Anthonela, al colgar, se dirigió a su habitación, un espacio propio que siempre tuvo desde niña, donde solo el decorado fue cambiando y adaptándose a sus distintas etapas de niña, adolescente y mujer. En esta habitación, solo compartida con su amiga Rosalin, ha vivido momentos inmensamente felices, sus padres y hermanos se dedicaron a brindarle confianza, amor, unión e integridad. ‘y a consentirla por ser la niña y reina de la familia.
No obstante, ser la niña consentida de la casa, es muy respetuosa, centrada, colaboradora, luchadora, quien desde inicio de su adolescencia, mantenía la posición que sería independiente y nunca nadie la mantendría. Es educada, con libertad para decidir plenamente sobre cada aspecto de su vida; sus padres, siempre confiaron en ella, decían que era niña con mucho criterio y sentido común, con muy buena estima hacia ella misma y los demás, sin prejuicios, ni traumas.
A medida que pasaron los años sus padres y hermanos se sintieron muy orgullosos de ella, fue la primera en el Colegio, Liceo y en la Universidad donde se graduó de Abogado, título que obtuvo con mención c*m laude, con grandes honores. Ella quería hacer una Maestría en Derecho Internacional, el cual rige las relaciones vinculantes entre las naciones, porque según su punto de vista, es una práctica interesante y bien remunerada que muchos abogados están buscando, pero que de cursar es en el extranjero, fundamentalmente México o España, porque en la Isla, las instituciones públicas, los postgrados que dictan son más para el campo de la medicina. Por lo tanto, debe trabajar muy fuerte, para poder cumplir este sueño.
Acomodando su cama y almohadas para acostarse a dormir y soñar con su príncipe, no azul sino de carne y hueso llamado Gustavo, su mamá, toca la puerta.
- Ella, con muchas ganas de soñar y recordar, fundamentalmente lo vivido en sus últimas veinticuatro horas, le dice, adelante. Su mama, entra y le pregunta…
- ¿no vas a comer?
- Ella, respondió… no madre, no tengo hambre. Asombrada su mama le dice… ¿te pasa algo? Te he notado rara desde que llegaste del paseo. ¿Te paso algo en especial, que quieras contar a tu mami?
- Anthonela era muy transparente para su mama, así que lo dijo…
- Si, pero prefiero guardármelo por ahora y más adelante te comento… ¿te parece?
- Su mami sospechando lo que le pasaba a su hija… no le insistió y simplemente le dijo… no te dejes deslumbrar por lo exterior, nosotras como hijas amadas y bendecidas por Dios, debemos buscar y descubrir lo que está dentro, lo interior, eso es, lo más importante… Anthonela descubriendo que su madre se había dado cuenta lo que ella estaba sintiendo y por quien… la abrazo fuertemente…
- Antho le dijo… gracias por conocerme y entenderme…y no te preocupes en eso ando.
- Su madre la beso y la bendijo. Antes de salir de la habitación, le aconsejo… no permitas que nadie se meta en esta decisión, es solo tuya, por favor trata de evitar que tu hermano mayor se entere, hasta que no haya algo más seguro y formal…
- Antho, se levantó corriendo de su cama, abrazó fuertemente a su mami y le dijo al oído… Te amo infinitamente…
- Su madre, le agarro las manos y le confeso…eso me paso cuando conocí a tu padre…el primer día…ya sentía y me lo gritaba el corazón…es tu amor para siempre… y fíjate ya vamos a cumplir nuestra bodas de plata…
- Antho… feliz por lo que le acaba de decir su madre, le aseguro… no te defraudare mami, por muy enamorada que me sienta ya de Gustavo…
Su madre, la abrazó y salió de su habitación.
Antho, inmensamente feliz por lo que estaba viviendo, se acostó y de inmediato se durmió. Fueron muchas emociones, para un solo día.
Mientras, en la mansión, Gustavo también se acostó, a reflexionar esto que estaba sintiendo por esa niña, a veces se sentía desconcertado, él, nunca se imaginó vivir algo así tan rápidamente.
Por su parte, Jesús, estaba colgado en el teléfono de su casa hablando con Rosalin. Ella aún perturbada por los acontecimientos del día anterior y de esta mañana, se resistía a admitir la atracción que el chico ejercía en ella. Era muy joven, aunque solo dos años de diferencia, entre ellos, por eso iba a dejar que todo fluyera libremente, sin comprometerse aún.
Jesús, se despidió un poco decepcionado, pensando que de repente fue el viaje, el paseo, el ambiente tan cálido y romántico lo que la llevó a comportarse de una manera distinta, a la que estaba asumiendo hoy. Colgó el teléfono y se retiró a su habitación a dormir. Al otro día, comenzaba una ardua labor con Gustavo y no quería decepcionarlo.
En su habitación, Ana María, la madre de Anthonela y Jesús, hace sus oraciones de rutina antes de irse a dormir, mientras, su esposo termina de ver las noticias del día. Ella un poquito preocupada por la posible relación futura de su hija, le ofrece a Dios sacrificios de alabanza, para que la proteja y no permita que su hija sufra.
En ese momento, llega su marido, comentando algunas noticias que escucho sobre fenómenos que pasarían en la Isla, en las próximas horas. Ella, prefiere no comentar nada de lo conversado con Anthonela, porque está segura su marido no se ha dado cuenta de nada, por lo tanto, va a guardar silencio por ahora, esperando la situación fluya normalmente; conociendo como conoce a su hija, sabe no va a mantener secretos con su familia. Solo pide al Señor, que esa corazonada que siente sea disipada, pronto por el mismo Gustavo.
Al día siguiente, todos se preparan para sus labores diarias.
Gustavo, cómo es su costumbre, se despertó a las cinco de la mañana, se levanta, se dirige al baño, se asea y baja para retomar su rutina diaria de ejercicios; hoy aspira llegar a la hora integra de ejercicio, lo cual consiguió. Al concluir sube nuevamente a su habitación, va directamente al baño, toma su acostumbrado baño de agua fría y sale al vestier, para vestirse… hoy debe ir más elegante, debido a que tiene una reunión muy importante con los Directores de las sucursales de Suramérica de Lilimor.
Baja la escalera y se encuentra a Lorena, quien lo estaba esperando…
- Buenos días…
- Buenos días Lorena… ¿Qué haces a esta hora levantada?
- Ella… esperando para hablar contigo… si no me dejas trabajar en el Consorcio, al menos ubícame en alguna otra empresa donde despliegue mi profesión, porque me aburro mucho metida aquí en la mansión…
- El… lo siento, pero lo menos que quiero es que te involucres más en vida, tú lo has dicho, tienes una profesión, ejerce, asimismo eres modelo, ubica contrato, pero no cuentes te voy a incorporar en mis negocios.
- Ella, totalmente perpleja, ante sus palabras, solo atinó a decir… ya te lo había dicho, si quieres guerra, guerra tendrás y se levantó furiosa del asiento que ocupaba.
El sin creer en sus amenazas, siguió hasta el área el comedor y le pidió a Flor le sirviera en la terraza. La joven mucama, asintió y salió de inmediato a la cocina para llevar todo a la terraza. Cuando la joven terminó de servir, él le pidió que se sentara de frente a él, ella un poco asustada y poniéndose nerviosa lo hizo.
- Gustavo le dijo… Flor desde este momento eres el ama de llave de la mansión, así que contrataras a otra persona para que ayude con los quehaceres de la mansión porque tú te encargas desde hoy de supervisar, revisar y controlar que cada quien realice su trabajo. ¿Estás de acuerdo?
- Flor, casi que de forma autómata, le contestó… sí señor, como usted diga… el sonriendo, le comento…
- No te imaginas como me fascina escuchar esas palabras… así que por favor… llama a Ruth, su número está en el Despacho, pídele ayuda para buscar la nueva persona, a menos que tengas a alguien en mente y tú la quieras recomendar, otra cosa, si ves necesario contratar aun a otra persona más, reconozco que la mansión es muy grande y no debe ser fácil su mantenimiento, te doy luz verde para hacerlo e igual, te apoyas en Ruth.
- Ahora si me retiro, por favor, ejerce tu autoridad y control en la mansión, solo yo estoy por encima de ti, en cuanto a órdenes o decisiones, no quiero que consultes a nadie más, solo a Ruth o en todo caso a mí. Está muy pendiente de la inquilina que tenemos, desde hoy comienza a moverse, para sacarla lo más pronto de la casa. Chao y que tengas un feliz día, no me esperes para almorzar, no vengo hasta bien entrada la tarde.
Flor, solo pudo asentir con su cabeza, ya que dé la impresión que le dio la noticia se quedó muda. Acompañó al joven hasta el garaje y de ahí volvió nuevamente a la casa, para hacer todo como se lo había exigido su patrón.
Gustavo, llegó muy feliz, saludando a todo su personal como lo hacía siempre, desde el portero hasta Ruth, su mano derecha. Al encontrar a Jesús, revisando unos papeles en el área de la secretaria, le gustó mucho, otro punto a su favor, la puntualidad. Lo saludo, con un apretón de mano y le pidió lo acompañara junto a Ruth a su oficina.
- Al entrar, le comentó a Ruth… tengo algo que confesarte, acabo de nombrar a Flor, la muchacha del servicio en mi casa como amas de llave. Como observe su reacción de angustia, miedo, por la responsabilidad que le di, pienso que no sabe exactamente qué debe hacer. Así que abusando de ti, que eres mi asistente, mi mano derecha, secretaria, compañera, etcétera, etcétera, le pedí llamarte ante cualquier duda y además para que le ayudes a buscar alguna persona que asuma su cargo o en todo caso que ayude en las labores, porque o me sirve Flor o Martha, no quiero desconocidos en las áreas intimas de la mansión.
- Ella conociéndola ya debe haber conseguido tu número y estar marcándolo para que le expliques, por favor, cuáles serán sus funciones. Sabes, hoy me siento feliz, así que por todo lo que haces por mí, por todo lo que me apoyas, siempre con esa sonrisa a flor de labios te ganaste un bono de productividad que te lo entregare a fin de mes… ya llamo a recursos humanos para que lo agreguen a tus asignaciones mensuales. Feliz día. Ve atender el teléfono porque estoy seguro Flor está preguntando por ti y después vuelves, para revisar nuestra agenda… me debes mi taza de café…
Flor se levantó sonreída y agradeciendo la recompensa por su valiosa labor, sale de la oficina. Gustavo entonces, le hace señas a Jesús para que cierre la puerta, el joven lo hace y le dice…
- Tengo una reunión muy importante hoy con los Directivos de nuestras sucursales en Sudamérica, para no trasladarlos hasta aquí en la empresa, reserve uno de los salones del Hotel Royal aquí en la Isla, pero todos debemos ir muy elegantes, así que vamos a salir los dos, a la tienda que está en el Centro Comercial Larcomar y compramos algo para que te cambies.
- El joven, sumamente apenado, le dice… dame unos minutos para ir a la casa a cambiarme y vuelvo rápido.
- Gustavo, empeñado en ayudarlo, le contesta… no déjalo así, esto lo tomaremos como gastos de representación, no te los estoy regalando ni prestando, ni se te descontará por nómina.
Jesús, aun mas emocionado, recibió de manos de Ruth una grabadora y dos casete, además de una cámara fotográfica. Ella le explicó muy rápidamente el funcionamiento y cómo debía hacer para economizar tiempo en el casete.
El chico ensayo dos veces el uso y funcionamiento de la grabadora y salió alegre acompañado de Gustavo. Durante el trayecto hacia el Centro Comercial, Gustavo le solicito discreción en cuanto a esta compra, nadie debía enterarse de ello.
Al llegar al centro comercial se dirigen a una tienda exclusiva y ahí su jefe ubica a un joven que conoce, le saluda y le pide vestir a su empleado, con ropas adecuadas a su edad, pero formales para una reunión con exclusivamente Directivos, indicando…
- Solo tengo entre diez y quince minutos, para ajustes, por favor, participa al sastre, para que me haga este favor. El joven sale con Jesús y comienza a buscar combinaciones para que se pruebe y las muestre a su jefe. Jesús de forma apresurada se mide la ropa y como cuando niño ante su padre, se presentaba ante Gustavo para que le confirmara o no la elección hecha. Gustavo, viviendo otra nueva experiencia con el jovencito, le hace señas que están perfectas e idóneas, las combinaciones, pero le sugiere dos trajes completos, de fluses, porque los va a necesitar. Gustavo, se dirige al vendedor y le indica…
- Factura todo, pero necesito que le ajustes ruedo al pantalón que debe llevarse puesto ya. Diciendo esto, se voltea a mirar a Jesús y le dice vamos a llevar dos pares de zapatos que te combinen con esta ropa. El jovencito asintiendo con la cabeza, estuvo de acuerdo y pasaron al área de calzados. Aquí Gustavo fue quien le hizo las sugerencias...
- Jesús, una vez culminada la compra, le agradece a su amigo, su enorme gesto… Gustavo gracias, infinitas gracias, de pana, como amigo y como empleado, no sé cómo agradecer tanta ayuda de tu parte.
- Gustavo, le dijo… con tu rendimiento y dando siempre lo mejor de ti, en el trabajo, me sentiré recompensado.
- Jesús, con sus dedos pulgares levantados, le hizo una señal de satisfacción y de compromiso.
Salieron del centro comercial con cinco minutos de retraso, pero valió la pena, su asistente parecía otro Director más.
Al llegar al Hotel, Gustavo bajo del coche, dejando que Jesús ubicara un lugar donde estacionar, para que no se le hiciera más tarde; Jesús dio una vuelta en el estacionamiento y ubicó un puesto. Bajo del coche, saco los equipos que le había asignado Ruth para la grabación de la reunión (grabadora, casete y cámara fotográfica). Se encaminó a la puerta principal del Hotel y al entrar pregunto dónde estaba ubicado el salón Real, uno de los botones lo condujo al lugar.
- Al llegar a la puerta, que estaba abierta, saludó diciendo… Buenos días… Todos los que se encontraban ahí contestaron lo mismo. El entro, pidiendo permiso y mirando hacia los lados, buscando a su jefe, pero no lo vio. De frente a la puerta había una mesa redonda muy grande con varios asientos a su alrededor, en la parte de atrás, observo un desayuno buffet, el cual estaba rodeado por aproximadamente veinte personas, todos muy bien vestidos, solo trajes de etiquetas (pensó Jesús). Y al final consiguió una muestra que estaba en el lugar que era, donde estaba en desayuno, había un letrero en la pared que decía: “Restaurante y comidas rápidas, Lilimor”.
Jesús se encamina hacia la mesa pequeña y ubica en esta sus equipos, para dirigirse posteriormente a la puerta y esperar ahí a su jefe. Justo en ese momento Gustavo llega, le da una palmadita en el hombro y lo anima a caminar con él. El, le entrega las llaves del coche y camina hacia la mesa, para poner en funcionamiento sus equipos, cuando Gustavo le dice que no, aun no, vamos primero a compartir con nuestros Directores el desayuno. Jesús entonces camina con el hacia el buffet y elige algunas comidas las cuales sirve en un plato y se las pasa a su jefe, junto con su respectiva bebida, este agradeciendo totalmente el gesto, lo recibe y comienza a desayunar (otra vez, porque esa mañana antes de salir desayuno en su casa).
Jesús, se acerca nuevamente a la mesa de la comida y escoge lo mismo que le dio a Gustavo con su respectivo jugo. Se queda separado del grupo y luego cuando ya todos terminaron, se dirige hacia la mesa pequeña donde había puesto la cámara y la grabadora con su casete.
Gustavo antes de iniciar la reunión presenta a Jesús, diciendo que era su casi colega, Ingeniero Industrial, y además su asistente personal. Así hecha la presentación, todos le dieron la bienvenida y le manifestaron que esperaban contar con el de ahí en adelante.
- Jesús, ya tranquilo y relajado, les contesto, que estaba a sus órdenes. Así dada por terminada la presentación. Cada Director o Gerente comenzó su presentación, Jesús iba anotando sus nombres y esperando el momento oportuno para encender la grabadora, según le había explicado Ruth.
El joven sacó fotos a la mesa de trabajo, enfocando principalmente a Gustavo, luego, cuando finalizó la jornada saco fotos a todo el grupo, colocando a Gustavo en el centro de la misma, aunque era el más alto. Razón por la cual, solicito buscar en el hotel un área con escalera donde pudiera ubicar al grupo, unos más arriba y otros abajo y así fue, todos colaboraron con él, nadie se imaginó en esa reunión que era su primer evento como asistente del heredero de Restaurante y comida rápida Lilimor.
Fue una jornada larga, le dieron corrido hasta las 3 pm. Gustavo se despidió de todo el grupo, les indico que ya todo había sido pagado en el Hotel, que tenían una noche adicional, que incluye un buffet en la cena. En la mañana el transporte del aeropuerto pasaría por ellos, para trasladarlos hasta allá. Que tengan un feliz viaje. Y salió con Jesús directo para su casa, fue lo mejor porque así nadie se daría cuenta de las compras. Ya camino al estacionamiento, Gustavo le interroga…
- ¿Cómo te sentiste? ¿Qué observaste? Me he fijado que eres bueno para eso…
- Jesús, riéndose le dice… al principio estaba como dice el refrán “como cucaracha en baile de gallina”… Gustavo, suelta una sonora carcajada…que hizo a los dos, ahogarse de la risa… una vez recuperados, de este ataque de risa…
- Jesús continuó…pero después me sentí cómodo, confiado, no era nada del otro mundo más difícil es Geometría… y la pase con muy buenas notas (risas).
- Gustavo, lo felicita y le dice… para mí, fue un trabajo excelente, lo hiciste muy bien, nadie se sintió grabado u observado, fue un trabajo silencioso, discreto, colaboraste mucho porque hasta ser office boy hiciste (risas). Me siento muy orgullo, espero no que sigas así, si no que cada día te superes más. Ah, se me olvidaba decirte, lo que me pasaste esta mañana, para el desayuno, estaba muy bueno, nuevamente debo felicitarte por tu gusto, y sobre todo, que no me haces perder mi dieta, comí muy sano.
- Jesús, contento por sus palabras, le agradece nuevamente…gracias a ti por tu apoyo y confianza, además, que fue muy acertada la elección de ropa que me hiciste, porque aunque parezca mentira, no me hubiese sentido tan seguro con el grupo, si no hubiese traído esta ropa… Gustavo aprovechando el tema de conversación, le sugirió…
- De aquí en adelante, vas a vestir muy formal de lunes a jueves y el viernes será deportivo, de esta manera, vamos a representar un auténtico equipo.
- Jesús le aceptó la sugerencia y le respondió, como mande jefe, riéndose con él. Gustavo muy satisfecho del resultado de la reunión llevó al joven a su casa, con las ganas inmensa de ver a Anthonela de nuevo…
- Así que antes de llegar a casa de Jesús, le dijo te invito a almorzar… deja todo esto en tu casa y vamos a Lilimor para que lo conozcas… Si por casualidad esta tu hermana, dile que me encantaría nos acompañará.
Así que al llegar a la casa de Jesús, este se bajó y trato de llevarse todo en sus manos y brazos pero no pudo, razón por la cual Gustavo le dijo…
- Deja los equipos, yo te ayudo a bajarlos. El para aprovechar cualquier oportunidad de ver a Anthonela, se baja y va detrás de Jesús, quien le dice…
- Sígueme por favor… Gustavo encantado lo siguió. Entraron a la casa, era una casa quinta muy bonita, acogedora, elegante, para el sector donde estaba ubicada y decorada muy sencilla, pero sintiéndose el calor de hogar. Jesús le pide lo siga por las escaleras y al llegar al saloncito de estar, Anthonela estaba acostada en la alfombra haciendo ejercicios vestida con una ropa deportiva casual, pantalón corto, ceñido al cuerpo de algodón y su parte superior más cubierta, con los hombros protegidos, lo cual le daba un aire más juvenil, junto con su cabello recogido con una cinta amarrada en medio de la cabeza. Gustavo impactado por su belleza tan natural… solo dijo…
- No era mi intención sacarte de tu rutina de ejercicios, pero tu hermano necesitaba ayuda… Ella, sonriendo y para nada preocupada porque la viera así al natural, le respondió…
- No te estoy reclamando, ni llamando la atención, solo que me desconcentras con tus pasos, mi rutina de ejercicios…
- El, aprovechando que estaba ahí, le dijo… te doy 10 minutos para que nos acompañes a almorzar a Lilimor.
- Ella, lo mira, de reojo como pensando la propuesta y le contesto… ok, en 10 minutos bajo.
- El feliz y sin poderlo disimular, entra a la habitación de Jesús para dejar ahí, la grabadora, la cámara y los casete, pero sin quitar la vista de Antho. Jesús, que lo está observando, le pasa la mano por el frente de su cara y le dice “despierta”. Y los dos ríen. Era lo que más le gustaba de andar con Jesús, que perdía la cuenta de las veces que reía tan alegremente. Tenía mucho tiempo que no vivía una experiencia así.
Bajaron los dos conversando y Jesús lo invitó para la cocina, a tomarse un vaso de jugo, mientras esperaban a Antho. Su mamá que estaba ahí, se sorprendió enormemente de ver a Gustavo en su casa. El muy caballero, se acercó a ella y la saludo con mucho respeto, besándola en la mejilla.
- Ella, con una sonrisa igual a la de Anthonela, le pregunta de qué sabor quiere el jugo… el muy respetuoso le contesta…
- No se preocupe, si tiene ya hecho alguno, me puede servir de ese.
- Ella, sumamente nerviosa, por saber quién representa, le contesta, tengo de guanábana, que como es el jugo favorito de Antho, se lo hice para que lo beba al terminar su rutina de ejercicios.
- El emocionado, le dice… ese precisamente es mi jugo favorito.
- Jesús, quien se encontraba de pie en la cocina, de brazos cruzados, le reprocha a su madre… o sea, llego mi jefe, te acaparo y a mí no me prestas atención, yo también quiero del jugo de Antho.
- Su madre, acostumbrada a este tipo de bromas, de parte de sus hijos, le reprocha en broma… que dirá tu jefe, te estas portando como un niño malcriado.
- Gustavo riéndose, sintiéndose cómodo, totalmente relajado, como si perteneciera a esta familia, le contesto…tranquilo y mirando su reloj, le dijo… ya estamos fuera de horario de trabajo y no soy tu jefe… todos rieron. En ese momento, Anthonela que baja y comenta…
- Que extraordinario, todos se beberían mi jugo, no me parece justo madre, la madre sintiéndose apenada, con Gustavo, poniéndose un dedo en la boca le hace señas a su hija para que no diga eso. Pero Gustavo, la ve y le confiesa, tranquila, señora Ana María, yo le pago el jugo, para que no se queje, porque la invite a comer junto con Jesús a Lilimor. ¿Usted me haría el favor de acompañarme también? la puedo esperar…
- Ella contesta… gracias, joven Gustavo, vayan ustedes, disfruten la tarde, yo debo esperar a mi marido, que desde esta mañana no lo veo. El sonreído por ese ejemplo de amor para sus hijos, le agradeció el jugo y se despidió de ella nuevamente besándola en la mejilla.