Capítulo 4. Honores y funerales…

4421 Words
Nuevamente solos en una de las mesas de la Capilla, Gustavo e Irwin conversan muy discretamente, evitando el resto de los presentes los escuchen. - Gustavo expresa su gratitud a su amigo: Gracias amigo por estar conmigo cuando más te necesito, igual tus padres, Mildred, tu novia, me ha dejado asombrado, su alto sentido de solidaridad y amistad, así como tus hermanos y tu cuñado, realmente estoy sorprendido con ellos, entre todos ustedes me han hecho sentir que tengo una gran familia, que no estoy solo, esto que vivo hoy nunca lo que llegue a pensar. Y aquí han estado ustedes acompañándome como mi familia verdadera. Gracias, hermano. - Irwin, contesta: No tienes absolutamente nada que agradecernos, mis padres siempre te han visto como un hijo más, desde que éramos niños y te quedabas en mi casa, conmigo, con cualquier pretexto, te recuerdas, para estudiar, hacer las tareas, o para jugar o porque había una fiesta y era mejor amanecieras con nosotros (risas, suaves muy suaves). - Gustavo: si recuerdo la primera noche que me quede a dormir en tu casa, y mi madre llamaba a tus padres cada cinco o diez minutos, para saber cómo estaba o como me estaba portando; y tu papa me dijo Gustavito, hoy creo en esta casa no dormimos, gracias a tu mami, que está muy preocupada por ti, vamos a tener que hacer esto, algo más seguido, para que te suelte un poco, y tú te puedas independizar. Sabes, surtió pleno efecto porque a la tercera vez que lo hice ya no llamaba más (jejejeje). - Irwin: mis padres me decían, debemos ayudar a Gustavito, como es hijo único, lo van a educar pegado a sus padres, para que tu amiguito crezca libremente debemos darle una mano y ayudarlo, ¿te parece? Y yo siempre, les respondía, si, si vamos a ayudar a mi amiguito, todo emocionado. - Gustavo: papa confiaba más en mí, desde niño, pero mi madre no o de repente pensaba que como hijo único, necesita más de ellos, por eso su muerte, cuando apenas tenía nueve años, me afecto tanto. Sin embargo, papa nunca me dejo sentir vacío o solo, siempre supo cómo llenar la ausencia de mi madre, aunque obviamente, no siempre. - Irwin: te recuerdas la vez que te caíste a golpes con Armando Castillo, porque según tú, te había ofendido, al gritarte discutiendo, que tú ni siquiera, tenías mama. Eso para ti fue una gran ofensa, hasta que tu papa y el mío, te convencieron que eso no era (jejejeje) una ofensa. Tu papa estaba asombrado, porque tú siempre habías sido, tranquilo, paciente, indiferente ante lo que dijeran los demás, a pesar de tu edad. - Gustavo: si,  mi padre me enseño mucho, hasta ahora, fíjate como todo estaba organizado, como si hubiese planificado su muerte. Todo exactamente en su lugar. Amigo, estoy pensando que ahora te voy a dejar más solo, en los manejos de nuestros negocios, porque debo dedicar el cien por ciento de mi tiempo disponible a los de mi papa. Puede que en unos meses, ya me ajuste y me haya organizado mejor para atender los dos simultáneamente, pero mientras, te voy a necesitar, aunque pensándolo bien, Juan, tu hermano, te pudiera ayudar, piénsalo, porque siendo justos, vas a necesitar un asistente de toda tu confianza. ¿Quién mejor que Juan? Irwin: tranquilo, con pausa, ya he estado pensando en eso, y sí, me parece que Juan seria el ideal para ello. Cuando terminemos con todo lo del funeral, nos reunimos y platicamos con él. Gustavo: cuenta con eso. ¿Qué hora es? No traigo mi reloj, recuerdas, vieja costumbre cuando estaba en exámenes. Al parecer ha vuelto (jejejeje). Irwin mira su reloj y le manifiesta: son las dos de la mañana, hermano, creo el tiempo se ha ido volando. Vamos a traer a Ruth para que nos ayude a organizar lo que te dijo el primer Ministro, para mañana. Gustavo, llamo a uno de los mesoneros, para que ubicara a Ruth y la acompañara hasta la mesa. El mesonero salió, a buscarla. La ubico y le manifestó que el joven Gustavo deseaba hablar con ella. La señora Ruth, una mujer ya de unos 50 años aproximadamente, pidió disculpa al grupo con el que hablaba, y se retiró con el mesonero al lugar donde estaba, su nuevo jefe. Gustavo, apenas la vio llegar se levantó de la silla, al igual que su amigo, le agradeció su presencia y todo lo que había hecho, ella muy acongojada por la muerte de su padre, le dijo que estaba ahí, incondicional como lo había sido siempre con su padre, durante estos 27 años que tenía trabajando para él. Gustavo, nuevamente agradecido, le explica lo que había solicitado el Primer Ministro de la isla, que deseaba al día siguiente rendir honores en Capilla Ardiente a su papa en el palacio de Gobierno, debido a lo importante que su padre había sido para todos e incluso para los pueblos de las islas vecinas. Ruth responde: Gustavo ya el secretario de Gobierno me llamo, me comunico lo que deseaba el Primer Ministro y nos pusimos de acuerdo para rendir honores, a quien honor merece, así que por favor, jovencito, usted no se preocupe, ya tiene suficiente con lo que ha vivido hoy, para que se tenga que ocupar de esto. De eso me encargo yo, lo que si necesito es que por favor a las ocho de la mañana cuando venga la comitiva presidencial por el, usted este aquí listo, para incorporarse a los actos de rigor. Para mí, deberías irte a descansar, mañana será un largo día de mucho protocolo y no debes faltar a ninguno. Te puedes ir, yo me quedo y en la mañana a las siete me relavara Martha, ella está más al tanto de los actos, pues fue la jefe de protocolo del gobierno anterior antes de venir a trabajar con nosotros. Ella te guiara en todo. Irwin, incorporándose a la charla, apoya la decisión de Ruth y le sugiere a su amigo descansar aunque sea unas dos horas. - Gustavo: acepto la propuesta y gracias a los dos por estar siempre apoyándome. Voy a despedirme, y me voy para la casa. - Irwin le pregunta: ¿te llevo para tu casa? Gustavo responde: No, tranquilo amigo traje mi auto, me voy en él, porque la camioneta, está en el estacionamiento de la empresa. Irwin, comenta: en una hora aproximadamente me iré, con mis padres,  cuenta conmigo para acompañarte mañana a los actos, a las siete y treinta de la mañana estoy contigo aquí. Nuevamente se despiden, Gustavo se va despidiendo de uno por uno de quienes estaban en la capilla  y agradeciendo personalmente, estén ahí acompañando a su padre. Al llegar a la casa, Flor, estaba aún despierta, le pregunto si quería algo de comer, a lo que él le respondió que no, que deseaba dormir, por lo que despidiéndose de ella subió a su habitación, se cambió de ropa, y se acostó a dormir. Al día siguiente le esperaba un largo día. Gustavo, al acostarse, se recordó lo que su mama siempre hacia  cuando lo acostaba a dormir, le daba un beso en la frente, lo bendecía, haciendo la cruz y rezaba con él un Padre nuestro. Así lo hizo rezo nuevamente antes de dormir. Suena una alarma, Gustavo despierta, se levanta activo, enérgico para enfrentar un día más, ahora sin su padre. Entra en el baño y cumple su rutina normal de aseo, lo cual incluye un baño, con agua bien fría, para despertar cada célula de su cuerpo. Se viste muy elegantemente y baja al comedor, donde Flor, ya tiene preparado su desayuno, solo a la espera de él, para servirle. Suena el timbre de la puerta, Martha, la otra muchacha del servicio, abre y era su tía Gladys con sus dos hijos y sus tres nietos, quienes venían desde Italia, para el funeral de su hermano. El ver a su tía y sus primos, fue un aliciente para Gustavo, los saludo y abrazo, lloraron juntos. Dio orden a las muchachas del servicio que atendieran a su familia como si fuera el mismo. Que los llevaran a las habitaciones de huéspedes, que había en la parte alta de la casa, para que descansara y se pudieran cambiar. Mirando el reloj ubicado en la entrada de la casa, se percata que tiene escasos treinta minutos para llegar a la Capilla, por lo tanto, pide disculpa a su tía y le dice: - Me imagino quieres te explique todo, pero en este momento voy a desayunar, si quieren por favor acompáñenme, porque debo estar a más tardar en veinte minutos en la Capilla. A mi padre le van a rendir honores presidenciales en el Palacio de Gobierno, lo van a trasladar hasta allá, y debo acompañarlo, por eso estoy ya sobre el tiempo justo. Vengan conmigo desayunan, descansan y luego me acompañan. - Su tía Gladys, respondió: ya desayunamos en el Aeropuerto, así que si me das cinco minutos, me cambio y me voy contigo. - Su prima, Sheyling , le responde:- yo si me quedo, para arreglar a los niños y poderme integrar a ustedes, solo que me debes dar información donde debo ir. - Su primo Juan Carlos, le dice: me voy contigo y mama para acompañarte, solo necesito subir y cambiarme de ropa. Para Gustavo, esto fue una satisfacción, después de estar solo con Irwin todo el tiempo para arriba y para abajo, ya tenía personas de quien ocuparse y quienes además lo acompañarían. Así que les respondió: - Por favor, siéntanse en su casa y si acepto que me acompañen, ¡rápido pues, a cambiarse!, que ya nos queda menos tiempo. Sheyling , te dejo al chofer, dile que prepare la camioneta de papa, que vas a salir con los niños, yo antes de irme le digo donde será hoy el funeral. Su prima lo vuelve a abrazar, y le dice al oído, aquí estoy contigo, como cuando éramos niños. Gustavo emocionado la abraza y le da las gracias. Ya listos todos, salen con Gustavo hacia la Capilla. Al llegar, el observa nuevamente al periodista de ayer amigo de Lorena. Pero se queda callado, para no perturba a su tía. Había muchas personas, es como si la isla se hubiera desbordado. Le costó conseguir donde estacionar, hasta que un jovencito haciéndole señas le muestra un espacio cercano a la entrada. Estaciona y ayuda a bajar a su tía. Al entrar observa que están por llevarse a su papa, ahí estaba Martha como le había dicho Ruth esperándolo: - Ingeniero, mi sentido pésame, no sabe cómo siento la muerte de su papa, igual a usted. Bueno ya estamos listos para partir. Necesito irme en su coche para irle explicando la agenda del día de hoy. - Gustavo, agradece sus condolencias y le presenta a su tía Gladys, la hermana mayor de su papa y su primo Juan Carlos, hijo de esta. - Martha responde: es un placer, pero me van a disculpar, pues necesito informar al encargado del protocolo, la presencia de su tía y su primo. - Gustavo responde: también se unirán a nuestro grupo, la otra hija de mi tía y sus tres hijos, quienes se están preparando para venir, ya que ellos vienen llegando de Italia. Martha solicita los nombres de todos y los vínculos con Don Gustavo. Intercambian información y sale de inmediato a participar todo esto al jefe de protocolos de la casa presidencial. Gustavo, la espera, mientras atiende a algunas personas quienes se le han acercado para brindar su apoyo y solidarizarse con él, en este momento. Arranca el cortejo fúnebre y el coche de Gustavo lo ubican de segundo justo detrás de la carroza que traslada a su padre. Al llegar al Palacio de Gobierno los trasladan a un área donde tienen preparado una capilla ardiente y donde precisamente están instalando el féretro de su papa. En las afueras, de la institución, había muchas personas rodeando el área, algunos llorando, otros simplemente observando el acto. Gustavo, su tía, su primo y su amigo Irwin, ocupaban los primeros asientos de la sala, al lado de lo que será la ubicación de las autoridades de la Isla. Gladys acompañada de su hijo Juan Carlos, se acercaron al féretro y ahí, hizo una plegaria por su hermano, para que su alma descansara en paz y se pudiese unir de forma definitiva con su adorada esposa, Rocio del Carmen, su más grande amor y la madre de Gustavo, su hijo amado y de quien se sentía tan orgulloso. Una vez que se retiró Gladys, dieron inicio al acto y la rendición de honores. Gustavo estaba realmente asombrado de cuanto se respetaba, admiraba y quería a su padre. Fue un acto único, plegado de mucha humildad, sencillez pero con mucho sentimiento y admiración hacia su amado padre. Nunca pensó en su muerte, y menos en un funeral de tal magnitud. Por lo que le decía Irwin, lo estaban trasmitiendo en cadena nacional en la Isla y en aquellos países que se habían pegado al funeral. Aun cuando Gustavo ha tenido que dar muchas entrevistas a medios impresos, radio y televisión, por su desenvolvimiento gerencial en Europa y en algunos países de América, por sus premios y triunfos alcanzado a tan corta edad, solo  31 años, jamás imagino estar en una situación como esta; siendo el foco de atención de todas las miradas, junto a su tía y primo. Siendo aproximadamente las diez de la mañana, llego su prima Sheyling , acompañada de sus tres hijos, todos elegantemente vestidos haciendo gala del acto que presenciarían y quienes se unieron al grupo donde estaba Gustavo. El homenaje conto con la presencia de diversas personalidades de los distintos poderes públicos de la región, quienes rindieron homenaje y tributo al fallecido resaltando sus obras, tanto dentro como fuera de la Isla. Ya para finalizar, el acto protocolar después de las palabras de agradecimiento, admiración y respeto del encargado de Relaciones Interinstitucionales de la Cadena de Restaurantes Lilimor en el extranjero, le correspondió dar sus breves palabras de agradecimiento, al joven y único heredero de la referida Cadena, Gustavo Rafael, quien se había estado preparando para ello, con un escrito que le hizo llegar Ruth, para que lo leyera. Al subir al pódium, Gustavo, más nervioso que nunca,  pero recordando todo lo aprendido en sus cursos de PNL, en control de sus emociones, así como de su excelente oratoria, buscando ser muy puntual y preciso, hizo una disertación de agradecimiento muy acertada, hacia todos los que habían hecho posible ese homenaje a su padre. Reconociendo como todos, lo orgulloso que se sentía de ser hijo de un hombre tan extraordinario, se despidió de todos reiterando su agradecimiento y apoyo en estas horas de tan dolorosa separación del ser que más amaba. De esta manera, se daba por concluido el acto, siendo las cuatro y treinta minutos de la tarde. El cuerpo estuvo en capilla ardiente hasta la seis de la tarde de ese mismo día, hora en la cual sería nuevamente trasladado a la Capilla Velatoria. Al día siguiente, será llevado a la Catedral donde se oficiara una misa de cuerpo presente, para posteriormente, partir a lo que sería su ultimo paseo, hacia su última morada, el cementerio principal de la Isla, donde reposan los restos de la mama de Gustavo, ya que otras de sus peticiones era precisamente, ser enterrado junto a su amada. Una vez, concluido los honores, el féretro fue llevado por la misma comitiva que lo llevo hacia el palacio de Gobierno, ahora hacia la Capilla Velatoria. Gustavo quiso quedarse nuevamente en la capilla, pero el personal de Lilimor, se habían organizado de tal manera, que esa noche serian otros allegados y empleados de Don Gustavo, quienes lo acompañarían. Para que de esa forma, su hijo pudiese ir con su familia a descansar, había sido un día muy fuerte y agotador. Al llegar a la casa, cada quien subió a la habitación, descansaron y luego bajaron todos a comer. Como Sheyling  se había retirado temprano de la Capilla Ardiente por los niños, había tomado las riendas de la casa, provisionalmente, por lo que Gustavo no tuvo necesidad de ocuparse de nada, ya todo estaba resuelto. Así que al bajar, se pusieron al tanto de todo, mientras comían. Hicieron comentarios sobre lo bello del acto, comentaron las palabras pronunciadas por uno y las mencionadas por otro. Haciendo la velada tan amena, que por unos minutos, Gustavo se olvidó lo que estaba viviendo. Aun le faltaba algo por contar a su tía, pero como estaba seguro ella se disgustaría, prefirió dejarlo para el otro día, y en un momento de tertulia agradable como esta, le diría que se había casado, con quien y porque. Además aún faltaba por vivir, otras horas más fuerte, la del entierro de su padre. Retirándose cada quien a su habitación, se dedicaron a descansar. Gustavo encendiendo la televisión pudo ver el resumen que en las noticias presentaban sobre los honores rendido a su padre. Por espacio de unos 10 minutos vio la televisión, luego la apago y cuando ya se retiraba a dormir, suena el teléfono en su habitación, dedujo seria Irwin, ya que casi nadie tenía este número telefónico, al responder, escucho a su amigo: - Hola, bro, ¿cómo te sientes? - El respondió: a pesar de todo me siento tranquilo, ha sido un apoyo extraordinario tener aquí a tía Gladys y a mis primos. No te imaginas, cuánto. - Irwin contesta: me alegro, porque sé que estas acompañado y vas a estar más fortalecido sobre todo con tu tía. La observe tranquila. - Gustavo comenta: si, también la vi tranquila, ella siempre ha sido un roble, muy fuerte, por eso papa siempre le comentaba a ella cualquier problema y aunque no lo creas, ella lo asesoraba en muchas decisiones. Tía Gladys  ha sido una mujer muy visionaria, de criterios amplios, ajustada al momento y a la situación que se vive. Por lo que he apreciado de Sheyling  además de la belleza de tía, heredo su temple. Irwin afirma: si, es una mujer muy hermosa tu prima, no la reconocí cuando llego sino hasta que me dijiste era ella. Bueno, hermano, nos vemos mañana temprano, ¿a qué hora es la misa? Gustavo, replica: a las ocho porque el entierro será justo a las nueve. Irwin, le confirma: ok amigo, nos vemos mañana ahí, que descanses. Gustavo, lo despide: gracias hermano por estar pendiente de mí, e igual para ti, que descanses. Al colgar, vuelve a repicar el teléfono y Gustavo pensando era nuevamente Irwin, le dice: dime bro… y Lorena, que le dice, no sé qué es “bro” para ti, pero aquí te habla Lorena. Sorpresa para él, que quien había hecho uso de este número era Lorena, para tener sueños tranquilo, prefirió llevar la fiesta en paz, por eso le pregunto, para que le llamaba. Ella respondió: - Quiero estar presente mañana en la misa y entierro de Don Gustavo. Aunque no lo creas, su muerte también me ha afectado, él era una persona muy querida para mí y tengo una necesidad grande de despedirlo. - Gustavo, acepto diciéndole: puedes asistir, la misa será celebrada a las ocho de la mañana y a las nueve sale el cortejo fúnebre al cementerio principal, será enterrado ahí justo al lado de mi mama. Lo que si te agradezco, es que nos traigas por favor comitiva. Si no necesitas más nada, me despido, pues, estoy muy cansado y quiero dormir. - Contestando Lorena: gracias, así será. Ya más tranquilo, Gustavo apaga la luz de su habitación y se acuesta, intentando conciliar el sueño. La imagen de su padre y de Lorena no se aparta de su mente; la cual sigue divagando sin permitirle dormir. A la media hora, se levanta de la cama, se coloca su bata de baño y baja, entra a la cocina toma un vaso con agua y luego sale al jardín, se sienta a orilla de la piscina, a contemplar las estrellas, y así pasa un rato, vuelve a entrar, se encuentra a Sheyling  en la cocina, y se sientan los dos a conversar, así estuvieron aproximadamente, media hora, hasta que vuelve a sentir los síntomas evidente del sueño, el bostezo, se despide de su prima y ahora si sube confiado, que por fin dormirá tranquilo. Con los rayos del sol que entraban por un lado de la ventana, porque estaba corrida la cortina, se despertó. Hizo sus movimientos de rutina, que llevaba varios días sin hacer, se levanta, entra al baño, se mete a la ducha y se da nuevamente un baño de agua fría, porque sabe esto le trae beneficios fisiológicos: mejora la circulación y el sistema inmunológico, estimula el estado anímico e incrementa los niveles de energía. Sale del baño y se viste muy sobriamente para acompañar a su padre, a su última morada. - Al bajar de su habitación, encuentra a su tía Gladys preparando la mesa para el desayuno junto con las jóvenes del servicio, no dice nada, para que su tía no se ofenda y la deja actuar libremente. Se acerca a ella, le da un beso y le pide la bendición. - Su tía, responde: Dios te bendiga y tu ángel de la guarda te acompañe hoy más que nunca. Se sienta y comienzan todos a desayunar. Al terminar, deciden todos irse en la camioneta de su papa, era una camioneta del año, familiar y donde perfectamente cabían los cuatro adultos y los tres niños de Sheyling . Al salir, el personal del servicio de la casa, queda muy triste, ellos se habían puesto de acuerdo para despedirlos y mostrarles el cariño inmenso que sentían  por su patrón. Agradeciendo el gesto Gustavo, se despide y sale hacia la Capilla. Al llegar, observa la multitud que había para despedir a Don Gustavo, justo en ese momento llegaba también Lorena, quien se acercó a saludarlo, y el hizo las presentaciones de rigor, sin decir, a su tía que se trataba de su esposa. Entraron a la capilla, Gustavo se acercó al féretro junto a su tía, sus primos y sobrinos (así veía el a los hijos de Sheyling ) para despedirse de su papa. El mismo cierra la tapa del féretro y los encargados de la funeraria sacan el féretro hasta la carroza para partir con destino a la Catedral. Una vez ahí, el Obispo y el Párroco amigo de su padre hacen la celebración de la misa. Gustavo siente la necesidad de comulgar junto a su tía y lo hacen. Terminada la misa, salen hacia el panteón familiar, en el cementerio. Gustavo encabezando el cortejo fúnebre, llego al cementerio, donde incluso tenia aproximadamente cinco meses no iba, porque había estado muy ocupado viajando atendiendo asuntos en Europa. Se bajó, ayudo a bajar a su tía y a tener bajo control a sus sobrinos, quienes por la inocencia de su edad, disfrutaban el paseo, como decían ellos. Irwin se acerca, lo abraza y le da muestras de su incondicional apoyo. A punto de flaquear, se recupera rápidamente cuando ve venir a Lorena hasta donde están ellos. Ella había acudido con su mama. Esta saluda a Gustavo y le dice: - Mis condolencias yerno, ya que no pude saludarte en la misa, y tampoco te pude  acompañar en el acto de ayer, porque nadie me avisó, te las hago llegar hoy. Lorena, con la misma tomo del brazo a su mama, y la arrastro hacia el coche, para evitar siguiera hablando. - Gladys, que había escuchado todo, lo miro fijamente a los ojos y le pregunto: ¿Cómo que yerno? ¿A caso tienes alguna relación o compromiso con su hija? ¿Por qué no me has dicho nada? - Gustavo solo alcanzo a decirle, tengo muchas cosas que contarte, pero después que salgamos del acto de hoy, lo hare. Tía, discúlpame, pero me necesitan… y así se alejó de su tía, para que no siguiera insistiendo con sus preguntas. - Mientras, Lorena iba hacia su auto con la madre, quien quería continuar presenciando el acto, el cual fue considerado privado, de ahí, que los cuerpos policiales de la Isla custodiaban la entrada del cementerio para que no se filtraran al mismo, personas ajenas a la familia o al grupo de amistades más allegados. En el cementerio, estuvieron aproximadamente una hora, mientras se llevó a cabo el cierre y total tape de la bóveda donde quedaría enterrado el cuerpo de uno de los hombres que más hizo por las personas en esa Ciudad: Don Gustavo Morales. Al llegar a la casa, Gladys venía con un fuerte dolor de cabeza, razón por la cual, subió a su habitación para descansar y tomar algo para el dolor. Gustavo junto con Sheyling  y Juan Carlos, decidieron hacer una parrilla en la terraza, para meter a los niños a la piscina y distraerlos un poco. Gustavo siempre se había llevado muy bien con sus primos, al igual que con su tía, por eso cualquier cosa  podía esperar, pero ellos no, así que ese día lo dedicarían a compartir totalmente con ellos y demostrarles lo importante que eran en su vida. Siendo ya las dos de la tarde, la tía Gladys, baja de su habitación, sintiéndose mejor, se une al grupo y comienza a charlar con su sobrino. Como quiera que Sheyling  y Juan Carlos estaban en la piscina con los tres niños, Gustavo aprovecho para contarle todo a su tía. - Esta hizo un comentario sobre Lorena, que su sobrino tomo muy en serio y venía a corroborar precisamente lo que el percibió desde que la conoció: “no me parece una mujer sincera, tiene como mala vibra, no es la mujer de Dios tiene destinada para ti”. Eso fue todo lo que dijo y de ahí no volvió a tocar más el tema. Gustavo esperaba insistiera o quisiera saber más, pero no, no fue así y él se lo agradeció. Su tía estuvo con él, en el novenario que como familia de religión católica, debía cumplirse, las misas se hicieron durante nueve días, la ultima la presidio el Obispo, quien en el sermón de la misma, volvió a enaltecer las obras y frutos que Gustavo Morales padre había dejado y eran su legado. Al concluir estos funerales, su tía y sus hijos volvieron a Italia, quedando ahora Gustavo solo en esa inmensa mansión.  
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