+++++++++++++++++++++++++++++++++ Aaaaah, veo a mi alrededor, después de veinticinco minutos de viaje, llegamos finalmente al sitio. El letrero en luces neón se encendía y apagaba con un ritmo tentador: Sol y Sombra. Solo el nombre ya era suficiente para meterme en la piel de lo que significaba esa noche: un lugar entre la luz de lo que todos ven y la sombra de lo que nadie se atreve a confesar. Estacioné el auto con calma, aunque por dentro tenía ese nudo de ansiedad en el estómago. Abrí la puerta, bajé, ajusté el vestido rojo, ese con la abertura en la pierna que sabía que llamaba miradas, y me quedé esperando a que mi hijo y su novia se acercaran. Cuando estuvieron a mi lado, respiré hondo y les dije con voz firme, la de jefa de comando: —Síganme. Es mi primera vez que salgo con mi

