Atuendos provocadores

1463 Words
—Supongo que un chequeo suyo, porque con tanto dinero, no tendría que necesitar de este hospital. —Hay algunos pacientes que les gusta mantenerse con las personas que lo han atendido. —concluyo y ella se queda callada. El hombre se acerca a mí y se forma un silencio entre mis compañeras. —Buen día —saluda y yo no lo miro. —Buen día —responde la enfermera. —Vine por mi chequeo, a ver si voy mejorando —dice él y yo lo miro. —¿No es muy pronto para saberlo? —le pregunto. —No lo sé, no tengo a alguien que me atienda en casa. —Pues pudo haber aceptado alguna enfermera. —Pero no sería usted... —me dice y me quedo callada por un momento, sus hermosos ojos penetran los míos con intensidad. —No estoy disponible, lo siento —rechazo. —Lo entiendo, me tocará esperar que lo esté —Mira hacia el techo y literalmente se queda esperando. —Veré si alguien más puede atenderlo —trato de irme, pero sujeta mi mano. —No quiero ser atendido por alguien que no sea usted. La enfermera me mueve el brazo y me hace verla, Lily me hace señas para que lo atienda y yo me niego, ella insiste y luego me hace una seña hacia el otro lado, el director está pasando por ahí firmando algunos documentos, tengo que ser profesional y aceptar o me meteré en problemas. —Vamos —digo forzosamente. Sujeto la silla del paciente y me lo llevo, paso por el lado del director y le doy media sonrisa. —No la estaba apurando —comenta él en el camino. —Mi jefe estaba cerca —le explico y se ríe. —¿Y creyó que le haría pasar una situación vergonzosa? No me conoce bien. —Por supuesto que no —digo engorrosa y lo adentro a una habitación vacía, mientras que sus guardaespaldas se quedan afuera. —Hubiera sido divertido, pero me interesa más caerle bien a usted, porque no entiendo que le hice para que sea tan arisca conmigo. —¿Puede subirse a la cama? —le pregunto cambiando de tema y él asiente. Pero lo termino ayudando y como es pesado, él pone todo su esfuerzo. Empiezo a chequearlo y todo parece estará en orden, las heridas están sanando rápido, que suertudo, ojalá mi herida fuera física y no emocional. —Todo se encuentra bien, siga con la rutina y vuelva a casa —le aviso guardando mis cosas y él detiene mi mano. —Necesitaré de su cuidado, por favor venga a casa conmigo —me pide y aparto mi mano. Él viene de un mundo peligroso y yo quiero salvar vidas, no perderla. —¿Qué viste? Por favor explícame para poder resolverlo —trata de indagar. —No sé de qué me habla, no lo conozco, está confundido, solo le salvé la vida y está volviendo esta situación incómoda por su intensidad de querer agradecerme. —Enfermera Castillo, yo sé quién es usted, así que por favor no haga como si no sabe —lo miro inmediatamente—, yo la vi sin la máscara y sé que usted sabe que la vi. ¿Debería decirle la verdad? No, quiero que sufra y si está así porque sentía algo por mi hermana, le voy a romper el corazón, le diré que por su culpa ella murió y que me está confundiendo por ella, pero aquí no. —Sé que tiene una doble vida, eso ya se nota, por eso quisiera que hablemos en privado, si sus compañeras no sabían de su hermana, supongo que tampoco saben que trabaja en mi club. Continúo mirándolo, él aún cree que soy ella. —No es el lugar, así que cuando esté disponible, hablaré con usted, solo si me promete que después de eso, me dejará en paz, porque no quiero estar ligada a su mundo, ¿Vale? —Él queda extrañado y asiente con delicadeza. —Lo intentaré. —me dice y suspira. Termino de atenderlo y sus guardaespaldas entran a ayudarlo, luego él se va, sin dejarme algún número para llamarlo, tendré que tomar el de sus datos, ¿no? Seguiré con el consejo de mi madre, no me involucraré y si ella percibió que el hombre es bueno en un trabajo malo, pues ojalá me entienda. Esto lo haré por mi madre, porque si por mi fuera, terminaría el trabajo que mi hermana hizo, y me vengaría de su muerte. Estoy tan molesta que podría esa vida que tiene, a ella ya la conocen, ya confían en ella, sé que, si uso mi vida, el pinche mafioso me hará aparentar que tiene una vida legal, pero con mi hermana no tiene que aparentar, ella ya lo conoció, pero bueno, no me iré por ese camino. Cubro mi hora del día y me toca ir a casa, firmo mi salida y me lo pienso mucho para volver, sin embargo, ¿qué más podía hacer? Vuelvo a cruzar miradas con el doctor y antes de que me sienta mal por eso, por cómo ha terminado todo, me voy en taxi. Llego a casa y me propongo a terminar de recoger las cosas de mi hermana, metiéndolas en cajas y bueno, mi madre y yo habíamos decidido donarlas, pero me cuesta hacerlo sola y no tengo a quien recurrir, mi madre no está y bueno, el único amigo que tengo de verdad, era Nicolás, así que lo llamé y esperé a que llegara, apenas suena el timbre me dirijo a la puerta atenderlo y lo abrazo. —Gracias por venir. —le digo muy agradecida, me siento sola, no me juzguen, no es un momento fácil y no soy de hacer nuevos amigos. —Sabes que es un placer, ¿En qué puedo ayudarte? —En las cajas —me separo de él— y apoyo motivacional. —Entonces pongamos música para hacer esto menos triste —dice y estoy de acuerdo. Él pone música y ambos comenzamos a limpiar, prácticamente a quitar todo lo que me recuerde a mi hermana, menos las fotos, claramente hay recuerdos que deben permanecer, pero hablo de las cosas que ella usaba muy seguido y bueno, el apartamento no tendría por qué estar lleno todo de ella si quiero continuar con mi vida, me siento en una ruptura. Mientras limpio, Nicolás me da consejos para poder sobrellevar esto. —Necesitas hacer ejercicio y tal vez también considerar mudarte a un nuevo piso —me dice mientras estamos en la habitación. —Vale. —lo considero. —Y hacer amigas, no puedo ser tu único amigo —se burla y me hace reír, es como si todo entre nosotros se hubiese borrado, solo para ayudarme. —Lo intentaré, es que las chicas del trabajo son muy chismosas, me hacen desconfiar de mis cosas. —no es el único lugar donde puedes hacer amigas, tal vez en el gym, una chica que tenga las mismas metas que tú, ahí puedes encontrar mucho apoyo. —O personas narcisistas y depresivas —bromeo y lo hago reír—, además, ¿cómo se hacen los amigos? Creo que todo comienza con un interés —le hago una mueca—, creo que sería más fácil hacerse amiga de tu esposa, ella es muy agradable y no hay que tener interés de por medio, ni siquiera tu —me reí y él también se ríe. —Igual es muy pronto para eso. —¿Por qué? Somos amigos, ¿no? —Hace unos días no querías ser mi amiga. —Las personas cambian —me encojo de hombros y él niega. Del armario de mi hermana saca un disfraz un tanto raro y curioso, y me lo muestra. —¿Cómo tu hermana usaba esto? Se ve incomodo —dice mirándolo de una forma en dónde se podía entrar y yo también lo veo extrañada. —Pues me tocará usarlo para entenderla —se lo arrebato de las manos. —Vale —se ríe. Me llevo el traje al baño y me lo pongo, aunque me tardo, ya le encuentro la forma, parece un bikini enterizo, pero muy fino, los pezones son tapados por una línea fina de tela, por delante si cubre mi zona intima, pero atrás es un hilo, es sensual, no lo puedo negar, Nicolás toca la puerta y habla. —Oye, ya me dio hambre, ¿Qué quieres que pida? —Comida china —le respondo desde adentro. —Vale, ¿ya le encontraste la forma? —Sí, ¿Quieres ver? —Tengo curiosidad, pero no sé si sea adecua... —lo interrumpo abriendo la puerta y él queda boquiabierto.
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