—Y sigues diciendo que no es tú departamentos de soltero. La rodeé con mis brazos por la espalda —aunque no me lo creas, eres la segunda mujer que pisa este departamento. —¡La segunda!, ¿quién es la primera? — dice molesta, queriéndose apartar de mí. —Carmen — me mira sin creerme —alguien tiene que hacer la limpieza y mantener este departamento arreglado. —Así que Carmen sabe de este apartamento — afirmo —sí que ocultamos cosas. —No nos teníamos confianza para contarnos nuestras cosas y las que descubríamos no las conversábamos, así como tú descubriste que soy el dueño de las empresas Autos-Let y yo, que tú eras la dueña de las empresas LíAndios, pero quiero que cambiemos eso y que ya no haya secretos para empezar establecer confianza. La volteó para que me mire —Bienvenida a mi ca

