Capítulo IX«La inactividad es la más intolerable y frustrante de todas las circunstancias humanas», recordó el Marqués por milésima vez mientras se paseaba por la biblioteca. Deseaba enfrentarse con el Duque, buscar él mismo a Lydia. Cualquier cosa era preferible que seguir esperando como ahora, sin obtener respuesta a la pregunta que se repetía incesantemente: «¿ Dónde está ?». El Duque había secuestrado a Lydia de un modo genial, pues al Marqués le hubiera sido imposible acusarlo de que se había llevado a la joven a la fuerza. Si denunciaba el caso a las autoridades, le sería difícil probar el secuestro, debido a la posición en que él mismo había colocado a Lydia. Se insinuaría que había encontrado un protector más acaudalado y que había dejado al Duque por su propia voluntad. El Du

