++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++ Somos las locas del club. Aquí no se juzga la perversión que cada una tiene, mentes abiertas, lenguas sueltas, copas llenas. Ninguna es pequeña, menos monja. Thiago levanta la copa y grita como si estuviera en misa brasileña: —¡Hermanas del desmadre, brindemos por la Santísima Trilogía: vino, sexo y pecado! Yo me levanto de un salto, levanto mi copa también y le sigo el teatro: —¡Y que los hombres nunca nos falten, pero que tampoco se queden a dormir! Todas chillamos, chocamos copas, y el vino se riega por el sofá de Claudia. Ella ni se inmuta, ya resignada a que su departamento parece cada vez más un burdel de lujo. Camila está roja de tanto reír. —Perraaas, escuchen esto, el piloto que me salió dice que le gusta “volar alto” y que busca un

