Capítulo 5. El día siguiente…y la lectura del testamento.

4614 Words
Una vez concluido los funerales de Don Gustavo Morales, su hijo, se prepara para asumir el cargo de su papa como Presidente del Consorcio de Restaurantes y comidas rápidas, Lilimor. Este nuevo día, se levanta más temprano, una hora antes, para organizar el día, preparar su agenda y planificar las actividades más inmediatas a realizar. Lo primero que se le viene a la mente es incorporar a su abogado Ricardo Herrera como asesor legal y sacar a Lorena de la Empresa. Que él  se encargue  de todo lo relacionado con la herencia  y los trámites necesarios para asumir la representación definitiva de su padre. En la mansión había un salón que él había acondicionado como gimnasio al retornar de Europa, bajo hasta ahí y comenzó de nuevo a entrenar, para tomar su rutina diaria de ejercicios que lo ayudaban a mantenerse sano y fornido. Al concluir esta actividad, subió de nuevo a su habitación para ducharse, vestirse e iniciar su día en la empresa de su padre, como Presidente. Pensó, siempre será así, la empresa de mi padre. Retomando sus pensamientos sobre la acciones a tomar, busco su agenda, cambiaría su horario de trabajo por ahora, por lo tanto a las siete de la mañana saldría para la empresa. Bajo al comedor, sonde ya lo esperaba Flor, con su desayuno favorito, lo cual agradeció con una linda sonrisa. - Buenos días Flor. - Buenos días Señor. A lo que Gustavo comento: - ¿Cómo así? Ya deje de ser el joven Gustavo, o sea hasta ayer, era el jovencito, el niño de la casa, y ahora ¿soy el viejo? - Toda emocionada por el cambio de actitud Flor le responde, joven Gustavo, que alegría volverlo a tener aquí en la casa (mientras ella hablaba, Gustavo gesticulaba como reacción ante las palabras pronunciada por su querida empleada) ya lo extrañaba, esa hermosa sonrisa que siempre lo ha caracterizado y sobre todo esa forma tan juguetona que tiene para tratarnos a todos. ¡No sabe, cuanto me alegra verlo así! - Gustavo responde: y después los científicos están horas disertando sobre el tiempo de estudio que deben emplear para comunicar a la sociedad de los nuevos avances descubierto sobre la actitud y tú lo acabas de hacer en fracción de segundo (aplausos). Felicitaciones Flor. Sabes, quiero que siempre estés aquí, que seas tú quien me atiendas y me ayudes en todo lo relacionado con el manejo de la casa. Hoy en la noche necesito hablar con todos ustedes, diles por favor a los demás que aproximadamente en doce horas (mirando su reloj), son las siete, estaré aquí para que conversemos sobre unas decisiones que debo tomar, que ninguno se preocupe, no tiene nada que ver, con prescindir de los servicios de algunos, todos se quedan aquí conmigo. ¿Ok? La joven empleada responde: - Con gusto joven, yo les aviso. Y gracias por sus palabras, yo también quiero quedarme a servirle. Gracias y le brindo a su nuevo jefe una linda sonrisa. Con esa sonrisa de Flor, en mente, Gustavo salió de la casa, listo y dispuesto a iniciar un nuevo día. Cuando ya va camino a la empresa, se recuerda que no llamo a Irwin, y también necesita organizar con el su agenda para la atención de sus propios negocios. Apenas llega a la empresa, observa con satisfacción como la misma camina sobre rueda, tal cual como si su papa estuviera ahí, todos en sus puestos de trabajo desde temprano, ¡magnifico! Pensó y siguió subiendo en el ascensor hacia su oficina. La sede de la empresa era propia del consorcio, un Edificio de tres plantas, amplio, cómodo, lujoso, todo decorado y amoblado con muy buen gusto. Al salir del ascensor, se asombra de conseguir ahí tan temprano a Ruth, ahora su secretaria, quien le brinda una amplia y hermosa sonrisa deseándole un buen día. El muy caballero, abre la puerta y le permite primero el paso a ella. Gustavo, respondiendo a su saludo, le contesta: un muy buen día para ti también Ruth. Quiero antes de que comencemos nuestros trabajos, agradecerte todo lo que hiciste por mí, durante todo el funeral, fuiste totalmente un apuntador, una agenda. Muy valiosa toda tu ayuda. Te felicito. Antes de que comencemos, quieres degustar conmigo un rico café, así comenzaremos nuestro día La secretaria toda emocionada, le agradece sus palabras y le recuerda, que esas son sus obligaciones, el, la mira sonreído y se levanta a darle un fuerte abrazo, él está consciente que muchas de las cosas que hizo no estaban en sus obligaciones ni en su horario de trabajo. Ruth, a pesar de ser una mujer de aproximadamente cincuenta años, se ruborizo, por este gesto y también lo abrazo fuertemente. Dejándolo asombrado, comenzó a llorar y a expresar el gran cariño que sentía por su padre y la falta que le hacía, desde que llego a trabajar a la empresa hace veinticinco años, siempre trabajo como su secretaria. - Gustavo le afirmo: me consta, desde que tengo uso de razón, tú has sido la secretaria de mi padre, él siempre se apoyaba en ti, confiaba mucho en ti, recuerdo en mi casa decía, todos tranquilos, que ya llamo a mi súper secretaria, ella resuelve cualquier cosa… y así era… aquí se interrumpe la conversación ya que los dos comenzaron a reír espontánea y sinceramente por lo expresado por Gustavo. Esto fue como una magia, para que Ruth cesara de llorar. Saliendo a buscar las dos tazas de café, para tomarla junto a su jefe, como solía hacer con Don Gustavo. Una vez concluida esta amena charla, decidieron poner manos a las obras, para de esta manera, comenzar con la elaboración de la planificación inicial, por una semana, para cubrir la gran mayoría de las cosas pendientes. - Gustavo le pregunta a Ruth: ¿sabes elaborar una matriz del tiempo? - Ruth le responde: No, pero si me explicas te lo hago, soy rápida para aprender. Lo cual le pareció genial a Gustavo y comenzó a explicar a Ruth, como  elaborarla. Sinceramente, Ruth no conocía esta herramienta y estaba muy dispuesta para aprender. Gustavo comenzó con la explicación y una vez concluida esta, Ruth se retiró para hacer su trabajo. A las dos horas aproximadamente, Ruth, ya había terminado, no obstante, necesitaba él le aclarara algunas cosas, razón por la cual, entra a su Despacho, y le comunica que necesita aclarar algunos puntos, el, aun ocupado, atendiendo algunas llamadas, le pide esperar unos minutos más. Estos minutos se prolongaron por una hora, y es cuando ella se recuerda que él tiene una cita importante con los proveedores de los Restaurantes de la Isla en una hora. Al comunicar esto a Gustavo, él le dice: - Cancela la cita porque no voy a asistir a una reunión sin estar preparado. No me  gusta que me sorprendan. Así no. Obedeciendo la orden, Ruth se comunica y cancela la reunión, ofreciendo que en el transcurso del día, les daría fecha y hora de la misma. Lo cual aceptaron sin discusión alguna. - Gustavo acostumbrado a trabajar sin control del tiempo, estuvo trabajando con Ruth hasta bien entrada la tarde, sin darle tiempo a comer. De repente cuando mira su reloj se da cuenta que son las cuatro de la tarde y Ruth no se ha quejado a pesar de haberle quitado su tiempo de comida. Se excusa y le dice que se tome el resto de la tarde. Ella le agradece y hace dos llamadas de trabajo antes de salir. - Gustavo al quedar solo, recuerda que tiene que programar una cita con Lorena, conforme a la llamada que le hizo su abogado, para el día siguiente a las diez de la mañana, relacionada con el testamento y además, para  resolver su situación con ella. La llama y coordina verse con ella al día siguiente, ahí en su Despacho. Lo cual Lorena acepto. - Al colgar, llama a su amigo y le pide verse esa misma noche. Irwin, le responde que sí, y además, le ofrece verse en su misma casa, porque a las seis tiene una cita cerca de donde él vive. A Gustavo le pareció genial la propuesta porque había quedado de reunirse a las siete con el personal de la casa. Acordado esto, vuelve a concentrarse en devolver algunas llamadas y así ir cubriendo algunos asuntos pendientes. Al terminar con la última llamada del día, se despide de todos los que aún están en la empresa, y sale en su camioneta rumbo a su casa. De repente, se recuerda que entre las llamadas que atendió estaba la de su abogado, quien le comento, ya tenía el testamento de su padre en las manos, que al día siguiente, aproximadamente a las diez de la mañana pasaría por su oficina, para finiquitar esto y que debía notificar a Lorena. Gustavo presume que Lorena debe estar en la lectura del testamento, de seguro por la condición impuesta por su padre, mirando al Cielo, pide que por favor, su padre no le tenga en el testamento nuevas sorpresas. Y al mirar nuevamente el camino, por descuido choca por la parte trasera un vehículo, Volkswagen Tipo 1 del año 1954, conducido por una linda jovencita, parecía una adolescente. El, al bajarse de su camioneta, contempla con mayor profundidad a la conductora del otro vehículo, una hermosa jovencita, de bellísimos ojos color verde, vestida con una falda con mucho volumen pero muy pegado en la zona de la cintura, que la hacía derrochar mucha feminidad, sin verse vulgar y donde destacaba un cinturón que pronunciaba su elegante y diminuta cintura, con unas altas botas blancas muy de moda en este año 1964, que mostraban por encima de ellas un par de lindas piernas muy blancas. - De inmediato Gustavo ofreció reparar el daño causado al Volkswagen o carro del pueblo como se le conocía ahí en la Isla. La chica, muy enojada, solo atinó a decir: - ¿Por qué no te concentras, en la carretera cuando manejas? Voy a una cita y por tu culpa voy a llegar tarde. - Déjame ubicar a mi hermano para que te arregles con él, porque voy retrasada y además este es su coche. - Gustavo todo emocionado con ella, le pregunta ¿Cómo te llamas? La jovencita responde: - Anthonela… - Anthonela ¿Qué? Pregunta Gustavo. Esperando una respuesta de ella. Pero, la jovencita camino hasta la esquina donde se ubicaba un teléfono público. Hizo una llamada y no volvió a acercarse a Gustavo, sino que se veía algo impaciente, mirando su reloj de pulsera, así transcurrieron unos minutos; Gustavo, cansado del día agotador que había pasado en la oficina, camina hacia la joven, cuando observa, una camioneta de un modelo parecida a la suya, que se detiene al lado de donde esta parada ella, y bajan de esta dos hombres, uno mayor y otro más joven. - El señor mayor se acerca a Gustavo, al acercarse, reconoce a Gustavo y le dice: Caramba ingeniero, lamento mucho la muerte de su papa, yo lo conocí hace muchos años, era un gran hombre, muy justo. Soy Rafael Mogollón, el papa de Anthonela la joven con la que choco. - Gustavo aceptando la mano que le extendió el señor Rafael, le agradece las condolencias y le aclara: le dije a su hija que cubriría los gastos del daño ocasionado al vehículo, pero ella solo me dijo que esperara a su hermano. Y en eso estoy, pero estoy algo apurado, porque tengo una cita urgente a las siete de la noche y ya estoy casi sobre la hora. - El señor Rafael, responde, deme un número donde lo pueda llamar mañana, para ponernos de acuerdo y llevar el auto a donde usted diga para que lo reparen, en todo caso, los daños no parecen ser muy graves. - Anthonela, subiéndose en la camioneta de su papa, con su hermano, le dice: padre me voy porque estoy retrasada en mi cita, nos vemos en la casa. Su hermano, arranca la camioneta y se van ignorando totalmente a Gustavo, dejando a su padre en compañía de este. A Gustavo, obviamente, le impresiono mucho la joven, pero disimulo muy bien ante su padre. Le dio el número de la oficina, para que lo llamara al día siguiente, sin especificar la hora. Dando por terminado el asunto, se retiró a su casa. Durante el trayecto pensó, debí preguntar si la joven tenía o no permiso para conducir; poseía una cara angelical, casi que virginal, y se sonrió solo, al tener este tipo de pensamiento. Le parecía absurdo tener este tipo de pensamientos. Pero se le quedo grabado la mirada de la joven… definitivamente muy angelical, creo que demasiado para mi gusto, se dijo. En todo caso, pudo resolver e irse sin más contratiempo. Al llegar a su residencia, observa que lo estaban esperando parte del personal, detiene la camioneta y le entrega las llaves al chofer de su papa para que la guarde en el garaje. El chofer mira con detenimiento la parte delantera y ve que tiene partido un faro y el parachoques un poco hundido, por lo que le pregunta bajito, - Señor ¿qué le ha pasado a la camioneta?, Gustavo contesta: - Choque con la parte trasera de un escarabajo de los viejos, es modelo 54, me distraje unos segundos con mis propios pensamientos, no me di cuenta del vehículo que tenía delante y le llegue por la parte de atrás. Mañana temprano lleva la camioneta al taller, dile que la revisen, me pasen el presupuesto mañana mismo y que comiencen de una vez a trabajar en ella. - Ok… señor… saldré temprano, Dios mediante, a realizar esto. - Gracias José, replico Gustavo. Entra por fin a la mansión, le pide algo de beber a Flor, su bebida preferida: un whisky a la roca. Pensó, al pedirlo, lo necesito, desde hace rato. Flor extrañada, porque no es normal, ver al joven Gustavo consumir licor, él se cuida mucho, es un hombre muy atlético, casi que deportista, sus comidas son muy balanceadas y nutritivas, le sirve de inmediato y el, lo bebe de un solo sorbo. Después, sube a su habitación, al entrar se quita el saco, la corbata, se desabotona la camisa, dejando ver su pecho todo velludo como el de su padre y se tira sobre su cama, quedándose dormido de inmediato. - Paso una hora y llego su amigo Irwin; Flor le explica que el joven llego pero al parecer fue un día muy agotador, porque subió a la habitación y no ha bajado para comer. Ella había subido dos veces a la habitación, como dejo la puerta abierta, entro y lo consiguió profundamente dormido, apago las luces, cerró la puerta de la habitación y no ha querido subir más, para no molestarlo. - Irwin le dice: no te preocupes Flor, subo y si sigue dormido lo dejamos así, para que descanse, me imagino que hoy su día debió ser fuerte porque fueron dos semanas sin ir a la oficina.   - Irwin sube a la habitación y observa a su amigo plácidamente dormido, sale sin hacer ruidos, y le platica a Flor: no lo molesten, así llame quien llame, o venga quien venga, no dejen que lo despierten, el necesita este descanso, ya mañana amanecerá y veremos. Así, se despide de todos, deseándoles buenas noches. Gustavo durmió toda la noche, tranquilo y relajado. Su reloj despertador sonó a las cinco de la mañana en punto, con lo cual se despertó, sintiendo mucha hambre. Se sienta en la cama, busca su reloj y tiene la misma hora que su despertador, son las cinco de la mañana. Se levanta en automático, va al baño a su rutina de aseo personal. Después, baja al gimnasio, pero sentía mucha hambre, se dirige a la cocina, busca algo de comer y observa que hay una jarra con jugo de su fruta favorita, la guanábana. Toma un vaso con jugo, busca en la alacena unas galletas integrales, las rellenas con mermeladas y se las come ahí mismo en la cocina.   Una vez satisfecha el hambre, va al gimnasio y hace pesas, hoy no tiene mucho ánimo, pero él se obliga, para no perder el hábito que ya tenía. Luego de veinte minutos, termina la sesión y sube a su habitación para ducharse con su habitual baño de agua fría, para energizarse. Se viste muy elegante, hoy se enfrenta nuevamente a Lorena, y el estar muy bien vestido, le da confianza y seguridad y le aporta un poco de arrogancia, para enfrentar a esta vanidosa mujer. - Nuevamente, baja y Flor lo está esperando para darle de comer, su desayuno altamente nutritivo con proteínas, frutas, jugo natural y su taza de café. Al verlo, Gustavo, le menciona que se despertó a las cinco de la mañana, que tenía mucha hambre y una necesidad increíble de consumir comida azucarada, por lo que se comió unas galletas integrales con mermelada y se bebió dos vasos de jugos. - Flor sonrió y le pregunto: ¿Por qué no me llamo joven Gustavo? A esa hora yo estoy despierta, normalmente leyendo o haciendo mis oraciones diarias. - El refuto: era muy temprano, para molestarte. Además, estaba asombrado haber dormido tanto, recuerdo entre al cuerpo, me quite  el saco y la corbata y me acosté para reposar un rato antes de ducharme y al parecer me dormí totalmente. Es más, anoche tenía una cita con ustedes aquí y otra con mi amigo Irwin. ¿El vino anoche? - Flor contesto: si, pero al igual que nosotros, no quiso llamarlo, para que usted descansara. - Gustavo, comento: ese whisky que me diste Flor fue un anestésico total, me durmió (risas). No obstante, por favor, sírveme un vaso de jugo, que voy a hacer una llamada antes de irme. - Flor le sirvió el jugo, el joven con el vaso en la mano, camina hacia el Despacho, ahí lo bebe y llama a su amigo Irwin, le ofrece disculpa por haberlo embarcado la noche anterior y le pregunta si se pueden ver hoy. A lo que su amigo le responde que sí y quedan de verse esa noche a la siete pm. Gustavo cuelga el teléfono, se va nuevamente al comedor, entrega a Flor el vaso y se despide hasta la tarde. Al salir al garaje busca la camioneta y recuerda lo del choque con Anthonela, y que le había pedido a José, la llevara al taller. Así que se va a llevar su Cadillace descapotable, busca sus llaves y sale hacia su oficina. Al llegar, igual que ayer observa al personal temprano en la oficina, sube y le pide a Ruth lo acompañe al despacho, porque necesitan organizarse, para que no se repita lo del día anterior. - Gustavo, comienza: Ruth, vamos a cumplir la agenda que hicimos ayer, pero observando los descansos legales, tanto tu cuerpo como el mío lo necesita, por lo tanto, no vamos a violar el horario de trabajo, salvo, que se trate de un evento especial que lo amerite. - Flor: tranquilo joven, estoy totalmente de acuerdo. - Gustavo, le solicita a Ruth, por favor,  dime Gustavo, creo que así llamabas a mi papa cuando estaban a solas. - Ella sonríe y le responde, de acuerdo Gustavo. - Volviendo la vista a la cafetera, Gustavo le consulta: ¿no vas a compartir hoy tu café conmigo? - Ella, nuevamente sonriendo, le replica: Claro que sí, compartiremos nuestro café todos los días. Le sirvió una taza a Gustavo y otra para ella. - Gustavo, le cuenta a Ruth, el problema que tuvo con Anthonela Mogollón la noche anterior, y además que su papa seria quien llame, Rafael Mogollón, para que por favor ella, se encargara de solucionar ese problemita y saldar la deuda con ellos. - Ruth tomo notas de esto y le pregunta, ¿lo envío al taller donde Don Gustavo enviaba a reparar los autos de la empresa o al mecánico particular? - Gustavo contesto, al mecánico particular. - Listo, respondió Ruth. Ella además le recordó que a las diez de la mañana tenía la reunión con el abogado y con la joven Lorena. - Él le contesto, ¿Cómo olvidarlo? Y sonrió. Gustavo durante dos horas se dedicó de lleno a su trabajo, porque en la tarde a las dos tendría reunión con todos los gerentes encargados de los Restaurantes en la isla Liliput y en las islas aledañas, al siguiente día, seria con los gerentes de las sucursales de Europa y el jueves con los de Suramérica. Faltando cinco minutos para las diez, Ruth, toca la puerta, le avisa que había llegado el Abogado Ricardo Herrera y la Abogada Lorena Buendía. Gustavo de inmediato, responde: diles, que por favor me den cinco minutos y comenzamos. Ruth informo a los dos visitantes que esperaran unos  minutos, que ya serian atendidos, mientras, Gustavo termina lo que está haciendo.  A las diez y cinco minutos, Gustavo, abre la puerta y les pide por favor pasen a su oficina. Entra, Lorena y Ricardo; obviamente, a Lorena  no le gustó mucho esta reunión de tres personas, ya que ella presumía, sería una reunión a solas entre ellos dos. - Gustavo da inicio a la reunión, explicando el motivo de la misma, aclarando que se llevara a cabo la lectura del testamento de su papa, por lo que insta a Ricardo para que comience de una vez. Así mismo, pregunta, si desean tomar algo, a lo que los otros dos respondieron, que no. El abogado, cumpliendo las formalidades establecidas en el país para la lectura del testamento, lee, el acta de registro, que esta anexa en la parte externa del mismo y procedió a romper los sellos que lo cerraban. Al abrir el sobre, extrae un documento y otro sobre, que contiene este. Comienza entonces leyendo la carta o misiva  que aparece como especie de anexo: - Yo, Gustavo Enrique Morales Marín, en uso de mis plenas facultades mentales y en vista de haber ocurrido la desaparición física de mi amigo incondicional Raúl Buendía Trejo, declaro que en aras de que su hija Lorena Rayjaly Buendía Suarez, reciba la cuota que por derecho le corresponde sobre la cantidad de dinero que corresponde a su padre,  sin que esto afecte la legitima, de mis legítimos herederos, sea invitada a la lectura del mismo. Confío que para la lectura de este documento, mi hijo Gustavo Rafael, haya llevado a cabo la primera fase del compromiso que adquirí con mi amigo del alma Raúl. Firmado ilegible. El abogado cumpliendo nuevamente las formalidades legales de la Isla para  la lectura de un testamento, revisa los sellos y los muestra a los dos invitados, los rompe y extrae del mismo un documento extenso, iniciando su lectura. En el inicio del documento, Don Gustavo Morales reconoce como único y universal heredero de todos sus bienes personales, los cuales detalla en el escrito, a su hijo Gustavo Rafael Morales Morales, abarcando estos bienes una serie de inmuebles y todos sus accesorios en distintos países del mundo, dejando como nuevo título de propiedad de los mismo, las presentes escrituras porque esta    es su única voluntad. Luego, la segunda parte del testamento, contiene todas las acciones y cuotas que también son de su propiedad y las cuales están distribuidas en diferentes empresas distintas al Consorcio de Restaurantes y comidas rápidas,  Lilimor; estas también quedan en propiedad exclusiva para su único y exclusivo hijo, Gustavo Rafael, en las cantidades y proporciones antes señaladas, en las respectivas empresas. La tercera parte del testamento, abarca el cien por ciento de las acciones de la empresa Lilimor, las cuales serán distribuidas de la siguiente manera: un quince por ciento serán propiedad exclusiva de mi única hermana Gladys Margarita Morales Marín y el otro, ochenta y cinco por ciento, para mi único y universal heredero Gustavo Rafael, solo que, el recibir esta parte de la herencia está sujeto a una condición, la cual será explicada más adelante. Aquí el abogado hace una pausa y le solicita a Gustavo que por favor, le haga llegar un vaso con agua. Gustavo, de inmediato, levantando el teléfono le pide el vaso con agua a su secretaria, una taza de café para él y para Lorena un jugo natural de naranja. Mientras esperan, lo solicitado, cada uno se mueve de su lugar, para descansar de su posición inicial. Entra Flor con otra joven del personal y suministran a todos, lo requerido, además de unas deliciosas galletas, que también fueron agradecidas. Salen las dos y nuevamente quedan en la Oficina, los tres solos. El abogado continúa con la lectura. Inicia esta, haciendo referencia a la cuarta parte del testamento, donde aclara cual es el veinte por ciento que recibirá Lorena, aclarando, que por cuanto esta empresa ha sido el patrimonio familiar por aproximadamente cincuenta años y ha pasado de generación en generación, sus acciones solo pueden pertenecer en exclusiva a miembros de la familia Morales, indistintamente de otros apellidos que les acompañe, sin excepción, por lo tanto, para cumplir el compromiso contraído con su amigo Raúl Buendía, inicialmente identificado, no le deja acciones a su hija, sino que al día de la lectura de mi testamento, del cual debe dar fe y constancia notariada, el abogado encargado de esta lectura, el Contador del Consorcio, Jorge Luis Polo Rodríguez o quien lo sustituya, realizara un inventario de  todos los bienes y activos de la empresa, tanto dentro como fuera de la Isla, y conforme a este resultado, del cien por ciento que arroje, un veinte por ciento de esta cantidad será entregada en plena propiedad a la hija de mi amigo Raúl Buendía, es decir, a Lorena Rayjaly Buendía Suarez, será una única liquidación por dicho 20%. Además agrega, sugiero al Contador antes nombrado, corroborar con los distintos contadores que tenemos en las sucursales en el extranjero, la información exacta sobre bienes y activos de la empresa, para no lesionar los derechos de la joven y tampoco afectar la legitima de mi amado hijo. Finalmente, sobre las condiciones, para que mi hijo pueda asumir la administración total y completa de su herencia: la primera, es que debe contraer matrimonio con Lorena Rayjaly Buendía Suarez y la segunda es que mientras, dure el proceso de liquidación y entrega de esta cantidad, ella debe convivir, en una de las habitaciones de huéspedes que hay en la mansión, porque a pesar de ser tu esposa por un papel, lleva nuestro apellido y no lo debemos exponer, a cualquier chisme, debemos siempre cuidar nuestra conducta y fama, recuerda que somos el foco de atención de casi todos en la isla. Deduzco que ya lo comprobaste a raíz de mi muerte, hay muchos que se a acercan a saludarte, porque así de sencilla, sin complicaciones, son las personas de nuestra amada Isla y a quienes debemos respetar, dando ejemplos. Esta convivencia, si las circunstancias no cambian, la puedes manejar hasta un periodo de cinco o seis meses juntos y luego se divorcian, solo cuando anuncien su divorcio, ella abandonara la casa, antes no. Creo esta demás recordarte, tú eres ante todo, un caballero y no debes dar lugar a chismes que comprometan la reputación de tu esposa. Por ultimo hijo, te lo repito, como te lo dije muchas veces, con mi corazón hinchado de emoción y orgullo, al reconocer lo bueno y excelente hijo que has sido, tú me honraste en vida, sé que lo seguirás haciendo a mi muerte, estoy muy orgulloso de ti, en todos los sentidos, eres mi mejor legado, te amo infinitamente. Y así, el abogado culmino la lectura del testamento.
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