Cuando Gustavo iba hacia su recamara, sintió ruido en una de las habitaciones, pensando que sería Lorena, opto por no prestar atención a esto, pues, realmente estaba muy cansado y necesitaba ducharse. Abriendo la puerta de su habitación consigue a Lorena sentada en su sillón que está justo al lado de la ventana desde donde se aprecia la playa privada que rodea a la mansión.
- Gustavo, respira profundo, la mira y exhala el aire muy suavemente (es una técnica que utiliza desde muy joven para controlar su carácter y sobre todo lo que diría en un momento como este) ¿Qué haces aquí? o ¿no te han dicho que esta es mi habitación? Y que no me gusta que absolutamente nadie entre a ella cuando yo no estoy, salvo el personal de servicio de la casa. Ellos son los únicos que están autorizados a entrar a esta recamara.
- Ella tranquilamente, como si no estuviera haciendo algo indebido, responde: solo quería ver dónde y cómo duerme mi marido.
- El, dirigiéndose hacia donde ella estaba le contesta: estoy muy cansado hoy ha sido un día muy agotador y deseo descansar, por favor retírate de mi habitación. Una última advertencia Lorena, no busques conocerme enojado, porque te pesara, te aseguro que te arrepentirás de haber venido a esta casa.
- Ella inmutable, le expresa, tú tampoco me conoces, no sabes de lo que soy capaz, también te sugiero, me des mi lugar como tu esposa, mientras estemos casados y olvídate de hacer tu vida de don juan como lo hacías antes de la muerte de tu padre.
- El ya a punto de estallar por su atrevimiento, la toma del brazo y de un empujón la saca de la recamara, no sin antes advertirle: si quieres guerra, guerra vas a tener.
- Ella responde: me fascinan las guerras, no te imaginas cuánto. Volteándose y con una postura de arrogancia, camino hacia la habitación que le había sido asignada. Entro, cerró la puerta y dejo a Gustavo totalmente perplejo con su actitud.
El cansado como estaba opto por ignorar la situación. Entro al baño, se ducho, luego entro en su vestier, se puso su pijama, salió y busco en uno de los muebles de su habitación una botella de whisky que guardaba ahí, para que en momentos como este, un buen trago lo ayudara a relajarse y dormir. Busco en su nevera ejecutiva, hielo, un vaso y preparo su bebida favorita: whisky a la roca. Lo saboreo, se deleitó con él, apago la luz y se acostó a dormir.
Esa noche, Gustavo, no podía dormir, tuvo pesadillas donde veía a Lorena, riéndose de él, pero también veía a la jovencita que conducía el Volkswagen que choco unas noches atrás. Se despertó sudando, preocupado y con el pensamiento en Anthonela Mogollón, desde que vio a esta jovencita, no ha dejado de pensar en ella, no obstante, todas sus preocupaciones. Se levantó, salió de la habitación y fue hacia la terraza, para meterse un rato en la piscina y ver si así se calmaba y podía seguir durmiendo. Anteriormente, tenía esa costumbre, nadar un rato y luego subir a dormir. Al llegar a la piscina, la encuentra invadida por Lorena quien al parecer tampoco había podido conciliar el sueño.
Ella le grita: ven, seguro estas como yo; con ganas de mucho y ganas de nada; acompáñame y después nos iremos a dormir tranquilos cada uno a su habitación. El acepto la invitación, porque realmente necesitaba nadar, para que su cuerpo se relajara, reducir la sensación de estrés y mejorar cualquier síntoma de depresión, aunque él, era una persona que dominaba y controlaba muy bien sus emociones, la cercanía de Lorena, lo sacaba de sus casillas.
Al principio, titubeo en acercarse del lado de la piscina donde ella se encontraba, porque era realmente una tentación, estar cerca de una mujer tan hermosa con un cuerpo tan perfectamente delineado y cuidado. No obstante, se sumergió en la piscina, saliendo exactamente en el extremo donde ella se encontraba. La reto para ver quien llegaba primero al otro extremo de la piscina, ella acepto y arrancaron en competencia.
El gano la competencia. Estuvieron un rato jugando como dos niños, como dos buenos amigos, rieron juntos y decidieron salir juntos de la piscina. Al despedirse cada quien hacia su habitación, ella se le acerco y lo beso en la mejilla, el asombrado, camino un paso hacia atrás, por instinto, y no dijo absolutamente nada.
Así, cada uno se fue en silencio hacia su dormitorio, el, pensativo y especulando, que esto, no tenga consecuencias después que lo hagan lamentarse. Antes de acostarse, él, había tomado la decisión de buscar un abogado que inicie los trámites del divorcio lo más pronto posible y que el Contador saliera mañana mismo al extranjero para obtener toda la información requerida con sus fundamentos legales, para proceder a la liquidación de la parte de Lorena y salir de esto de una vez.
Al entrar a la habitación, miro la hora, una de la mañana, apago la luz, se acostó y se quedó profundamente dormido. Suena la alarma y Gustavo no la escucha, estaba programada, para repetir la alarma cada diez minutos, vuelve a sonar y nada. Siendo las siete en punto de la mañana, Gustavo despierta, se estira, bosteza y mira el reloj, se supone que debió despertarse a las seis, se estira nuevamente, va al baño, se cepilla y baja inmediatamente al gimnasio, entrena media hora, sube, se mete a la regadera, se baña, sale del mismo y comienza a vestirse, hoy definitivamente, no sentía muchas ganas de vestirse muy formal, así que se vistió un poco más deportivo, se sentía relajado.
Bajo nuevamente al comedor, Flor lo estaba esperando, igual Lorena, para desayunar, se sentó sin hacer comentarios, solo expreso los buenos días para todos. Comió tranquilo, siempre Flor lo acompañaba mientras él comía, pero hoy se había retirado, sin decir nada más. A Gustavo le pareció extraño, pero no le pregunto. Al concluir su rico desayuno, se levantó, se despidió de Lorena y salió hacia su garaje. Al ver al chofer, le pregunta:
- José, ¿qué ha pasado con la camioneta de papa? El chofer, responde:
- Joven, me la entregan hoy, el encargado del taller, me dijo que le pasaría la factura a través de la señora Ruth. Gustavo complacido por el trabajo hecho por el chofer, le da las gracias y le solicita estar pendiente para irla a buscar al taller.
Una vez concluida su conversación con José, el joven Gustavo, se monta en su auto y sale directo hacia la oficina. Al llegar, Ruth le recibe con una agradable sonrisa, le desea buenos días, y con su agenda en mano, entra al Despacho con él. Una vez, en la oficina, Gustavo, le comenta que se quedó dormido, que ni siquiera escucho la alarma de su reloj despertador.
Ruth, sonreída, le asegura que no hay problemas, él incluso puede llegar más tarde, porque ya casi todo el trabajo, agenda y proyectos están organizados. A lo que él responde:
- No me lo diga dos veces, porque lo voy a creer y tú vas a estar cargada de más responsabilidades. Ella recibió gustosa ese comentario, porque a pesar de ser una mujer sin prejuicios, tuvo el temor en algún momento de que una vez, Don Gustavo dejara de existir físicamente, seguro su hijo contrataría una mujer joven para ser su secretaria y asistente. Así que para Ruth, estas palabras le sonaron a música y de la buena, la que a ella le fascinaba.
- Ruth, empezó a dar un resumen de las cosas realizadas en el día de ayer, de las cuales, él no estaba al tanto, entre ellas, que hoy le entregaban el vehículo al señor Rafael Mogollón ya reparado y le dijo el monto exacto de la factura, la cual ya había sido pasada al Director de Administración. También, le comento que hoy a las diez sale el Contador Jorge Polo con destino a España, para visitar los países de Europa donde la empresa tiene sucursales, para realizar las gestiones encomendadas por él.
Que ya le había hecho todas las reservaciones, había comprado los boletos, y le había entregado parte de los viáticos de este viaje. Porque el resto le será depositado por las distintas sucursales. Dependiendo del país donde este en ese momento. Para luego ir, a los países de Chile, Perú, Ecuador, Colombia, Venezuela y México, que será este el último país que visite, por lo que estará retornando a la Isla, aproximadamente en un mes y medio, si no tiene contratiempo alguno.
- Agregó también, que ya se había presentado todos los recaudos al departamento de recurso humano para el contrato del abogado Ricardo Herrera como el apoderado de la empresa.
- Finalmente, los proveedores que estuvieron ayer en la reunión, enviaron un comunicado, dándote la bienvenida a la Presidencia, agradeciendo los logros de la reunión de ayer y deseándote infinitos éxitos en tu nuevo cargo, los tienes aquí sobre el escritorio.
- La Fundación de Niños de Liliput, le espera hoy a las tres de la tarde, porque le quieren rendir un homenaje post morten a su papa. Recuerde, ellos eran los consentidos de Don Gustavo, me imagino querrán saber, ¿cuáles serán las nuevas directrices?
- Gustavo le respondió con una pregunta: ¿me acompañaras?
- Ella, contesto: yo siempre acompañaba a tu papa en estos eventos.
- Gustavo comento: lo sé, por eso necesito saber si puedo contar contigo. Más que pregunta era una afirmación.
- Ruth: simplemente dijo, si, con énfasis, seguiremos trabajando igual que cuando estaba tu padre vivo.
De inmediato, se levantó de la silla, preguntando si necesitaba algo más. Gustavo, revisando las correspondencias, le respondió que no. Solo le dijo, bueno Ruth, manos a la obra. Pero antes de salir de la oficina, la detuvo y le comento:
- Sabes necesito un favor especial de tu parte, búscame un abogado en materia civil, específicamente en el campo del Divorcio, esta demás decirte que no quiero nadie se entere de esto. Pero necesito, estar preparado para cuando regrese Jorge de viaje.
- Ella, le expreso, dame unos minutos, mientras termino, el trabajo que estoy haciendo y me encargo de eso, ¿te parece? El con la cabeza asintió.
Ruth salió, y cerró la puerta. Gustavo quedo solo, absorto en sus pensamientos. Su situación con Lorena le preocupa. E incluso, lo amenazó si seguía su vida de soltero como cuando estaba su papa vivo. Él no está acostumbrado a que lo amenacen ni a que le controlen su vida; desde que obtuvo su primer título como Administrador se independizó, no le solicitaba a su padre dinero, desde esa época junto con Irwin monto su propia empresa. Por eso le preocupaba lo ocurrido la noche anterior. Pero el reconocía, que Lorena es una mujer muy bella, que a quien desee lo puede tener a sus pies. Tenía muchos atributos físicos para ello, pero nada en el corazón.
Al mediodía, una vez terminada la primera tanda de trabajo decidió ir a comer al mismo restaurante donde almorzó el día anterior. Busco con la mirada al mismo joven que lo había atendido, pero no lo vio. Sin embargo, apenas llego, se le acercó un joven mesonero, a quien él le pregunto…
- ¿Dónde está el joven que ayer atendía estas mismas mesas? El chico le respondió, lo despidieron porque no dio todo el vuelto a un cliente, según él, un cliente, le dejo como propina, pero nadie le creyó, porque era mucho dinero.
- Gustavo, vuelve a preguntar, ¿Cuánto es mucho dinero? El joven responde: ochenta dólares.
- Gustavo, le consulta al joven, quien es el dueño del local. El jovencito contesta, señalando con su dedo índice hacia donde se encontraba el dueño del mismo, Don Martin.
Con la misma, Gustavo se levanta, camina hacia el hombre en cuestión, al acercarse, el señor, le pregunta que desea y Gustavo le responde:
- Buenas tardes, ayer estuve almorzando aquí y me atendió un jovencito muy bien educado de buena presencia, me dio la impresión de ser un estudiante. El dueño del negocio, le dice:
- Lo tuve que despedir, porque no entrego un vuelto completo al cliente. Gustavo convencido, ese cliente era el, le comenta: Si eso ocurrió al mediodía entre la una y dos de la tarde, el cliente al que usted se refiere soy yo, porque le pague con un billete de cien dólares, la cuenta hizo veinte dólares y le pedí que se quedara con el vuelto, porque me encanto como el joven se desempeña, se desvive en atención al cliente y lo fundamental siempre con una amable sonrisa, eso no tiene precio, es incalculable el valor de un empleado así.
- El hombre todo asombrado, lo mira fijamente, su rostro le es familiar, hasta que por fin lo reconoce, usted es el hijo de Don Gustavo.
- Gustavo, algo disgustado con el propietario, le responde: Sí, soy el hijo de Don Gustavo Morales. Venía buscando al joven de ayer, para invitarlo a comer conmigo, pero, en vista que no está, me retiro.
No había terminado bien sus palabras el joven Gustavo, cuando el propietario le interrumpe y le comenta que esperara unos minutos, que ya lo iba a mandar a buscar, porque vivía cerca, y de paso él, le informo que lo restituirá su trabajo, pues el chico trabaja y estudia para cubrir sus propios gastos.
- Gustavo contento, porque se había hecho justicia con el jovencito, se sienta y lo espera. El mesonero que inicialmente, lo había atendido le entrega una bebida refrescante, por cuenta de la casa. Gustavo la acepta y mientras espera, contempla otra vez, a las dos jovencitas de ayer, bañándose en la playa. Se queda con la vista fija en una de ella y la reconoce es Anthonela, la preciosura con la que chocó. Se estaba levantando para ir hasta donde estaba ella, cuando llegó, el joven mesonero del día anterior. Lo saluda y le ofrece disculpas, pues no pensó que su gesto, le traería tan grave problema, ya que se había quedado sin trabajo por su culpa.
- El joven, le replica, no, yo soy el que está agradecido con usted, porque si no vuelve y explica la situación se me hubiera hecho muy difícil conseguir otro empleo, porque para todo piden referencias e imagínese las referencia que daría de mi Don Martin. Así que le estoy infinitamente agradecido.
Gustavo, sacando de su cartera una tarjeta de él, le expresa al joven, búscame mañana a las 9 de la mañana en esta dirección, para que hablemos, por favor, no le comentes nada a tu jefe. El jovencito, le da la mano y nuevamente le vuelve a agradecer su ayuda, guardando la tarjeta en el bolsillo de su pantalón.
- Gustavo, le hace señas al dueño y le pide venir, a lo que Don Martín se acerca, le pregunta, ¿hay algún problema, si el me acompaña a comer?
- Don Martin, respondió: no para nada.
Entonces, Gustavo llamó al nuevo mesonero, para que les sirviera, ahora, era Gustavo quien le recomendó al joven pide lo que realmente desees comer, que de tener dinero lo comprarías. El chico haciendo caso de lo que este le aconsejo, pidió lo que para él, era una exquisitez, Gustavo confiando en el buen gusto del chico pidió lo mismo.
- Una vez que quedaron solos, Gustavo, le pregunta: ¿Cómo te llamas? El joven respondió:
- Jesús Benito Mogollón Mogollón, para servirle.
- Gustavo se presentó: me llamo Gustavo Rafael Morales Morales. El joven asombrado, le preguntó: ¿tú chocaste a mi hermana el día lunes casi en la noche?
- Gustavo entre asombrado y emocionado, porque ese sería el vínculo para acercarse a Anthonela, le respondió: si, y no sabes, lo asombrado que estoy, lo pequeño que es el mundo, todavía no lo puede creer, tú, hermano de Anthonela. Yo conocí a tu papá, porque ella, se retiró del lugar con un hermano, pero ¿eras tú?
- Jesús contestó: ese es mi hermano el mayor y el auto que chocaste es de él, pero ya lo entregaron hoy, ya lo repararon. Es más, Antho, está ahí en la playa con su amiga.
- Gustavo, miro inconscientemente, en dirección a donde estaba Anthonela, y le comentó, con razón una de ellas me parecía conocida, pero no recordaba de dónde.
- Jesús, riéndose, le explico, ni se te ocurra hacer un comentario así a mi hermana, porque según ella sus ojos son inolvidables, y los dos rieron fuertemente.
En ese momento, llego el mesero con los servicios y las bebidas, sirvió y les deseo un buen provecho.
-Jesús levantó el vaso en señal de brindis y le dijo a Gustavo, espero que hagamos una excelente llave.
- Gustavo replicó: yo también lo espero y chocaron los vasos fuertemente.
- Gustavo miro el reloj y se asombró de como el tiempo pasó tan rápido, ya casi iban a ser la tres, y tenía que acudir a la fundación de su padre. Justificándose con su nuevo amigo, le dijo, me debo retirar porque tengo una reunión muy importante ahora a las tres, así que te espero mañana a las nueve en mi Despacho y le extendió nuevamente su mano.
Jesús aún asombrado por la velocidad de los acontecimientos y cómo no quedaron en nada, decidió mantener todo en secreto hasta ver para que lo mandó ir a su oficina.
Gustavo salió de ahí emocionado, y él mismo no se explicaba esta sensación que le brindaba el contacto con este jovencito. Salió directo a la oficina, para buscar a Ruth, porque ya no le daba tiempo de preparar nada, sino de llevarla en su propio vehículo, para que en el trayecto ella lo ponga al tanto, con respecto a esta fundación, sobre todo quien está encargado de esta dirección y de la administración.
Al llegar a la empresa Ruth y Martha estaban listas esperando por él. Cuando se montan, en su coche, Ruth le explica a Gustavo, que cada vez que en la Fundación hay un acto, Martha es la encargada del protocolo. Por eso, le ofrecí llevarla, porque como me dijiste que te acompañara, pensé irme en mi coche y le ofreció la cola. Martha tiene permiso para salir de la empresa, antes de su hora de salida, cuando va a desempeñar esta función en la Fundación, tu papá, siempre lo dispuso así.
- Gustavo, emocionado por estas actividades de ayuda y apoyo de parte de su personal con los más necesitados, felicito a Martha y le agradeció la ayuda que le brindaba a su padre para cumplir también con esto. Además, le hizo saber que todo seguiría igual. Por lo tanto cada vez que tengas un compromiso con ellos de esta naturaleza, cuenta con mi autorización.
- Martha, agradeció a su jefe sus palabras y le dijo: es para mí un honor haber compartido con Don Gustavo el trabajo en esta institución y la confianza que el depósito en mí. Le agradezco a usted también, el darme la oportunidad de continuar, con mi labor.
Gustavo agradeció nuevamente, el hecho de que todos actúan con él, tal cual como lo hicieron con su padre.
Ya en camino hacia la Fundación, Ruth le explica todo lo relacionado con la está, y le daba respuesta a las preguntas que Gustavo formulaba.