VIOLET SWAN.
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El sonido de la puerta siendo azotada cuando se va, me devuelve a la realidad a una que definitivamente no quería y al mismo tiempo lo pedí por mucho tiempo. Aarón al fin había dicho lo que tantas veces deseaba escuchar, por más que sus palabras fueron rudas, mi reacción no era la que esperaba tener.
— No puedo creer lo patética que eres — me refuto a mi misma en un murmuro rabioso cubriendo mi rostro empapado de lágrimas que siguen escurriendo por mis mejillas — Ya deja de llorar, esto era lo que tanto querías.
Se supone que no debería sentirme de está forma, mucho menos de algo que yo misma había pedido tanto.
— Si, deberías dejar de llorar — aparto las manos de mi rostro al escuchar la voz de la persona a quién no escuche entrar. La vergüenza me invade de pies a cabeza — Me alegra que ya estes mejor Violet.
Estoy confundida, tardo en responder ya que mi ceño se frunce al ver la persona que está delante de mí.
— ¿Qué haces tú aquí? — la pregunta es hostil y aunque no responde de inmediato, esboza una sonrisa que me deja con muchas más dudas.
— Solo quiero saber cómo estás — averigua evadiendo mi pregunta.
— Tampoco me has respondido a lo que te pregunte.
— Tienes que saber que estás en casa de mi familia Violet… — dice y me incorporo lo más rápido que puedo.
— ¡No puedes estar hablando enserio! — quiero salir de aquí — ¡¿Estoy en casa de los Connor?! — brinco de la cama con un poco de dolor, alejo la manta que me cubre y al colocar el pie en el suelo, siento un inmenso dolor en mi costilla que me estremece todo el cuerpo por la corriente de dolor repentina que me ahoga. Toso y al hacerlo el dolor se hace más fuerte.
— Espera un momento Violet, estás herida — dice Kate, tomándome del brazo, pero la aparto con brusquedad, ya que no quiero que me tenga lastima.
— Dejame, no te me acerques — gruño furiosa — Déjeme ir señorita, no sé qué hago aquí, no debo estar en este lugar —me arde el pecho — Aarón dijo que me largara y es lo que haré ahora mismo.
— Querrás decir que haremos — me corrige Kate y no entiendo, ella camina hasta la ventanilla, me da una mirada por encima del hombro aunque sigo molesta y confundida.
— No tiene que hacerlo, me iré yo sola — niega con la cabeza y cómo puedo me acerco a ella al amplio ventanal buscando una explicación — ¿No entiendo de qué me estás hablando? — me siento al borde de perder la paciencia.
— ¿Realmente creíste que Aarón te dejaría ir sola del pueblo sin ningún tipo de protección? — suelta y mi ceño se frunce mucho más.
Sinceramente no entiendo nada de lo que está diciendo.
— Eso quiere decir que usted…
— Si Violet — interrumpe mis palabras y asiente — Nos iremos un tiempo, creo que lo necesitas y…
— Lo siento, pero no quiero ser un estorbo para su hermano — recuerdo muy bien las palabras que dijo — Y lo entiendo, a fin de cuentas era lo que yo quería, irme de este maldito pueblo, sé que no soy bien recibida aquí, soy la paria de mancha de este lugar — miro el yeso que me cubre el brazo y me siento mucho más cabreada de pensar en lo débil que soy.
— Aarón solo está preocupado por ti Violet — intenta defenderlo, pero yo pude ver su mirada y la sinceridad de sus palabras — Entiende un poco su postura ante lo que está sucediendo.
Es comprensible que lo quiera defender, es su hermano. Doy media vuelta con la intención de marcharme de aquí. No estoy dispuesta a escuchar cómo Kate me habla de su pequeño hermano. Esto es indefendible.
— Me importa una mierda su preocupación, yo me largo de este lugar.
Comienzo a buscar mis cosas, pero ella me detiene.
— Para salir de aquí, solo tiene que ser conmigo, de hecho no te van a dejar — suelto una carcajada de pura ironía ante lo que ella dice.
— ¿Que no puedo salir de aquí? — me acerco a la puerta, con el dolor que siento en todo mi cuerpo y pongo la mano en el pomo con fuerza conteniendo mi enojo — Observa cómo me voy de aquí, así que dile a tu querido hermano que muchas gracias y que no volverá a verme nunca más.
Salgo de esa habitación pisando fuerte, soy rápida y un poco torpe por el malestar y siento que en cualquier momento voy a caerme de bruces al suelo. Bajo las escaleras luego de dar un montón de vueltas interminables por algunos minutos. Está casa es muy grande y parece que me marea. Cuando doy con la salida corro rápidamente hasta las puertas de la mansión, pero soy detenida en cuanto mis pasos toman fuerza.
— ¿Te vas a algún lado? — endurece su agarre y mi cuerpo se tensa.
— Estoy haciendo lo que pediste, me largo de aquí cómo tanto lo deseas — su agarre se intensifica con cada intento de querer liberarme.
Intento no mirar en su dirección, si lo hago creo que terminaré cediendo o que se yo qué tontería.
— Así es cómo me gusta, pastelito — susurra — Obediente como siempre — besa mi mejilla y sé que lo hace para torturarme. Me suelto de su agarre cómo puedo y me alejo lo más que puedo. Siento su mirada burlesca incrementarse con mi enojo.
— ¡Sueltame!
— Tienes razón, no te quiero aquí Violet, ya te lo dije, me estorbas — recalca — Pero, si quieres irte de mi lugar, tendrás que hacerlo cuando a mí me dé la gana y a donde yo quiera.
— ¡¿Qué más quieres de mi?! — gruño. Se ríe, y ruedo los ojos pensando que esto ya era demasiado bueno para ser verdad — ¿Qué es lo que quieres decir?
— Lo que quiero decir que de aquí te irás a donde yo te envíe y quiera…
Aprieto la mandíbula con fuerza. No le voy a permitir continuar, siento que la sangre me hierve ante la impotencia de verme, solo cómo un objeto de diversión para este imbécil. La bofetada que le propinó ladea su rostro, estoy segura que no le ha dado ni cosquilla, no le duele ni la mitad de lo que me está doliendo a mí la manera en cómo me toma de la muñeca con fuerza pegándome a su cuerpo. Su aliento choca contra mi rostro tibio e iracundo.
— ¿Que mierda acabas de hacer? — murmura arrastrando las palabras. Las venas se le marcan en el cuello y la tensión en su mandíbula resalta su mal humor — Te aconsejo que no tientes mi poca paciencia, pastelito.
Sonrío ante su patética amenaza, ahora mismo nada puede hacerme daño, no me importa nada, solamente quiero largarme de esté lugar.
— ¿Ya terminaste con tus amenazas? — desafío — ¿Puedo irme o aún te falta más improperios? — su agarre se hace más fuerte al punto de dolerme y un quejido sale de mi boca. Me muerdo la mejilla interna dispuesta a no quejarme.
— Faltará lo que yo quiera — sigue insistiendo — Ahora, me gustaría saber algo pastelito — sus dedos acarician mi mejilla y no sé porqué no me alejo de su toque — ¿De dónde ha salido tanto valor Swan? — mi oído siente su aliento y baja por mi cuello haciendo que trague grueso.
Mi loba interior reclama por tener su calor, pero mi mente se mantiene fría y con el deseo de huir de mi cruel torturador.
— Quítate…
— Aunque tú valorcito me parece una estupidez, tienes ese estupido impulso de cachorra jugando a ser una chica ruda — besa mi cuello estremeciendome. Siento sus dientes que me hace dar un respingo en un fallido intento por irme.
— Pudrete Aarón — digo molesta sin dejar de forcejear para que me deje en paz — Solo quiero irme de aquí y quiero que me sueltes — estoy cansada de este estupido jueguito.
— ¿Estás segura de lo que estás pidiendo? — murmura cerca de mi oído — La verdad es que yo estoy muy cómodo aquí — siento la punta de su lengua rozar mi piel — Además, el temblor de tu cuerpo me dice todo lo contrario.
— Eres un idiota.
— Un idiota al que deseas…
— Aarón — quiero que me escuche y se deje de payasadas — Si sientes un poco de cariño hacía mí, o lastima.. — no despega su nariz de mi cuello — Déjame ir — digo esto último en un hilo de voz dejando de luchar por liberarme, mentalmente no tengo fuerzas para lidiar con tanto. Estoy cansada y resistirme a él es una boberia.
Mi loba interior me reprocha por no cumplir los deseos de su luna, pero no hay manera de que esto pueda suceder.
Siento su mano recorren mi espalda y baja lentamente hasta tocarme de forma indebida o de una manera que no podré resistir. Así que con más fuerza le estampó una bofetada que no se esperaba.
— Te lo advierto Violet — aprieta la mandíbula — No vuelvas a tocarme la cara o no respondo — la forma amenazante con la que me habla Aarón, me asusta. Pero, me libera con hostilidad, me tambaleo por el empuje y casi me voy de bruces al suelo, hasta que finalmente me estabilizo sobre mis pies.
Veo cómo se aleja, mis ojos pican porqué siempre espero algo más, un cambio que nunca pasará. Me doy media vuelta con la intención de marcharme por donde sea, pero su voz detiene mis pasos.
— ¡Violet! — grita y no me vuelvo hacía él — Volverás a la habitación en donde estabas, te iras mañana del pueblo con Kate.
— No haré lo que me dices, te lo advierto de una vez — dejo claro — Ire con mi madre, además papá y Ezra deben estar preocupado por mí.
— Tu padre y tú hermano ya están al tanto de tu salida de la manada pastelito — dice haciendo que mi pecho arda — Negarme a algo, es desafiar al alfa que llevo por dentro y ningún lobo de aquí, es tan estupido para pasar por encima de mis ordenes — estupido presumido — Ellos saben que mi deber como tú mate es cuidarte — escucho como va subiendo las escaleras y miro por encima del hombro verlo llegar hasta la mitad de estas. Siento nuevamente su mirada azulada y gélida sobre mí — Sé una buena chica y no me sigas dando más problemas Violet.
Sus palabras son cómo puñaladas filosas, me siento cómo muerta y desangrándome. A él no le importa cuidar de mí, representó una debilidad para Aarón, es por eso que quiere sacarme de aquí. Me siento tan estúpida por siempre tener que cumplir su voluntad y nunca hacer lo que yo realmente deseo.
Sin más que agregar, termino obedeciendo y voy de nuevo a la habitación de donde salí. Ahora, solo espero el momento de irme, ya no quiero volver a verlo. Nunca más.