—Probablemente, tienes razón. Tengo que averiguar eso bien, no vaya a ser que tenemos un soplón en la empresa. —No lo creo, todos tienen firmado un contrato de confidencialidad y son muy pocos lo que saben que eres el dueño. Además, te tienen miedo, con la fama que tienes no es para menos. —No estoy tranquilo y no me siento cómodo sabiendo que Andios sabe lo de la empresa, lo puedo usar a su conveniencia con los socios o algo así. —¿Qué es lo peor que te puede hacer?, ¿sacarte de las empresas? No puede. Cuando te casaste con Sofía, firmaron un contrato de mitad y mitad, con el mismo deber y derecho. Por lo tanto, a menos que tú le cedas tu parte o ella la suya y que se compruebe plagio o algo que afecte a ambas empresas, no hay manera. —Pues vamos a hacer una cosa, redacta un contrato

