VIOLET SwAN
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El camino se hace demasiado largo para mi gusto, una vez que llego a casa me fijo que el par de mastodontes que Aarón mandó a seguirme, se retiran en cuanto doy un paso dentro de mi hogar. Dejo mis llaves y el bolso junto a la mesa a un lado de la entrada. Tomo una calada de aire luego de un día tan atareado.
Si mi hermano me viera en este momento, seguramente haría muchas preguntas y no tengo cabeza para dar buenas respuestas o al menos que sean algo coherentes.
— Ezra — llamo un par de veces más sin obtener respuesta. Seguramente mi hermano se quedó en casa de alguna de sus conquistas.
Agradezco internamente, es mejor así, quiero estar sola un momento y no escuchar quejas. Subo a mi habitación y me quito la estúpida camiseta con violencia, estoy harta de tener impregnado su olor encima de mí todo el tiempo. Entro al baño despojándome del resto de las prendas que gracias a Aarón, son tirones inservibles de tela.
Una vez dentro de la ducha, siento que los chorros de agua disminuyen mi tensión siendo liberada. Tallo el jabón con brusquedad por mi cuerpo, en un fallido intento por quitar su aroma, las caricias y sus besos grabados a fuego en mi piel.
— ¡Maldito seas! — murmuro con rabia, recordando lo sucedido.
Derramo lágrimas que se confunden con el agua, y estoy mucho más enojada contigo misma por dejarme llevar, y además porque termino en un mar de llanto cuál niña pequeña cada que esto sucede, que él se acerca a mí. Que tengo su olor impregnado en mi cuerpo y en mis fosas nasales.
Me repito que debo sacar esto de mi sistema, así que cierro la llave y me repito una y otra vez que esto no puede seguir así. Gruño secando mi cuerpo con tanta hostilidad que me raspo la piel. Salgo de la habitación busco un pantalón deportivo de color gris claro y una sudadera del mismo color, por ultimo busco una musculosa negra. Para mi poca suerte, vivo al margen del pueblo y en la parte de atrás de mi casa queda el bosque Heartbreak.
Luego de unos quince minutos de trote, llego al sendero que me lleva directamente a un río oculto en medio del boscoso lugar, este sitio me trae muchos recuerdos, los que ahora mismo son la razón del picor de mis ojos por el cúmulo de lágrimas que nuevamente se aglomeran en mis ojos. Lenta e inconscientemente mis pasos me llevan a la orilla de esas frías aguas cristalinas.
Llego a una roca donde tomo asiento mientras las imágenes pasan por mi mente lenta y dolorosamente.
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Hace ya siete años que había llegado a este lugar, estando pequeña no entendía muchas cosas, ahora que tengo unos catorce años entiendo un poco porqué todos en este pueblo nos ven como parias invasoras.
— Violet — escucho de fondo, y aún así no respondo. Estoy tan absorta en mi nube de pensamientos — Violet, escuchame ¿Acaso estás sorda? — me toman del hombro llamando mi atención.
Mi cuerpo se gira quedando frente a la persona que me mira con intensidad y niego con la cabeza. No sé qué está pensando este hombre.
— ¿Qué piensas Swan? — me toma de la barbilla alzando mi rostro para que pueda mirarlo fijamente. Soy mucho más pequeña y la diferencia me obliga a levantar la cabeza — Estoy esperando que me respondas, en qué diablos estás pensando — el color cielo de sus ojos, me miran de forma altiva y retadores. No sé cómo hace para que me deje siempre expuesta ante el escrutinio de su mirada.
— No entiendo qué haces aquí — intento escabullirme.
— Dime — insiste.
— Ya te lo he dicho Aarón — cómo puedo le desvío la mirada buscando algún punto ciego para no caer en su dominio y terminar obedeciendo cómo siempre.
— Te dije que hablaras — exije moviendo mi rostro de forma brusca para que no aparte la mirada de sus ojos.
Intento decirle a mi cabeza que deje de llenarse de escenarios estando a su lado, hace años que Aarón me salvó la vida en este mismo lugar y desde ese momento que mis ojos se abrieron, él fué lo primero que ví. Su hermoso rostro cerca de mí, ese olor a menta y chocolate que es lo único que realmente calma mi intranquilo corazón.
A nadie le gusta mi cercanía, en la escuela todos me agreden por ser la protegida del futuro alfa de la manada.
— ¿Qué pasará cuando seas el alfa de Red Moon? — cambio de tema cuestionando lo que sucederá en un futuro.
— Lo que tiene que suceder — acerca su boca a la mía y me pone nerviosa — Seras mi luna — su aliento cálido choca con mi rostro haciendome cosquillas — Eso ya tú lo sabes pastelito, ahora dime…
— Ya deja eso, te he dicho que no es nada…
— Te recomiendo que no agotes mi paciencia cachorra — desafía — Se que algo ocurre en esa cabecita tuya, y quiero que me lo digas ahora mismo Violet — demanda tomando mi rostro con poca sutileza aunque sin lastimarme.
Me siento un poco impotente al no tener las fuerzas para escapar de su agarre, me hace tragar grueso ya que me pone nerviosa sus ojos demandantes y una vez más parece que terminaré sometiendome a sus ordenes.
— Aaron, te lo pido — susurro — Quiero irme de aquí… — mis palabras son inmediatamente silenciadas en cuanto su pesada mirada se cierne sobre mí.
Puedo sentir lo enojado que está, más que eso está furioso, el azul de su mirada se oscurece y el ceño fruncido es mucho más prominente, quiero explicarle lo que siento, pero sé que lo mejor es que cierre la boca y no diga nada.
— Sabes perfectamente lo que ocurre contigo Violet, ya no eres una niña y entiendes muy bien lo que es ser mi mate.
— Si lo sé...
— Entonces ya deja de pensar en tonterías — suaviza el agarre en mi rostro y su mano va de mi barbilla a mi mejilla en una caricia que me hace cerrar los ojos. Sus manos acunan mi rostro y deposita un beso en mi frente, acelerando mi ritmo cardiaco — La luna te ha elegido para mí, eres mi loba y si algún día te alejas de mí, haré que el mundo arda hasta que vuelvas a mí.
— No es una buena idea para tí, debes cuidar de tu manada — una débil sonrisa se forma en mi rostro al saber lo que implica ser la compañera de Aarón en la cadena.
— Bueno no soy pequeña, nunca lo he sido — dice en tono divertido y arrogante — Ahora, lo mejor que podemos hacer es ir a casa de tu padre, debe estar sumamente preocupado por ti — vine aquí en busca de un respiro, tuve un mal día en la escuela.
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No sé cuánto tiempo llevo aquí sentada, la brisa mueve mi cabello haciendome cosquillas en las mejillas, no puedo evitar hacerme siempre la misma pregunta ¿Quién era él realmente? Quizas estoy metiendo mucho el dedo en la herida, pero es que simplemente no lo puedo evitar.
— Violet sabes que él ya no es el mismo, como líder entendió que tú solo estorbas... — murmuro en un hilo de voz.
Me pongo de pie alerta, un extraño olor invade el lugar, uno que no me es para nada familiar y al mismo tiempo parece que no fuera desconocido. Mejor debería irme, hace un par de semanas había escuchado que al pueblo habían llegado unos forasteros y estos no iban a entrar de forma pacífica, además la esencia que predomina no es propia de un lobo.
« _Corre_ » grita mi loba interior. Puedo sentir cómo alguien viene detrás de mí, no sé en qué momento comencé a alejarme y a pesar de que mi instinto me hizo correr con todas las fuerzas, parece que alguién me había dado alcance, solo siento un fuerte tirón en mi cabeza que me envia al suelo con fuerza. Intentar levantarme es completamente estupido, mucho menos puedo defenderme.
— Miren lo que me encontré — dice una voz muy tétrica, un tono de voz grave que me hace cerrar los ojos de manera instintiva. Una parte de mí sabe que no regresaré a casa y esos pensamientos se hacen mucho más fuertes en cuanto siento que nuevamente soy tomada del cabello siendo levantada a la fuerza — ¿A donde crees que vas perra estupida? sigo con los ojos cerrados, la presión en mi cuero cabelludo y el olor a muerte me confirman que no estoy ante un lobo común, yo cómo mestiza no soy capaz de hacerle frente a un lobo puro, mucho menos a un demonio como este — ¿La perra no habla? Abre esos lindos ojos cariño.
— Déjeme ir, le juro que no diré nada…
— ¡Dije que abrieras los ojos! — ignora mi petición — No te hagas la estupida y si sabes bien lo que te conviene, harás lo que te pido, si eres una buena chica tal vez te deje ir.
Ahora mismo morir suena bastante tentador y no puedo negarlo. Pero, por otro lado están Ezra y mi padre, solamente los tengo a ellos y ellos a mí, es mi deseo más egoísta. Nuevamente soy arrojada y al ser mitad humana mi cuerpo resiente completamente el dolor, aquel sujeto me estampa contra un árbol, mi brazo comienza a doler posiblemente tenga una fractura.
Ya no tengo la fuerza suficiente para levantarme, así que me quedo tendida sobre el suelo esperando mi muerte. De pronto de la nada veo su rostro dibujado perfectamente en mi mente, junto a ese aroma a menta y chocolate que tanto me gusta.
— Aarón… — susurro su nombre que sale de mis labios, con un dolor increible en todo el cuerpo, mis lagrimas bajan por mi rostro lleno de tierra.
— Por favor, eres tan patética — bufa — Si todos los que viven aquí son cómo tú, no será para nada divertido tomar este lugar — la voz de aquel sujeto se va haciendo lejana, el dolor de mi brazo nubla mis pensamientos.
Cómo puedo abro mis ojos y veo la figura de quién es responsable de mis golpes, sus ojos completamente negros siguen cada uno de mis movimientos.
— Levantate niña — me ordena y quisiera hacerlo, pero todo, absolutamente todo me duele, incluso respirar. Al ver que no respondo tira de mi brazo para que lo haga y un grito ahogado sale de mis labios por el dolor que esto me está ocasionando.
— Ya dejenme en paz — gruño cansada y sujeto mi brazo que duele cada vez más — ¡Si vas a matarme hazlo de una jodida vez! — estoy harta de esta absurda tortura.
— Que osadía la tuya — dice el sujeto cambiando el semblante, toma mi rostro con tanta brutalidad y allí puedo observar con más detalle su apariencia. Cabello rubio desordenado, aquellos ojos que me daban miedo, ahora están inyectados de sangre — Me gustan las chicas con carácter, es una lástima que no seas más que una perra apestosa…
— ¡No vuelvas a llamarme así, escoria chupasangre! — No me importa si muero en este momento, pero no voy a seguir permitiendo que este extraño me siga humillando más.
Sería absurdo pensar que saldré con vida de esto, esto es el fin para mí. El dolor en mi brazo no me deja pensar con claridad, un dolor que no sentiria si fuera una loba con pureza, pero solo soy una tonta omega en el eslabón más bajo de la cadena. Además soy mitad humana y esa es la razón por la que ahora estoy aquí a punto de morir.
Siento los parpados pesados, apenas si puedo levantar un poco la cabeza presa de la inconsciencia al escuchar más pasos acercarse.
— Luc, te estamos esperando — dice el extraño — Ya es hora de irnos, los sarnosos de Red Moon nos detectaron — una leve esperanza surge en mi interior. ¿Acaso escuche bien? El dueño de esa voz, dijo que venían por ellos — ¿Que cojones haces con esa chica?
— Solo me estaba divirtiendo Dorian — se rie con descaro dejandome caer nuevamente al suelo.
— Nosotros intentando escapar de aquí y tú perdiendo el tiempo con está perra. ¿En qué demonios estabas pensando Luca? — el rubio se levanta, solo alcanzo a mirar sus pies mientras se aleja de mí.
— No te metas en mis asuntos Dorian — dice en tono amenazador — Sabes que no quería venir a este lugar, me interesa una mierda el problema que los Sartori tengan con los malditos lobos — su tono arrogante me da escalofríos — Ahora que ya estoy aquí, al menos deja que me divierta un poco.
Intento mantenerme lo más consciente que pueda y estar al tanto de todo lo que ocurre a mi alrededor, el dolor es agobiante, la discusión de aquellos dos me distrae un poco de la segura fractura en mi brazo, pero la oscuridad me va dominando hasta no saber nada más.