2018
Quedaban pocos meses de clases y era evidente la falta que se harían unos con otros, lo podías ver en abrazos de lamentos y momentos tristes. El tiempo había corrido y era momento de dejar cierta etapa en el pasado.
Luego estaba yo, quizás no sería extrañada por nadie. Siempre enfocada en que no me vieran fumar, viviendo de apariencias; verme bien y de tratar de enamorar a Gonzalo. Había sido injusta conmigo muchas veces, intentando encajar y fingir ser perfecta cuando estás llena de problemas y días grises.
Atravesaba el hecho posible de perder la unión de mis padres, tenía una hermana ausente y muy poca vocación en la vida.
El tiempo se me había en cosas banales, perdiendo el tiempo en cosas que no lo merecían, que gran error.
Me escondí tras una ventana que me dejaba tener lejos y a su vez, cerca a Gonzalo; admirando su cuerpo, sus facciones y sus cosas por hacer.
Incapaz de volver a verle, tocarle o hablarle. El tiempo me había vuelto más cobarde de lo que alguna vez había sido. Y por no tener valor, probablemente me estaba perdiendo del chico que había sido, y sería siempre, el amor de mi vida.
(...) Horas más tarde
Estaba sentada en mi habitación, distraída en pensamientos que fueron interrumpidos por un ruido escalofriante de unas llantas a toda velocidad sobre la fría carretera.
Vi frenar un automóvil en casa de Gonzalo y Bruno, algo muy brusco y rápido. Algo quizás no estaba bien.
Vi bajar al papá de ambos algo rápido; entrar a casa y salir con su esposa llorando.
Mi puerta fue abierta de una manera rápida, unos pocos segundos luego de ver semejante escena a través de mi ventana; cegandome de la nada un intenso reflejo de luz, dejando ver la cara de un Ethan preocupado.—¿¡No te has enterado!? ¡Bruno y Gonzalo acaban de tener un accidente y los trasladarán al hospital. ¡Apúrate, ya nos vamos!—Tomé un suéter y corrí escaleras abajo, posteriormente nos encontrábamos vía al hospital.
No sabía que pasaba o qué debía hacer, calmarme, estresarme o preocuparme. Mi cuerpo se sentía extraño en sí, muchas emociones encontradas y un enorme dolor de cabeza.
Llegamos al hospital y buscamos rápidamente a la familia Jones.
Al verlos estaban llorando destrozados, la escena no era fácil de ver, mucho menos de vivir.
El señor Joaquín abrazaba a su esposa en forma de calma, con fuerza y apoyo. Ahí estaba Charlotte, novia y madre del futuro hijo de Gonzalo; todos frustrados.
Me desvanecía saber que algo grave podría llegar a pasar; cuando te acostumbras a ver a alguien, a tenerlo siempre, no te haces a la idea de que algún ya no pueda estar para verlo, para hablar, para divertirse o en mi caso, verle a Gonzalo fumar cada uno de sus cigarros sentado en su casa.
—¿Han dado noticias?—Preguntó Ethan.
—Ambos están en cirugía. Llevaron muchos golpes, había mucha sangre...—Dice Joaquín con la voz quebrada y viendo a su esposa Ruby desvanecerse cada vez más.
—Todo saldrá bien, hay que tener calma.—Dijo mamá.
Y ahí estaba yo, llorando y desvanecida internamente, era mi chico que estaba ahí; todo y nada podía pasar, no teníamos noticias, no sabíamos nada y ellos seguían en cirugía.
—¿Familiares?—Salió un lindo doctor por las grandes puertas de emergencia. Inmediatamente todos nos pusimos de píe.
—Somos sus padres.—Dijo Joaquín.
—Primeramente les pido calma, todo ha salido bien, ha sido un largo proceso que ha llevado muchas horas, pido fuerza para todos, será una sanación larga y lenta, pero estarán bien. En un rato ambos serán ingresados a sus habitaciones, trataremos que sean una al lado de la otra, pero no podrán verlos en unos días, es muy complicado todo lo que ha pasado y cualquier cosa puede empeorar y atrasar su sanación.—Dijo el doctor tratando de que la información llegara a todos.
Joaquín y Ruby se abrazaron mientras lloraban. Charlotte abrazaba a su bebé mientras lloraba en una esquina y nosotros estábamos un poco cerca de perfil bajo e incapaces de formular alguna palabra.
Al menos todo estaba bien, pudo ser mucho peor.
Pasaron las horas y nos tocó marcharnos. No lo había visto y no lo vería en muchos días. Días que se me harían largos y eternos.
Pero cada día vendría a ver a Gonzalo. Ser parte de su proceso de sanación. Él volvería a mi. Necesito que sepa que siempre estaré para él.
Siempre ha sido así. Siempre será así.