necesitaré a los que me rodean para poder superar esto, pues ella no se quedará por mucho tiempo.
Bajan el ataúd de mi hermana y cuando toca suelo, comienzan a lanzarle tierra con la pala, mientras los que lamentan su perdida le lanzan flores. Un hombre de traje n***o se acerca con una decoración floral a lo lejos y cuando llega a nosotras, nos habla.
—El señor Moretti lamenta no poder asistir, intentó venir, pero la enfermera no lo dejó —se explica el hombre, el mismo con que había discutido ayer para poder ver al señor Moretti.
—Está herido, debe pensar en curarse —le recuerdo.
—Lo sé, sin embargo, él pensó que podría venir en sillas de ruedas, no hay nada más importante ahora que estar a su lado en su duelo —me dice y no continúo la conversación.
No quiero que sea atento conmigo, me enoja que lo sea, y es porque nada de lo que haga le devolverá la vida mi hermana, tal vez mi padre sea el principal culpable, pero también pienso que a través del señor Moretti puedo hallar al culpable de la muerte de mi hermana, a menos que descubra que ha sido él.
Una vez que mi hermana ha sido sepultada, Eduardo coloca la corona de flores delante de la lápida, sobre la tierra recién movida. Poco a poco nuestros amigos comienzan a irse a su vez despidiéndose de nosotras, pero Nicolás y su familia aún se queda, este me aleja un poco de la zona y lo abrazo.
—Cualquier cosa que necesites, me llamas —me dice y asiento, pero me retiro de inmediato cuando veo que su esposa nos ve.
—Creo que ya debes irte.
Él mira hacia ella y le hace una seña con la mano, ella asiente y me da una sonrisa, luego camina con sus hijos dirigiéndose al auto.
—¿Quién pago el servicio? —pregunta Nicolás un tanto curioso.
—El paciente al que le salvé la vida recientemente.
—¿Y está interesado en ti o qué? —lo escucho celoso.
—Dijo que era su forma de agradecimiento —me limito a decir.
—Pues no me gusta, está sobrepasando los límites de paciente a... —lo interrumpo.
—Ya basta Nicolás, tu esposa te espera —le dejo en claro para que sepa que no debe ponerse celoso.
Él respira hondo y se despide con un beso en la mejilla, luego se va. Me acerco a mi madre y ambas nos quedamos un rato. Minutos más tarde, subimos al auto y pensé que se iba a dirigir a casa, pero se dirigió al hospital.
—¿Qué haces? —le pregunto.
—Voy a agradecerle al hombre por habernos ayudado con esta situación que no pudimos cubrir.
—Lo único que se merece es que esté muerto —digo asqueada.
—Y espero que no seas tú quién se lo dé, mantente alejada de ese tipo de personas, ¿Vale? No quiero que termines como tu hermana, y ni se te ocurra a ayudar a tu padre, que resuelva su misión solo —me advierte como si me conociera.
Y no es que sea así, pero mis comentarios me delatan. Yo me quedo enojada en silencio y mi madre insiste con un regaño, por lo que forzosamente lo acepto.
—Si me entero de que no me has hecho caso, vendré por ti y te llevaré a la granja, ¿entendido?
—Deberías llevarme ahora.
—No quiero que tu vida se estanca, sé que debemos llorar, pero tu vida debe seguir —dice rudamente, aunque su voz se le quebranta.
Mi madre estaba intentando ser fuerte y tal vez esas palabras eran más para ella que para mí, así que le doy un abrazo fuerte.
Al salir del auto, nos adentramos al hospital y guío a mi madre a la habitación del señor Moretti, hablamos con su guardaespaldas y este entró primero para anunciar nuestra llegada, después fue que nos dejó entrar.
—Hola, vinimos a agradecerle por habernos ayudado en esta situación tan difícil —habla mi madre y Vincenzo me da una sonrisa.
—Ella me salvó la vida, es lo menos que puedo hacer... y no quisiera ser imprudente, pero tengo curiosidad, ¿De qué murió?
Mi madre se queda sin habla y de repente parte en llanto, por lo que sale de la habitación mientras se disculpa.
—Lo lamento, no debí preguntar —se siente mal por ello.
—Todo está bien... ella murió en un accidente de auto —respondo.
—Vale, ¿Y a dónde iba?
—¿Podemos hablar eso en otro momento? —le pido y lo comprende—. Gracias por ayudarnos —digo mordiéndome la lengua.
—Se escucha forzado —se burla.
—No me presione, no quería aceptarlo, pero me tocó hacerlo.
—Pues gracias por aceptarlo y fue un placer, me hubiese encantado estar ahí para usted, así como lo estuvo para mí cuando llegué aquí.
—Si lo estuvo, no físicamente, pero lo estuvo.
—Claro y lo seguiré estando, puede contar conmigo para lo que sea —me da una sonrisa.
—Gracias, pero creo que me voy a tomar unos días, así que puede que no me vea —le aviso y él asiente comprendiendo.
Me despido de él y salgo de la habitación, en busca de mi madre, pregunto por ella a algunos enfermeros y me ha dicho que ha salido del hospital. Cuando salgo, a lo lejos la veo en el auto, ocultando su rostro en el volante, me acerco con lentitud y me subo en el auto, ella me abraza y llora en mis brazos, no puede soportar y hacerse la dura todo este tiempo.
Pasan los días y mi madre me ha ayudado a recoger ciertas cosas de la habitación de mi hermana, pero no nos dio tiempo, puesto que la granja la necesita, me pidió que fuera con ella y bueno, aunque quisiera tomarme más días, tengo que volver a trabajar, no me dieron más que solo 4 días libres para mi duelo, Nicolás hizo todo lo que pudo para ayudarme, pero el director piensa también en los pacientes del hospital y la falta de personal.
Una vez que mi madre se va, vuelve a advertirme sobre alejarme de ese mundo, no quisiera que su siguiente visita ya no esté yo, y la verdad es que no puede soportar la idea de que mi hermana se ha ido, menos si me voy yo, una vez más le aseguré que no haría nada malo y que seguiré con mi vida, una vida normal de enfermera, también me dijo que me cuidara.
Así que bueno, desde que se fue, he pasado todos estos días sola, trabajando y buscando la forma de distraerme, pero no lo he logrado, cuando mamá estuvo aquí, logré dormir en la habitación con ella, pero ahora que estoy nuevamente sola, mis noches vuelven a ser del sofá.
Con el señor Moretti, se cumplió el protocolo y fue enviado a casa, claro que, con unas guías de cuidado y se le ofreció una enfermera, pero este no aceptó, supongo yo que es por su vida peligrosa y solo deben estar para él gente de confianza.
Ahora me encuentro en el hospital cumpliendo con mi horario y me he topado una que otras veces con el doctor Nicolás, pero no pasa de solo miradas entre nosotros y la educación de los buenos días. Voy a recepción a recibir una lista y lo lejos veo al doctor atendiendo a un paciente, cruzamos miradas y vuelvo mi vista a mi carpeta.
—Me parece que alguien necesita de su atención —insinúa la enfermera que tengo al lado, pero lo dice de forma juguetona.
Me niego, creyendo que habla del doctor.
—¿Ah no? ¿Entonces por qué volvió si rechazó tener una enfermera? —la miro extrañada y con su boca me señala detrás de mí, me volteo y veo al señor Moretti en silla de ruedas.
—Seguramente necesita un chequeo. —le digo y vuelvo mi vista a los papeles.