Ya teníamos todo, las telas,comida encargada y las tarjetas. Suspiré cansada, odiaba este tipo de cosas me parecía tan superficiales. —Mi Lady. —Me duelen los pies —bufé con cansancio. —La están mirando. Y si efectivamente,pero estaban todas las damas mirándome con horror.Estaba con mis pies al aire libre y sentada en un banco. > Dos mujeres con unos extraños vestidos pomposos, no paraban de mírarme y hablar entre ellas.Mientras pasaban a mi lado,yo no pude evitar contestar: —¿Por qué no se concentran en sus horrorosos vestidos?¡Así no conseguirán pretendientes! —¡Mi Lady! —María se rió. —Es la verdad —dije y me encoji de hombros. —Hola bellas damas —Richard se acercó con una sonrisa a nuestro lado. —¿Escuchaste, verdad? —pregunté con una sonrisa en mis labios. —Me pareció m

